4 de octubre de 2009

Cambio y corto

"Contempla constantemente que todo se produce por cambio y acostúmbrate a pensar que nada quiere tanto la naturaleza del Todo como cambiar lo que es y hacer nuevas cosas iguales. Porque todo lo que es, es de alguna manera la semilla de lo que será a partir de sí mismo". Marco Aurelio, Meditaciones (libro IV)
Pues sí, Heráclito strikes again. Sin saber si volver (yo adivino el parpadeo) es una forma de llegar, el 1 de Noviembre, nos mudamos los tres a Gran Canaria, a reinventarnos en medio del caos económico, a probar un salto que parece sin red (¿encontraremos trabajo?) pero que, motivado por afectos y parentalidad con buenas intenciones, sí que tiene la única red que realmente acaba importando: familia, afectos (y admito que en mi caso, esa pulsión cíclica de asomarme al precipicio para removerme un poco las tripas y salir de inercias agotadas). Como inspiración del triple mortal, una hermosa idea cervantina del Quijote: que Dios (llámalo X, llámalo energía) guía nuestros pasos mejor de lo que nosotros mismos nos atreviéramos a desear.


Barcelona ha sido una etapa larga (récord personal: 15 años) y enormemente satisfactoria, sobre todo en las amistades y en la tolerancia social y convivencialidad que a pesar de nacionalistas de uno y otro signo ignorantes (o peor: malévolos) creo que es superior en esta ciudad a cualquier otra en este país. Igual de agradecido me siento a este blog, que resultó más interesante para mí que lo que en un principio anticipé, y especialmente porque me llevó a estimularme y a conocer las ideas y aportaciones de otros; siempre desde el buen rollo han ido apareciendo unas conexiones sutiles de intereses y simpatías que disfruté y agradezco: un saludo a los habituales (y, ya puestos, a los esporádicos). Pero me permitirán que, en homenaje a esta ciudad, su gente, y por supuesto a la Muerte/Vacío/Renacimiento y el Azar que son los ejes cardinales de esta metamorfosis, me despida (no sé si es un hasta lueguito) con una bellísima canción de Lluis Llach cantada con un chicha ilustre, Pedro Guerra (eso es sumar y lo demás es bobería).


Que tinguem sort
(escuchar)

Si em dius adeu
Si me dices adiós
vull que el dia sigui net i clar,
quiero que el día sea limpio y claro
que cap ocell
que ningún pájaro
trenqui l'harmonia del seu cant
rompa la armonía de su canto
Que tinguis sort
Que tengas suerte
i que trobis el que t'ha mancat
y que encuentres lo que te ha faltado
en mí
en mí

Si em dius "et vull",
Si me dices "te quiero",
que el sol faci el dia molt més llarg,
que el sol haga el día mucho más largo,
i així, robar
y así robar
temps al temps d'un rellotge aturat
tiempo al tiempo de un reloj parado
Que tinguem sort,
Que tengamos suerte,
que trobem tot el que ens va mancar
que encontremos todo lo que nos faltó
ahir
ayer

I així pren tot el fruit que et pugui donar
Y así toma todo el fruto que te pueda dar
el camí que, a poc a poc, escrius per a demà
el camino que, poco a poco, escribes para mañana
Què demà mancarà el fruit de cada pas
Que mañana faltará el fruto de cada paso;
per això, malgrat la boira, cal caminar
por eso, a pesar de la niebla, hay que caminar.


Si véns amb mi,
Si vienes conmigo,
no demanis un camí planer,
no pidas un camino llano
ni estels d'argent,
ni estrellas de plata,
ni un demà ple de promeses, sols
ni un mañana lleno de promesas, sólo
un poc de sort,
un poco de suerte,
i que la vida ens doni un camí
y que la vida nos dé un camino
ben llarg.
bien largo.

2 de octubre de 2009

Relativismo geográfico






25 de septiembre de 2009

Misturado 5

Goodbye Solo (Ramin Bahrani, 2008, sin estrenar aquí creo, disponible en torrent): es una de esas pelis que se describen en dos palabras: im prescindible. Pocos medios y mucho filin'. Y diez segundos de pause hacia el final, para que uno no sólo sea espectador, sino se pregunte "¿yo cómo me posiciono en esto?". Vida y Muerte. A pelo.

Souléymane Solo es un taxista senegalés de 34 años. Un día es contratado por William, un setentañero estoico: en dos semanas tiene que llevarlo a Blowing Rock, el pico de una montaña rocosa.


Bahrani was inspired by an encounter, some years ago, with a local taxi driver who did not himself own a car and had to cadge rides or take cabs to get to his job. Bahrani remembers telling his acquaintance, "You're a taxi driver and you don't have a car? One day I'll come make a film about you."
Driving around the area while visiting his family, the director would occasionally spot an older gentleman standing at the side of a road, outside a nursing facility. He
would wave, and the man would wave back. Bahrani said he would enjoy the encounters but would also feel saddened by what he perceived as the man's loneliness. The driver without a car and the aimless older man in search of companionship fused in his mind, and the kernel that would become "Goodbye Solo," written with Bahareh Azimi, began to grow.

"Has an uncanny ability to enlarge your perception of the world." NYTimes

"The scale of "Goodbye Solo" is modest, intimate; its resonance is universal." Star Tribune

"Vivas donde vivas, cuando este film se estrene allí, será la mejor película de la ciudad." Roger Ebert: Chicago Sun-Times

Quedan avisadísimos.

Siguiente: de un pasaje biográfico de Daniel Kahnemann, psicólogo israelí, Nobel en Economía en 2002 por sus investigaciones sobre juicio humano y toma de decisiones. Como punto de partida a una vocación es impagable. (via Nudge)

An early event in Nazi-occupied Paris that he remembers vividly left a lasting impression because of varied shades of meaning and implications about human nature. “It must have been late 1941 or early 1942. Jews were required to wear the Star of David and to obey a 6 p.m. curfew. I had gone to play with a Christian friend and had stayed too late. I turned my brown sweater inside out to walk the few blocks home. As I was walking down an empty street, I saw a German soldier approaching. He was wearing the black uniform that I had been told to fear more than others—the one worn by specially recruited SS soldiers. As I came closer to him, trying to walk fast, I noticed that he was looking at me intently. Then he beckoned me over, picked me up, and hugged me. I was terrified that he would notice the star inside my sweater. He was speaking to me with great emotion, in German. When he put me down, he opened his wallet, showed me a picture of a boy, and gave me some money. I went home more certain than ever that my mother was right: people were endlessly complicated and interesting.”.
Away we go (Sam Mendes, 2009):
Cuando Burt y Verona descubren que están a punto de tener un niño, sufren una crisis de pánico. No soportan el pueblo donde viven, y ahora que los padres de Burt se mudan de allí, pierden el sistema de apoyo con el que contaban. Deciden emprender un viaje en busca del sitio ideal para echar raíces y criar un niño.

Aunque no tan redonda como Goodbye Solo, y con un tono que roza la comedia, lo cierto es que más que el viaje exterior/ interior de los protagonistas (que parten del vacío en busca de un destino), algo falto de definición y fuerza, la reflexión procede de las diversas formas en que los varios destinos que se encuentran por el camino parecen haberse desinflado inversamente en otros vacíos. Aunque asumo (ya se explicará en breve) una carga proyectiva considerable, también es cine del que te obliga a esos infrecuentes ejercicios de reflexión sobre el fracaso, el miedo, el amor, y esas cosillas (beyond popcorn, vamos).

O bien, alternativa de consumo fácil (via soberinanightclub).

20 de septiembre de 2009

Adhesión a antirretrovirales (blame it on the boogie)

La relevancia de estudiar la adhesión en pacientes [afectos de VIH] bajo Tratamiento Antirretroviral Combinado (TAC) es debida fundamentalmente a los siguientes hallazgos:
• La efectividad de las TAC desciende drásticamente conforme disminuye la adhesión. Mientras en otras áreas de la medicina, una adhesión del 80% se considera óptima, en TAC, un 80% implica una efectividad terapéutica de apenas un tercio. [...] El autoinforme de adhesión también se ha correlacionado con la supresión de carga viral; se ha señalado incluso que el factor aislado que más podría estar contribuyendo a la disminución de efectividad es la falta de adhesión al tratamiento.
• Una menor efectividad implica un mayor riesgo de desarrollar resistencia a los nuevos medicamentos. Si la TAC es altamente potente y la adhesión perfecta,la replicación del virus (y por tanto la probabilidad de mutaciones) se detiene. En cambio, si la población viral no está del todo suprimida (ya sea porque se han realizado tratamientos poco potentes; por el uso de
sólo dos medicamentos; o por insuficiente cumplimiento), aparece la resistencia, seleccionando además las cepas resistentes y favoreciendo su ulterior dominancia en la población de virus.

(en abierto una revisión conceptual del menda et al.)

Hace algunos años, cuando aún estaba haciendo méritos en un hospital no sé para qué, me empujaron a presentar una ponencia sobre algún aspecto psicológico de tratamientos antirretrovirales en VIH en un congreso nacional de medicina psicosomática (estas cosas que las organiza alguien y luego anda pidiendo favores para rellenar el programa). Puse una condición: harto de dormirme en congresos con gente que leía revisiones sin originalidad o estudios plastas, quise poner en marcha un estudio humilde y sin financiación, poder aportar algo práctico aún sin medios. Así que preparé una entrevista semiestructurada ad hoc, la pulí, entrevisté a 53 pacientes de la unidad de toxicomanías en programa de metadona que hacían tratamiento antirretroviral, e indagué sobre una serie de factores (unos clásicos, otros no) que pudieran relacionarse con la adhesión al tratamiento. Coste: fotocopias y tiempo. Limitaciones metodológicas: unas pocas pero no invalidantes (p.e., el autoinforme de adhesión, si se hace sobre máximo los últimos tres días y se repite en varias ocasiones, suele ser práctico y poco costoso, y relativamente fiable). Quedó tan curioso el resultado que repetí la valoración a los 12 meses; también teníamos la versión en inglés preparada y a punto de enviarse a AIDS a ver si compraban; entonces ya estaba cansado, me piré de Vietnam y ya no supe qué fue de aquello.

Esto viene a cuento de que he leído un artículo que me llegó por un feed, sobre "Risk factors for non-adherence for antiretroviral therapy" (en abierto).
The following variables were selected for the study: biological (gender, age); socio-behavioral and demographic (sexual behavior, marital status, level of education, city of residence); economic (work situation, monthly personal income and monthly family income); factors related to the disease and treatment (hospital attended, time elapsed since diagnosis, time elapsed since start of treatment, presence of symptoms, antiretroviral regimen in use, number of daily pills, expectation regarding treatment); factors related to living habits (use of alcohol, present or past drug use - marihuana, LSD, cocaine, heroin, ecstasy, crack and benzene derivates (participation in non-governmental organizations); and factors related to depression symptoms.
Al final, los ingresos familiares, tiempo con VIH, y uso de alcohol, resultaron ser esta vez los diferenciales afortunados con respecto a la adhesión al tratamiento. En otros estudios publicados este año, observo mayoritariamente relaciones con factores difícilmente modificables exclusivos del paciente síntomas depresivos, ciclo menstrual, raza, consumo de cigarrillos, etc.
Volviendo a nuestro estudio, los niveles de adhesión globales no superaron el 75%, y el porcentaje de adhesión aceptable (superior a 95%) fue de aproximadamente dos tercios; ésos eran valores esperados de acuerdo a la bibliografía al uso. Sin embargo, ni depresión (BDI), ni número de medicaciones o pastillas, ni frecuencia de análisis positivos de tóxicos, ni tiempo en tratamiento, mostraron conexión: muchos estudios confirman estas ausencias de relación y algunos no, lo que equivale a decir que estas variables se asocian en todo caso muy débilmente con la baja adhesión al TAC. Lo que sí encontramos interesantísimo fue el modelo de regresión: el apoyo social/familiar percibido (P=0.034), el conocimiento explícito de la importancia e influencia de la adhesión y la posibilidad de crear resistencia (P=0.003), y la expectativa de autoeficacia específica sobre el correcto cumplimiento del tratamiento (P<0.001);>95%) - de acuerdo, muestra pequeña, pero estuvo curiosa la tendencia, por clara y por simbólica; un buen estudio preliminar creo.
Es decir: ante un problema de salud pública bastante más aparatoso que la pesada gripe A, la peña le echa la culpa de la inefectividad de los tratamientos a la depresión, la regla, el colocón ocasional, y hasta al boogie (homenaje a Michael), cuando si nos tomamos un ratito y un poco de interés, y fomentamos actitudes de afrontamiento adecuadas (autoeficacia) e informamos correctamente a los pacientes de por qué es importante hacer las cosas bien y qué implicaciones tiene para su salud (educación en la enfermedad y el tratamiento, y su relación con la resistencia), y sobre todo nos aseguramos de que nos entiendan, hasta un grupo de toxicómanos en programa de metadona pueden hacer un excelente trabajo de cuidar de ellos mismos. Mal asunto si aludimos repetidamente a la incompetencia o grado de avería del paciente: a ver si lo que hay es mucho profesional perezoso...o pendiente del próximo congreso.

15 de septiembre de 2009

Reflexiones sobre la Suerte

El tema que a mí personalmente más interesante me parece, es el de esa Suerte conceptualmente pura: la casualidad significativa. Muchos personajes exitosos (desde Bill Gates a Bruce Willis, pasando por los Beatles, Oppenheimer, o miles de deportistas de élite que tuvieron la suerte de nacer justo después del mes de corte de los drafts escolares dándoles una ventaja madurativa por la cara - ver Outliers y The Drunkard's Walk) deben el éxito en parte a acontecimientos improbables; posiblemente una mayoría, sólo que, como con la Historia que parece inevitable después de vivida, sólo nos paramos a observar a los ganadores, o a los hechos acontecidos, pero no consideramos los muchísimos talentos extraviados que nadie reconoció y que todos ignoramos, o los cientos de combinaciones diferentes (mundos posibles) que pudieron darse antes de Stalingrado: es el sesgo de confirmación, que funciona hacia atrás y también, más catastróficamente, hacia adelante (el Cisne Negro de Taleb, en referencia a Hume: “De la observación de un sinnúmero de cisnes blancos no se podrá inferir que todos los cisnes son blancos; sin embargo, ver un solo cisne negro será suficiente para refutar semejante conclusión.”; a pesar de Popper somos pésimos científicos y unos verdaderos negados para la percepción del azar y de los mundos potencialmente posibles). La capacidad humana más notable bien puede ser la facultad de imaginar, anticipar, predecir, prever (irremisiblemente vinculada a sesgos de todo tipo al manejar la información, más aún en esta época de ruido); sin embargo, la vida es esencialmente menos predecible de lo que en nuestro zeitgeist pensamos (y por esto es una lástima que lo misterioso se haya convertido exclusivamente en enemigo en lugar de en inspiración y humildad).
Recuerdo un caso verídico que alguna vez comentaron de pasada en una clase en la facultad: un tipo intenta suicidarse desde un octavo piso, pero en su trayectoria se ve beneficiado de una serie de elementos azarosos (una cuerda de tender, un toldo de un bar) que hace que sobreviva
con un esquince. Unos meses después, el tipo se resbala de un pequeño taburete en que se apoyaba para pintar su casa, se golpea la cabeza en un objeto duro y muere instantáneamente. La vida, desde luego, no obedece mucho al sentido que le queramos imponer.


Una cuestión esencial es: ¿necesitamos esa ilusión de control o es un cableado nocivo? De acuerdo con que hay un beneficio antidepresivo en sentir que uno es capaz de influir en sus circunstancias; también de acuerdo en que la ilusión social equivalente (el American Dream) inmuniza contra la apatía social y el involucionismo. Pero éstas son también creencias potencialmente tóxicas, a saber: cuando generan expectativas irreales (esa extraordinaria profusión de literatura de autoayuda pueril), cuando nos culpabilizamos de no haber tenido éxito (qué coñazo ese ansia de logro), cuando aludimos a la terrible injusticia de que la vida sea injusta (¡quiero ver al encargado!), cuando insistimos rígidamente y no soltamos (dijo un sabio: el secreto de una buena vida es el arte de cooperar incondicionalmente con lo inevitable), incluso cuando renunciamos a la sorpresa y afeamos la existencia reduciéndola a lo seguro, lo cierto o lo previsible (invocando gurús expertos en salvación, papá-estado, y aseguradoras del más acá y del más allá) .
En otras palabras: parece necesario Creer pero es muy difícil Saber. Es importante Buscar, pero también poder No-encontrar. Si bien el Control (y su finalidad plausible: el Éxito) es un concepto valioso en el arte de saber vivir, es también un excelente caballo de Troya de la angustia de estar vivo, particularmente cuando se convierte en necesidad; aunque infravalorada y con un marketing pésimo, me intento quedar con la Confianza (y su soporte: la Intención), más abierta, menos egoica, más vital (y da permiso al error, a la imperfección; menos mal). Es en este sentido que supongo que los estudios de Wiseman tienen una conclusión útil: la vida tiende a devolverte más y mejor si te expones más y mejor a la vida misma (sin libro de reclamaciones; haz lo que puedas).


He aquí algunas reflexiones de mentes más lúcidas y mejor articuladas que la mía:

Hay otras razones por las que ahora sentirse tranquilos es más difícil que nunca. Una de ellas, y es paradójica porque está vinculada a algo más bien agradable, es la esperanza que todos tenemos en nuestras carreras. Nunca antes habían sido tan altas las expectativas de lo que los seres humanos pueden lograr durante sus vidas. Se nos dice, desde muchos sitios, que cualquiera puede lograr lo que sea. Nos hemos librado del sistema de castas. Ahora estamos en un sistema en el que cualquiera puede elevarse a cualquier posición que guste. Y es una idea hermosa. La acompaña un espíritu de igualdad, todos somos básicamente iguales. No hay jerarquías claramente definidas. Hay un problema muy grande con esto y ese problema es envidia. Envidia, es un auténtico tabú mencionar a la envidia, pero si hay una emoción dominante en la sociedad moderna, es envidia. Y está vinculada al espíritu de igualdad. [...]

Cuando vas a una librería grande y miras la sección de auto-ayuda como yo a veces hago si analizas los libros de auto-ayuda que se producen actualmente, son básicamente de dos tipos. El primero te dice: "¡Puedes hacerlo! ¡Puedes triunfar! ¡Todo es posible!" y el otro tipo te dice cómo lidiar con lo que educadamente llamamos "baja autoestima" y descortésmente es "sentirte fatal contigo mismo". Existe una auténtica correlación entre una sociedad que le dice a la gente que pueden hacer cualquier cosa y la existencia de la baja autoestima. [...]

Tomemos a la meritocracia. La idea de que todos merecen llegar a donde llegan. Creo que es una idea descabellada, totalmente descabellada. Apoyaré a cualquier político de izquierda o derecha que tenga una medio decente idea meritocrática. Soy un meritócrata en ese sentido. Pero creo que es demente creer que alguna vez construiremos una sociedad genuinamente meritocrática. Es un sueño imposible. La idea de que haremos una sociedad donde todos sean evaluados literalmente, los buenos en la cima y los malos en el fondo, y que sea hecho exactamente como se debe, es imposible. Simplemente hay demasiados factores aleatorios. Accidentes: de nacimiento, cosas cayendo en la cabeza de la gente, enfermedades, etc. Nunca evaluaremos a las personas como se debería. Me atrae una encantadora cita de San Agustín en "La Ciudad de Dios" que dice: «Es un pecado juzgar a cualquier hombre por su puesto». [...]

He aquí un descubrimiento que he hecho sobre el éxito. No puedes tener éxito en todo. Oímos hablar mucho sobre el equilibrio entre vida y trabajo. Tonterías. No puedes tener todo. No puedes. Así que toda visión del éxito debe admitir qué está perdiendo y dónde está la pérdida. Y creo que toda vida sabia aceptará que habrá un elemento donde no estamos triunfando. [...]

Siempre debemos recordar que quien sea que tengamos enfrente, lo que sea que haya pasado en sus vidas, habrá un fuerte elemento de azar, y es eso para lo que intento dejar espacio porque de otra manera se vuelve muy claustrofóbico.

Alain de Botton;
A kinder, gentler philosophy of success (TED talk)


-Hay algo que ya por ahora debías tener en cuen­ta -dijo don Juan-. Yo lo llamo el centímetro cúbico de suerte. Todos nosotros, guerreros o no, tenemos un centímetro cúbico de suerte que salta ante nuestros ojos de tiempo en tiempo. La diferen­cia entre un hombre común y un guerrero es que el guerrero se da cuenta, y una de sus tareas consiste en hallarse alerta, esperando con deliberación, para que cuando salte su centímetro cúbico él tenga la velocidad necesaria, la presteza para cogerlo.

"La suerte, la buena fortuna, el poder personal, o como lo quieras llamar, es un estado peculiar de co­sas. Es como un palito que sale frente a nosotros y nos invita a arrancarlo. Por lo general andamos de­masiado ocupados, o preocupados, o estúpidos y pere­zosos, para darnos cuenta de que es nuestro centímetro cúbico de suerte. Un guerrero, en cambio, siempre está alerta y duro y tiene la elasticidad, el donaire necesario para agarrarlo."

-¿Es tu vida dura y ajustada? -me preguntó de pronto don Genaro.

-Creo que sí -dije con convicción.

-¿Te crees capaz de coger tu centímetro cúbico de suerte? -me preguntó don Juan con tono in­crédulo.

-Creo hacerlo todo el tiempo -dije.

-Yo creo que sólo te tienen alerta las cosas que ya conoces -dijo don Juan.

Carlos Castaneda; Viaje a Ixtlán


Cuando Tomás regresó de Zurich a Praga, le invadió una sensación de malestar al pensar que su encuentro con Teresa había sido producido por seis casualidades improbables. ¿Pero un acontecimiento no es tanto más significativo y privilegiado cuantas más casualidades sean necesarias para producirlo? Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla. [...] No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos.

...Por eso no es posible echarle en cara a la novela que esté fascinada por los secretos encuentros de las casualidades, pero es posible echarle en cara al hombre el estar ciego en su vida cotidiana con respecto a tales casualidades y dejar así que su vida pierda la dimensión de la belleza.

Milan Kundera; La insoportable levedad del ser