4 de octubre de 2009

Cambio y corto

"Contempla constantemente que todo se produce por cambio y acostúmbrate a pensar que nada quiere tanto la naturaleza del Todo como cambiar lo que es y hacer nuevas cosas iguales. Porque todo lo que es, es de alguna manera la semilla de lo que será a partir de sí mismo". Marco Aurelio, Meditaciones (libro IV)
Pues sí, Heráclito strikes again. Sin saber si volver (yo adivino el parpadeo) es una forma de llegar, el 1 de Noviembre, nos mudamos los tres a Gran Canaria, a reinventarnos en medio del caos económico, a probar un salto que parece sin red (¿encontraremos trabajo?) pero que, motivado por afectos y parentalidad con buenas intenciones, sí que tiene la única red que realmente acaba importando: familia, afectos (y admito que en mi caso, esa pulsión cíclica de asomarme al precipicio para removerme un poco las tripas y salir de inercias agotadas). Como inspiración del triple mortal, una hermosa idea cervantina del Quijote: que Dios (llámalo X, llámalo energía) guía nuestros pasos mejor de lo que nosotros mismos nos atreviéramos a desear.


Barcelona ha sido una etapa larga (récord personal: 15 años) y enormemente satisfactoria, sobre todo en las amistades y en la tolerancia social y convivencialidad que a pesar de nacionalistas de uno y otro signo ignorantes (o peor: malévolos) creo que es superior en esta ciudad a cualquier otra en este país. Igual de agradecido me siento a este blog, que resultó más interesante para mí que lo que en un principio anticipé, y especialmente porque me llevó a estimularme y a conocer las ideas y aportaciones de otros; siempre desde el buen rollo han ido apareciendo unas conexiones sutiles de intereses y simpatías que disfruté y agradezco: un saludo a los habituales (y, ya puestos, a los esporádicos). Pero me permitirán que, en homenaje a esta ciudad, su gente, y por supuesto a la Muerte/Vacío/Renacimiento y el Azar que son los ejes cardinales de esta metamorfosis, me despida (no sé si es un hasta lueguito) con una bellísima canción de Lluis Llach cantada con un chicha ilustre, Pedro Guerra (eso es sumar y lo demás es bobería).


Que tinguem sort
(escuchar)

Si em dius adeu
Si me dices adiós
vull que el dia sigui net i clar,
quiero que el día sea limpio y claro
que cap ocell
que ningún pájaro
trenqui l'harmonia del seu cant
rompa la armonía de su canto
Que tinguis sort
Que tengas suerte
i que trobis el que t'ha mancat
y que encuentres lo que te ha faltado
en mí
en mí

Si em dius "et vull",
Si me dices "te quiero",
que el sol faci el dia molt més llarg,
que el sol haga el día mucho más largo,
i així, robar
y así robar
temps al temps d'un rellotge aturat
tiempo al tiempo de un reloj parado
Que tinguem sort,
Que tengamos suerte,
que trobem tot el que ens va mancar
que encontremos todo lo que nos faltó
ahir
ayer

I així pren tot el fruit que et pugui donar
Y así toma todo el fruto que te pueda dar
el camí que, a poc a poc, escrius per a demà
el camino que, poco a poco, escribes para mañana
Què demà mancarà el fruit de cada pas
Que mañana faltará el fruto de cada paso;
per això, malgrat la boira, cal caminar
por eso, a pesar de la niebla, hay que caminar.


Si véns amb mi,
Si vienes conmigo,
no demanis un camí planer,
no pidas un camino llano
ni estels d'argent,
ni estrellas de plata,
ni un demà ple de promeses, sols
ni un mañana lleno de promesas, sólo
un poc de sort,
un poco de suerte,
i que la vida ens doni un camí
y que la vida nos dé un camino
ben llarg.
bien largo.

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2 de octubre de 2009

Relativismo geográfico






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25 de septiembre de 2009

Misturado 5

Goodbye Solo (Ramin Bahrani, 2008, sin estrenar aquí creo, disponible en torrent): es una de esas pelis que se describen en dos palabras: im prescindible. Pocos medios y mucho filin'. Y diez segundos de pause hacia el final, para que uno no sólo sea espectador, sino se pregunte "¿yo cómo me posiciono en esto?". Vida y Muerte. A pelo.

Souléymane Solo es un taxista senegalés de 34 años. Un día es contratado por William, un setentañero estoico: en dos semanas tiene que llevarlo a Blowing Rock, el pico de una montaña rocosa.


Bahrani was inspired by an encounter, some years ago, with a local taxi driver who did not himself own a car and had to cadge rides or take cabs to get to his job. Bahrani remembers telling his acquaintance, "You're a taxi driver and you don't have a car? One day I'll come make a film about you."
Driving around the area while visiting his family, the director would occasionally spot an older gentleman standing at the side of a road, outside a nursing facility. He
would wave, and the man would wave back. Bahrani said he would enjoy the encounters but would also feel saddened by what he perceived as the man's loneliness. The driver without a car and the aimless older man in search of companionship fused in his mind, and the kernel that would become "Goodbye Solo," written with Bahareh Azimi, began to grow.

"Has an uncanny ability to enlarge your perception of the world." NYTimes

"The scale of "Goodbye Solo" is modest, intimate; its resonance is universal." Star Tribune

"Vivas donde vivas, cuando este film se estrene allí, será la mejor película de la ciudad." Roger Ebert: Chicago Sun-Times

Quedan avisadísimos.

Siguiente: de un pasaje biográfico de Daniel Kahnemann, psicólogo israelí, Nobel en Economía en 2002 por sus investigaciones sobre juicio humano y toma de decisiones. Como punto de partida a una vocación es impagable. (via Nudge)

An early event in Nazi-occupied Paris that he remembers vividly left a lasting impression because of varied shades of meaning and implications about human nature. “It must have been late 1941 or early 1942. Jews were required to wear the Star of David and to obey a 6 p.m. curfew. I had gone to play with a Christian friend and had stayed too late. I turned my brown sweater inside out to walk the few blocks home. As I was walking down an empty street, I saw a German soldier approaching. He was wearing the black uniform that I had been told to fear more than others—the one worn by specially recruited SS soldiers. As I came closer to him, trying to walk fast, I noticed that he was looking at me intently. Then he beckoned me over, picked me up, and hugged me. I was terrified that he would notice the star inside my sweater. He was speaking to me with great emotion, in German. When he put me down, he opened his wallet, showed me a picture of a boy, and gave me some money. I went home more certain than ever that my mother was right: people were endlessly complicated and interesting.”.
Away we go (Sam Mendes, 2009):
Cuando Burt y Verona descubren que están a punto de tener un niño, sufren una crisis de pánico. No soportan el pueblo donde viven, y ahora que los padres de Burt se mudan de allí, pierden el sistema de apoyo con el que contaban. Deciden emprender un viaje en busca del sitio ideal para echar raíces y criar un niño.

Aunque no tan redonda como Goodbye Solo, y con un tono que roza la comedia, lo cierto es que más que el viaje exterior/ interior de los protagonistas (que parten del vacío en busca de un destino), algo falto de definición y fuerza, la reflexión procede de las diversas formas en que los varios destinos que se encuentran por el camino parecen haberse desinflado inversamente en otros vacíos. Aunque asumo (ya se explicará en breve) una carga proyectiva considerable, también es cine del que te obliga a esos infrecuentes ejercicios de reflexión sobre el fracaso, el miedo, el amor, y esas cosillas (beyond popcorn, vamos).

O bien, alternativa de consumo fácil (via soberinanightclub).

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20 de septiembre de 2009

Adhesión a antirretrovirales (blame it on the boogie)

La relevancia de estudiar la adhesión en pacientes [afectos de VIH] bajo Tratamiento Antirretroviral Combinado (TAC) es debida fundamentalmente a los siguientes hallazgos:
• La efectividad de las TAC desciende drásticamente conforme disminuye la adhesión. Mientras en otras áreas de la medicina, una adhesión del 80% se considera óptima, en TAC, un 80% implica una efectividad terapéutica de apenas un tercio. [...] El autoinforme de adhesión también se ha correlacionado con la supresión de carga viral; se ha señalado incluso que el factor aislado que más podría estar contribuyendo a la disminución de efectividad es la falta de adhesión al tratamiento.
• Una menor efectividad implica un mayor riesgo de desarrollar resistencia a los nuevos medicamentos. Si la TAC es altamente potente y la adhesión perfecta,la replicación del virus (y por tanto la probabilidad de mutaciones) se detiene. En cambio, si la población viral no está del todo suprimida (ya sea porque se han realizado tratamientos poco potentes; por el uso de
sólo dos medicamentos; o por insuficiente cumplimiento), aparece la resistencia, seleccionando además las cepas resistentes y favoreciendo su ulterior dominancia en la población de virus.

(en abierto una revisión conceptual del menda et al.)

Hace algunos años, cuando aún estaba haciendo méritos en un hospital no sé para qué, me empujaron a presentar una ponencia sobre algún aspecto psicológico de tratamientos antirretrovirales en VIH en un congreso nacional de medicina psicosomática (estas cosas que las organiza alguien y luego anda pidiendo favores para rellenar el programa). Puse una condición: harto de dormirme en congresos con gente que leía revisiones sin originalidad o estudios plastas, quise poner en marcha un estudio humilde y sin financiación, poder aportar algo práctico aún sin medios. Así que preparé una entrevista semiestructurada ad hoc, la pulí, entrevisté a 53 pacientes de la unidad de toxicomanías en programa de metadona que hacían tratamiento antirretroviral, e indagué sobre una serie de factores (unos clásicos, otros no) que pudieran relacionarse con la adhesión al tratamiento. Coste: fotocopias y tiempo. Limitaciones metodológicas: unas pocas pero no invalidantes (p.e., el autoinforme de adhesión, si se hace sobre máximo los últimos tres días y se repite en varias ocasiones, suele ser práctico y poco costoso, y relativamente fiable). Quedó tan curioso el resultado que repetí la valoración a los 12 meses; también teníamos la versión en inglés preparada y a punto de enviarse a AIDS a ver si compraban; entonces ya estaba cansado, me piré de Vietnam y ya no supe qué fue de aquello.

Esto viene a cuento de que he leído un artículo que me llegó por un feed, sobre "Risk factors for non-adherence for antiretroviral therapy" (en abierto).
The following variables were selected for the study: biological (gender, age); socio-behavioral and demographic (sexual behavior, marital status, level of education, city of residence); economic (work situation, monthly personal income and monthly family income); factors related to the disease and treatment (hospital attended, time elapsed since diagnosis, time elapsed since start of treatment, presence of symptoms, antiretroviral regimen in use, number of daily pills, expectation regarding treatment); factors related to living habits (use of alcohol, present or past drug use - marihuana, LSD, cocaine, heroin, ecstasy, crack and benzene derivates (participation in non-governmental organizations); and factors related to depression symptoms.
Al final, los ingresos familiares, tiempo con VIH, y uso de alcohol, resultaron ser esta vez los diferenciales afortunados con respecto a la adhesión al tratamiento. En otros estudios publicados este año, observo mayoritariamente relaciones con factores difícilmente modificables exclusivos del paciente síntomas depresivos, ciclo menstrual, raza, consumo de cigarrillos, etc.
Volviendo a nuestro estudio, los niveles de adhesión globales no superaron el 75%, y el porcentaje de adhesión aceptable (superior a 95%) fue de aproximadamente dos tercios; ésos eran valores esperados de acuerdo a la bibliografía al uso. Sin embargo, ni depresión (BDI), ni número de medicaciones o pastillas, ni frecuencia de análisis positivos de tóxicos, ni tiempo en tratamiento, mostraron conexión: muchos estudios confirman estas ausencias de relación y algunos no, lo que equivale a decir que estas variables se asocian en todo caso muy débilmente con la baja adhesión al TAC. Lo que sí encontramos interesantísimo fue el modelo de regresión: el apoyo social/familiar percibido (P=0.034), el conocimiento explícito de la importancia e influencia de la adhesión y la posibilidad de crear resistencia (P=0.003), y la expectativa de autoeficacia específica sobre el correcto cumplimiento del tratamiento (P<0.001);>95%) - de acuerdo, muestra pequeña, pero estuvo curiosa la tendencia, por clara y por simbólica; un buen estudio preliminar creo.
Es decir: ante un problema de salud pública bastante más aparatoso que la pesada gripe A, la peña le echa la culpa de la inefectividad de los tratamientos a la depresión, la regla, el colocón ocasional, y hasta al boogie (homenaje a Michael), cuando si nos tomamos un ratito y un poco de interés, y fomentamos actitudes de afrontamiento adecuadas (autoeficacia) e informamos correctamente a los pacientes de por qué es importante hacer las cosas bien y qué implicaciones tiene para su salud (educación en la enfermedad y el tratamiento, y su relación con la resistencia), y sobre todo nos aseguramos de que nos entiendan, hasta un grupo de toxicómanos en programa de metadona pueden hacer un excelente trabajo de cuidar de ellos mismos. Mal asunto si aludimos repetidamente a la incompetencia o grado de avería del paciente: a ver si lo que hay es mucho profesional perezoso...o pendiente del próximo congreso.

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15 de septiembre de 2009

Reflexiones sobre la Suerte

El tema que a mí personalmente más interesante me parece, es el de esa Suerte conceptualmente pura: la casualidad significativa. Muchos personajes exitosos (desde Bill Gates a Bruce Willis, pasando por los Beatles, Oppenheimer, o miles de deportistas de élite que tuvieron la suerte de nacer justo después del mes de corte de los drafts escolares dándoles una ventaja madurativa por la cara - ver Outliers y The Drunkard's Walk) deben el éxito en parte a acontecimientos improbables; posiblemente una mayoría, sólo que, como con la Historia que parece inevitable después de vivida, sólo nos paramos a observar a los ganadores, o a los hechos acontecidos, pero no consideramos los muchísimos talentos extraviados que nadie reconoció y que todos ignoramos, o los cientos de combinaciones diferentes (mundos posibles) que pudieron darse antes de Stalingrado: es el sesgo de confirmación, que funciona hacia atrás y también, más catastróficamente, hacia adelante (el Cisne Negro de Taleb, en referencia a Hume: “De la observación de un sinnúmero de cisnes blancos no se podrá inferir que todos los cisnes son blancos; sin embargo, ver un solo cisne negro será suficiente para refutar semejante conclusión.”; a pesar de Popper somos pésimos científicos y unos verdaderos negados para la percepción del azar y de los mundos potencialmente posibles). La capacidad humana más notable bien puede ser la facultad de imaginar, anticipar, predecir, prever (irremisiblemente vinculada a sesgos de todo tipo al manejar la información, más aún en esta época de ruido); sin embargo, la vida es esencialmente menos predecible de lo que en nuestro zeitgeist pensamos (y por esto es una lástima que lo misterioso se haya convertido exclusivamente en enemigo en lugar de en inspiración y humildad).
Recuerdo un caso verídico que alguna vez comentaron de pasada en una clase en la facultad: un tipo intenta suicidarse desde un octavo piso, pero en su trayectoria se ve beneficiado de una serie de elementos azarosos (una cuerda de tender, un toldo de un bar) que hace que sobreviva
con un esquince. Unos meses después, el tipo se resbala de un pequeño taburete en que se apoyaba para pintar su casa, se golpea la cabeza en un objeto duro y muere instantáneamente. La vida, desde luego, no obedece mucho al sentido que le queramos imponer.


Una cuestión esencial es: ¿necesitamos esa ilusión de control o es un cableado nocivo? De acuerdo con que hay un beneficio antidepresivo en sentir que uno es capaz de influir en sus circunstancias; también de acuerdo en que la ilusión social equivalente (el American Dream) inmuniza contra la apatía social y el involucionismo. Pero éstas son también creencias potencialmente tóxicas, a saber: cuando generan expectativas irreales (esa extraordinaria profusión de literatura de autoayuda pueril), cuando nos culpabilizamos de no haber tenido éxito (qué coñazo ese ansia de logro), cuando aludimos a la terrible injusticia de que la vida sea injusta (¡quiero ver al encargado!), cuando insistimos rígidamente y no soltamos (dijo un sabio: el secreto de una buena vida es el arte de cooperar incondicionalmente con lo inevitable), incluso cuando renunciamos a la sorpresa y afeamos la existencia reduciéndola a lo seguro, lo cierto o lo previsible (invocando gurús expertos en salvación, papá-estado, y aseguradoras del más acá y del más allá) .
En otras palabras: parece necesario Creer pero es muy difícil Saber. Es importante Buscar, pero también poder No-encontrar. Si bien el Control (y su finalidad plausible: el Éxito) es un concepto valioso en el arte de saber vivir, es también un excelente caballo de Troya de la angustia de estar vivo, particularmente cuando se convierte en necesidad; aunque infravalorada y con un marketing pésimo, me intento quedar con la Confianza (y su soporte: la Intención), más abierta, menos egoica, más vital (y da permiso al error, a la imperfección; menos mal). Es en este sentido que supongo que los estudios de Wiseman tienen una conclusión útil: la vida tiende a devolverte más y mejor si te expones más y mejor a la vida misma (sin libro de reclamaciones; haz lo que puedas).


He aquí algunas reflexiones de mentes más lúcidas y mejor articuladas que la mía:

Hay otras razones por las que ahora sentirse tranquilos es más difícil que nunca. Una de ellas, y es paradójica porque está vinculada a algo más bien agradable, es la esperanza que todos tenemos en nuestras carreras. Nunca antes habían sido tan altas las expectativas de lo que los seres humanos pueden lograr durante sus vidas. Se nos dice, desde muchos sitios, que cualquiera puede lograr lo que sea. Nos hemos librado del sistema de castas. Ahora estamos en un sistema en el que cualquiera puede elevarse a cualquier posición que guste. Y es una idea hermosa. La acompaña un espíritu de igualdad, todos somos básicamente iguales. No hay jerarquías claramente definidas. Hay un problema muy grande con esto y ese problema es envidia. Envidia, es un auténtico tabú mencionar a la envidia, pero si hay una emoción dominante en la sociedad moderna, es envidia. Y está vinculada al espíritu de igualdad. [...]

Cuando vas a una librería grande y miras la sección de auto-ayuda como yo a veces hago si analizas los libros de auto-ayuda que se producen actualmente, son básicamente de dos tipos. El primero te dice: "¡Puedes hacerlo! ¡Puedes triunfar! ¡Todo es posible!" y el otro tipo te dice cómo lidiar con lo que educadamente llamamos "baja autoestima" y descortésmente es "sentirte fatal contigo mismo". Existe una auténtica correlación entre una sociedad que le dice a la gente que pueden hacer cualquier cosa y la existencia de la baja autoestima. [...]

Tomemos a la meritocracia. La idea de que todos merecen llegar a donde llegan. Creo que es una idea descabellada, totalmente descabellada. Apoyaré a cualquier político de izquierda o derecha que tenga una medio decente idea meritocrática. Soy un meritócrata en ese sentido. Pero creo que es demente creer que alguna vez construiremos una sociedad genuinamente meritocrática. Es un sueño imposible. La idea de que haremos una sociedad donde todos sean evaluados literalmente, los buenos en la cima y los malos en el fondo, y que sea hecho exactamente como se debe, es imposible. Simplemente hay demasiados factores aleatorios. Accidentes: de nacimiento, cosas cayendo en la cabeza de la gente, enfermedades, etc. Nunca evaluaremos a las personas como se debería. Me atrae una encantadora cita de San Agustín en "La Ciudad de Dios" que dice: «Es un pecado juzgar a cualquier hombre por su puesto». [...]

He aquí un descubrimiento que he hecho sobre el éxito. No puedes tener éxito en todo. Oímos hablar mucho sobre el equilibrio entre vida y trabajo. Tonterías. No puedes tener todo. No puedes. Así que toda visión del éxito debe admitir qué está perdiendo y dónde está la pérdida. Y creo que toda vida sabia aceptará que habrá un elemento donde no estamos triunfando. [...]

Siempre debemos recordar que quien sea que tengamos enfrente, lo que sea que haya pasado en sus vidas, habrá un fuerte elemento de azar, y es eso para lo que intento dejar espacio porque de otra manera se vuelve muy claustrofóbico.

Alain de Botton;
A kinder, gentler philosophy of success (TED talk)


-Hay algo que ya por ahora debías tener en cuen­ta -dijo don Juan-. Yo lo llamo el centímetro cúbico de suerte. Todos nosotros, guerreros o no, tenemos un centímetro cúbico de suerte que salta ante nuestros ojos de tiempo en tiempo. La diferen­cia entre un hombre común y un guerrero es que el guerrero se da cuenta, y una de sus tareas consiste en hallarse alerta, esperando con deliberación, para que cuando salte su centímetro cúbico él tenga la velocidad necesaria, la presteza para cogerlo.

"La suerte, la buena fortuna, el poder personal, o como lo quieras llamar, es un estado peculiar de co­sas. Es como un palito que sale frente a nosotros y nos invita a arrancarlo. Por lo general andamos de­masiado ocupados, o preocupados, o estúpidos y pere­zosos, para darnos cuenta de que es nuestro centímetro cúbico de suerte. Un guerrero, en cambio, siempre está alerta y duro y tiene la elasticidad, el donaire necesario para agarrarlo."

-¿Es tu vida dura y ajustada? -me preguntó de pronto don Genaro.

-Creo que sí -dije con convicción.

-¿Te crees capaz de coger tu centímetro cúbico de suerte? -me preguntó don Juan con tono in­crédulo.

-Creo hacerlo todo el tiempo -dije.

-Yo creo que sólo te tienen alerta las cosas que ya conoces -dijo don Juan.

Carlos Castaneda; Viaje a Ixtlán


Cuando Tomás regresó de Zurich a Praga, le invadió una sensación de malestar al pensar que su encuentro con Teresa había sido producido por seis casualidades improbables. ¿Pero un acontecimiento no es tanto más significativo y privilegiado cuantas más casualidades sean necesarias para producirlo? Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla. [...] No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos.

...Por eso no es posible echarle en cara a la novela que esté fascinada por los secretos encuentros de las casualidades, pero es posible echarle en cara al hombre el estar ciego en su vida cotidiana con respecto a tales casualidades y dejar así que su vida pierda la dimensión de la belleza.

Milan Kundera; La insoportable levedad del ser

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Gente con ...¿Suerte?

Richard Wiseman era mago; un día reconoció que le interesaba más la reacción de la audiencia que los trucos de magia, así que estudió psicología y desde entonces investiga en la Universidad de Hertfordshire sobre todo en áreas algo frikis de la psicología del estilo del chiste más gracioso del mundo, lo paranormal, qué rostro tenía en mente Ian Fleming cuando escribió las novelas de 007 (más Connery que Craig, parece ser) o cómo ha cambiado el ritmo del caminar en el centro de ciudades importantes de todo el globo en los últimos 15 años. Tiene un perfil algo showman (no podía ser de otra manera con esos antecedentes) pero en su descargo parece un tipo cachondo y creativo.
En 2003 publicó The Luck Factor. Wiseman se muestra muy interesado en el papel que la suerte parece tener en nuestras vidas; una encuesta suya a 4000 personas revelaba que la mayoría se consideraban supersticiosas en cierta medida (¿y qué es la superstición sino un intento de controlar los acontecimientos atrayendo la buena suerte o alejando la mala?).

According to a recent Gallup poll, 53 percent of Americans are at least a little superstitious. Another survey revealed that 72 percent of the public said that they possessed at least one good luck charm. The results of my own 2003 superstition survey, conducted in collaboration with the British Association for the Advancement of Science, revealed the same high levels of belief in modern-day Britain: Approximately 80 percent of Britons routinely touch wood, 64 percent cross their fingers, and 49 percent avoid walking under ladders.

Lottery: those using any kind of superstitious ritual were just as unsuccessful
as those choosing their numbers randomly.
Pero Mr. Wiseman estaba empeñado en entender cómo era esto de la suerte, así que durente 10 años se ha dedicado a localizar y estudiar los rasgos y hábitos de gente con muy buena/mala suerte (el que se considera así en un ámbito, tiene una fuerte tendencia a considerarse igualmente en otros; no sólo eran percepciones subjetivas propias, sino que la percepción de los allegados y los acontecimientos vitales de años recientes mostraban una alta correlación con esas autopercepciones). Según el exmago, hay cuatro principios que se relacionan con la buena suerte:

1- La gente con suerte crea, percibe y actúa sobre las oportunidades que el azar trae a sus vidas. Los Buena suerte puntúan mucho más alto en extroversión, y su mayor sociabilidad es el marcador clave (conocen a más gente, atraen a los demás, y cuidan y mantienen esos lazos). También tienen un neuroticismo más bajo (actitud más relajada, más atenta a lo que hay y no a lo que debería haber) y mayor apertura a la experiencia (menos convencionales, más dispuestos a probar algo nuevo).
Lucky people consistently encounter such opportunities whereas unlucky people do not. I carried out a very simple experiment to discover whether this was due to differences in their ability to spot such opportunities. I gave both lucky and unlucky people a newspaper, and asked them to look through it and tell me how many photographs were inside. On average, the unlucky people took about two minutes to count the photographs whereas the lucky people took just seconds. Why? Because the second page of the newspaper contained the message “Stop counting – There are 43 photographs in this newspaper.” This message took up half of the page and was written in type that was over two inches high. It was staring everyone straight in the face, but the unlucky people tended to miss it and the lucky people tended to spot it.
--- O ---
Another person described a special technique that he had developed to force him to meet different types of people. He had noticed that whenever he went to a party, he tended to talk to the same type of people. To help disrupt this routine, and make life more fun, he thinks of a color before he arrives at the party and then chooses to only speak to people wearing that color of clothing at the party! At some parties he only spoke to women in red, at another he chatted exclusively to men in black.
2- La gente con suerte utiliza su intuición; accede a información corporal, marcadores somáticos y la aplica en el proceso de observación de sí mismos y de toma de decisiones. Para ello, suelen crear condiciones cognitivas adecuadas: algo así como un juicio en suspenso, una disminución de la rumiación, una actitud de presencia.

3- La gente con suerte utiliza expectativas positivas para orientarse y perseverar: esperan que su suerte continúe (optimismo que supone una profecía de autocumplimiento) y además insisten y se mantienen en la adversidad. También esperan que las relaciones con los otros les traigan suerte.

4- La gente con suerte transforma su mala suerte en buena: utilizan el pensamiento contrafáctico para sondear en lo que pudo haber sido (peor), evitan recrearse en su infortunio puntual, y además creen que no hay mal que por bien no venga (a largo plazo, al menos).
Un caso conocido es el de la mayor satisfacción que sienten los medallistas de bronce que los de plata: los primeros se comparan con el cuarto ("al menos soy medalla") y los segundos, con el oro ("¡por qué poquito no fui campeón!").
I decided to present lucky and unlucky people with some unlucky scenarios and see how they reacted. I asked lucky and unlucky people to imagine that they were waiting to be served in a bank. Suddenly, an armed robber enters the bank, fires a shot, and the bullet hits them in the arm. Would this event be lucky or unlucky? Unlucky people tended to say that this would be enormously unlucky and it would be just their bad luck to be in the bank during the robbery. In contrast, lucky people viewed the scenario as being far luckier, and often spontaneously commented on how the situation could have been far worse. As one lucky participant commented, “It’s lucky because you could have been shot in the head – also, you could sell your story to the newspapers and make some money.”
Por tanto, aunque Wiseman parte de la existencia de la suerte, la considera al menos parcialmente interna e influenciable. Por tanto, podríamos decir que no es estrictamente suerte; o quizás Wiseman (que, eso sí, ha tenido el churro de un fantástico apellido para un investigador en psicología; quizás le facilite las becas y ayudas ministeriales) es un supersticioso muy sofisticado que conecta actitudes personales con suerte percibida...

(continuará...)

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14 de septiembre de 2009

Qué es la Suerte


Suerte es, según la RAE, "circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede". Por tanto, implica un resultado que obedece a causas ambientales o externas (no personales) y que son producto del azar. Según los estilos atribucionales que estudiaron Heider y Wiener: externo, inestable, incontrolable (aunque no vale conque el suceso sea incontrolable: el sol sale cada mañana sin control nuestro y es complicado calificarlo de buena suerte).

Sin embargo, existe una distinción popular habitual entre Suerte y Casualidad: lo primero se suele ver como propio de la persona; lo segundo como ambiental. De hecho, Suerte significa cosas distintas a distintas personas, no es un concepto ubicuo (mucha gente piensa incluso que la suerte es controlable, como los jugadores de póker, que la encuadran en ese ámbito interno, personal, de habilidad propia). Así como Casualidad implica y es sinónimo de azar e inestable, y se refiere a un suceso o una circunstancia, Suerte puede ser también azar pero con frecuencia hace referencia a un rasgo (más estable, y personal).

El pensamiento contrafáctico (comparar con otro resultado distinto) relativiza y subjetiviza la suerte (si sobrevives a un accidente de avión, aunque el desenlace es un accidente y por tanto mala suerte según lo estándar, es buena suerte por comparación con los no supervivientes). Este proceso es más habitual si la situación o resultados alternativos están cerca en el tiempo y/o espacio; también si un éxito está muy cercano a un fracaso (físicamente, como en la rueda de la fortuna), el éxito se percibe como conteniendo más buena suerte (e independientemente de las probabilidades objetivas que puedan ser constantes).

Langer aludió a la Ilusión de control, como motivación particular a creer en la suerte como una habilidad personal, y por tanto controlable: esto sirve al propósito de reducir la ansiedad que la incertidumbre genera y posiblemente aumentar la autoestima (si te dejan elegir un número de lotería, es mucho menos probable que lo cambies por otro que si te lo han elegido; si tienes un éxito inicial en una tarea regida completamente por el azar, tiendes a considerarla más dependiente de la habilidad personal). Los estudios de Seligman sobre indefensión aprendida, o los de Langer en asilos mostraron también la potencialidad patógena e incluso letal de la falta de control percibido.

Our desire to control events is not without purpose, for a sense of personal control is integral to our self-concept and sense of self-esteem. In fact, one of the most beneficial things we can do for ourselves is to look for ways to exercise control over our lives—or at least to look for ways that help us feel that we do. The psychologist Bruno Bettelheim observed, for instance, that survival in Nazi concentration camps “depended on one’s ability to arrange to preserve some areas of independent action, to keep control of some important aspects of one’s life despite an environment that seemed overwhelming.” Later studies showed that a prior sense of helplessness and lack of control is linked to both stress and the onset of disease. Langer and a collaborator studied the effect of the feeling of control on elderly nursing home patients. One group was told they could decide how their rooms would be arranged and were allowed to choose a plant to care for. Another group had their rooms set up for them and a plant chosen and tended to for them. Within weeks the group that exercised control over their environment achieved higher scores on a predesigned measure of well-being. Disturbingly, eighteen months later a follow-up study shocked researchers: the group that was not given control experienced a death rate of 30 percent, whereas the group that was given control experienced a death rate of only 15 percent.
Because if events are random, we are not in control, and if we are in control of events, they are not random. There is therefore a fundamental clash between our need to feel we are in control and our ability to recognize randomness. That clash is one of the principal reasons we misinterpret random events.

Mlodinow, The Drunkard's Walk

Es decir, que necesitamos al menos en parte de la ilusión de control, pero esta necesidad induce un sesgo perceptivo y valorativo que limita tremendamente nuestra percepción del azar. En cualquier caso, debemos definir la Suerte con mayor precisión; Pritchard y Smith (2004) definen dos condiciones para una definición operativa y no ambigüa de la Suerte, de forma que integre las distintas líneas psicológicas de investigación (y cuyo planteamiento es esencialmente el de la RAE):
1- un resultado implica suerte si sucede en el mundo actual pero no en la gran mayoría de mundos posibles similares al actual
2- para considerarlo suerte, este resultado debe ser significativo (tener significado, bueno o malo) para el agente implicado (lo cual depende a veces de las alternativas contrafácticas que se activen).
Es decir, la suerte implica casualidad o azar (pues se requiere que el resultado sólo sea posible en un número mínimo de mundos posibles similares), pero algo más: significación para el agente (esto permite la distinción respecto al azar en sí, e incorpora el contexto contrafáctico mencionado). Otra distinción que permite este planteamiento es entre tener suerte y ser afortunado (que indica una satisfacción sobre lo que se es/tiene, pero no una atribución a la casualidad).
Por tanto, cuando alguien dice ser un tipo con [buena] suerte, o bien hay una habilidad (consciente o no) implicada (en cuyo caso no es suerte) o bien no es un rasgo personal, sino casualidad significativa. Otra posibilidad es que simplemente esté reflejando una ilusión de control, y la suerte no tenga nada que ver.

(continuará mañana...).

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12 de septiembre de 2009

Más empujoncitos


Nudges interesantes recientes (la psicología sí es una ¿ciencia? aplicada/able; via Nudgesblog):

- En Singapur, la Universidad Nacional, ante el problema frecuente en todo el mundo de que los recicladores indolentes (aquellos que, p.e., vacían restos orgánicos en los contenedores de papel) jodan los esfuerzos ajenos, decide utilizar dos gestos simples de gran eficacia: a) señalar gráfica y verbalmente no sólo qué es apropiado para un contenedor específico (como en todos lados) sino además qué NO es adecuado en ningún caso; b) colocar al lado justo de los contenedores especializados un contenedor general (o sea: si pasas de reciclar o no lo pillas, tíralo en el general, pero no estropees el sentido de los demás).

- En París, ante el problema de la Urine savage la peña mea en cualquier sitio), tienen hace años su propia Brigade des Incivilités que multa a gogó. Sin embargo, además de hacer gratis las casetas-toilette que hay por toda la ciudad, están ensayando un revestimiento especial de muros que devuelve el pis al meón incivilizado (Le Salpicateur Vengateur). El éxito del muro de prueba (un clásico de los orines salvajes en la ciudad) ha sido indiscutible. Tiembla, sanfermines (por cierto, en Pamplona tienen varios cubículos para orinar cerca de la cuesta de Santo Domingo, en la bajada del final de la calle Jarauta, pero cada vez que he intentado usarlos, el pis se derrama íntegro de su depósito y sale cuesta abajo; supongo que por eso suelen estar libres; un nudge chapucero, sin duda, aunque en estado sanferminero a quién le importa).

- El mejor: una residencia geriátrica en Alemania ha puesto en práctica un método simple e ingenioso para reducir drásticamente el vagabundeo y extravío de sus pacientes afectos de Alzheimer que salen del centro con la determinación de regresar a sus casas y familiares: colocar una parada falsa de autobús delante justo de la salida del centro. Los ancianos, en un porcentaje altísimo, se paran ahí a esperar que pase un bus (la memoria a largo plazo aún funciona); entonces el personal puede acudir e invitarlos a pasar dentro a tomar un café (para entonces ya han olvidado qué hacían fuera del centro). Esto reduce enormemente el riesgo de extravíos que son angustiosos para pacientes, familiares y staff, y potencialmente peligrosos sobre todo en invierno y de tarde-noche. Otros centros alemanes están ya aplicando la estrategia.

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28 de agosto de 2009

Misturado 4

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído" - J L Borges

Agustín Fernández Mallo es un físico, escritor y poeta postpoético que en 2006 irrumpió con la primera parte (me encantó, pero del tipo me descolocó) de la trilogía de la Nocilla Project: Nocilla Dream.
Más que una novela, Nocilla Dream es el principio de muchas novelas hábilmente ensambladas con material documental y propio en una sólida e inesperada docuficción, que opta por la descripción directa de acontecimientos mínimos y le debe mucho a proyectos vanguardistas como el de París de Walter Benjamín (donde seguramente, ya en los años treinta, se inventa el zapping literario). En Nocilla dream, una de las apuestas narrativas más arriesgadas de los útimos años, proliferan las referencias al cine independiente norteamericano, a la historia del collage, al arte conceptual, a la arquitectura pragmática, a la evolución de los PCs y a la decadencia de la novela.
Agustín Fernández Mallo se fija en los outsiders del siglo XXI y sobre todo en la misteriosa conexión entre algunas vidas alternativas y globalizadas que transitan por escenarios de Serie B: rubias de burdel que sueñan con que algún cliente las lleve hacia el Este, ácratas que habitan en extrañas micronaciones, ancianos chinos adictos al surf, un exboxeador de San Francisco que quiere invertir la ruta de Colón a pie, un argentino que vive en un apartahotel de Las Vegas y construye un singular monumento a Jorge Luis Borges… Todos ellos atrapados en la metáfora conductora de los desiertos: un árbol en el desierto de Nevada del que cuelgan centenares de zapatos, un gasolinero en el desierto de Albacete que compone canciones marginales entre los surtidores, y siempre la belleza del vacío, que es al fin y al cabo el árido y sugerente conocimiento científico presente en todas las páginas de este visionario sueño.
Además, escribe en varias revistas culturales, y en el suplemento de la vanguardia me encontré el otro día con una reflexión socioescatológica que aún estoy intentando comprender: esta web vende deshechos de celebrities (caca, pis, uñas, bacterias...). Varias cosas llaman mi atención: tienen certificados de autenticidad, que dicen obtener de cruzar análisis de las muestras con registros médicos de analíticas, etc. (?); en otro orden de cosas, la caca de Jack Black es tres veces más cara que la de R Downey Jr. (tiene su lógica en función del target del mercado); finalmente las bacterias son baratas en general (menos de 10 pavos) pero caras si se asume que suponen un acto de fe extraordinario: no se puede enseñar a las visitas (o para ser más preciso: no verán nada). Creo que se necesita un psicoanalista para darle sentido a este fenómeno en su conjunto, o quizás un humorista judío, pero a partir de este estímulo pueden divagar durante unos 4 minutos si están aburridos ( ¿es una forma de religiosidad pervertida? ¿una crítica social postpunk? ¿o es sólo lo que aparenta: imbecilidad + ley de oferta/demanda?).

Siguiendo con la Vanguardia, aquí encontrarán un artículo extraordinario"El ajedrez, entre la muerte y la vida", de un cineasta catalán, Albert Serra, sobre la última final del campeonato del mundo entre Anand y Kramnik. No tengo ni idea de ajedrez pero me fascinan los ajedrecistas, al modo como me fascina cualquier adhesión religiosa a lo profano (excluyan la web anterior por el momento). Es una lectura con cierta erudición, pero muy viva a pesar de ello; transmite pasión y reflexión de una manera absorbente.
A partir de la clásica distinción de Clausevitz entre táctica y estrategia (para él, la táctica enseña el empleo de las fuerzas armadas en el combate y la estrategia el empleo de los combates para alcanzar el propósito de la guerra) se comprende que en este nuevo mundo, también para el ajedrez, y que podía sustituir al viejo de golpe, el jugador indio sobresalga en posiciones tácticas (aquellas en las que predomina el cálculo y la fantasía infinita y bella del mismo), posiciones éstas en las que las máquinas son insuperables y a las que se puede imitar por inercia y talento; mientras que el ruso, representante del viejo mundo,destaca en posiciones estratégicas, para las que la moderna teconología no sirve, pues no pueden calcularse y sí pueden aprenderse.(Con este poco sentido de la táctica, Kutuzov y Zhukov enviaron a millones de abnegados soldados –ingenuos, hoy–, muchos de ellos inútilmente desde un punto de vista táctico, pero consiguieron in extremis el objetivo estratégico de la victoria final). La lucha entre estas dos aproximaciones y el grado de preponderancia de una sobre otra iba a determinar el resultado final del campeonato.
Sobre cine y psicopatología, he leído con mucho interés y bastante nostalgia (via Frontal Cortex) el artículo obituario en el LA Times tras la muerte de John Hughes sobre los retratos adolescentes de los 80 (The breakfast club y Ferris Bueller's day off; admito que me fliparon en su momento, y volvería a verlas, sobre todo la primera; qué bueno el Don`t you [forget about me] de Simple Minds) y cómo hoy día esos espíritus rebeldes y /o empanados en busca de una identidad serían fagocitados por categorías diagnósticas que poco aportarían a comprender la dinámica de sus momentos vitales. Los 80 tuvieron muchos productos olvidables, pero estos dos iconos son míticos.
Not only do Hughes' movies imply that teens can care as much about romance as about sex, they remind us of a time when you could be odd and be mostly left alone to deal with it. No extreme interventions or psychiatric diagnoses.
[...] Hughes, who left the movie business in the early 1990s because he feared the impact Hollywood would have on his children, should be remembered not just for the way he appreciated weirdness but for the way he normalized it - not with pills but with paisley.

Y luego, en Mind Hacks, sobre el mismo tema:
The monologue that bookmarks The Breakfast Club, with the line "You see us as you want to see us - in the simplest terms, in the most convenient definitions", succinctly captures how society's view of youth changes and yet always stays the same.
For the current younger generation, the simplest terms are mostly taken from psychiatry. This will eventually change and our recurrent anxieties about the young will largely be expressed in the next most convenient definition.

Hablando de audiovisuales y muerte, me estoy puliendo en Agosto las 5 temporadas completas de un clásico que me venía reservando: Six Feet Under (cumple e incluso supera mis expectativas; creo que puede sentarse a la diestra de The Wire). Un diálogo de ejemplo del capítulo de anoche (s04e12; diálogo entre un David post-traumático bloqueado y su padre fallecido):

- (Padre) No lo estás entendiendo.
- (David) No hay nada que entender. Eso es lo que hay que entender. ¿No?
- Oh, no me vengas con esa falsa mierda existencialista. De ti espero algo mejor. El significado está delante de tus narices.

- Bueno, lo siento, pero yo no lo veo.

- Ni siquiera estas agradecido, ¿verdad?

- ¿Agradecido? ¿Por la peor experiencia de mi vida?

- Te aferras a tu dolor como si significara algo, como si tuviera algún valor. Pues déjame decirte que no vale una mierda. Suéltalo. [Hablando solo] Hay infinitas posibilidades y lo único que hace es quejarse...

- Bueno ¿Qué se supone que tengo que hacer?

- ¿Tú qué crees? Puedes hacer cualquier cosa, cabrón con suerte: estás vivo. ¿Qué es un poco de dolor comparado con eso?

- No puede ser tan simple.
- ¿Y qué pasa si lo es?


Este extracto me lleva directamente a mi icono personal favorito de la mejor literatura de autoayuda para combatir la amargura y la queja: Blanco sobre Negro, de Rubén Gallego, otro espíritu lúcido habitante en un cuerpo deforme y superviviente de una infancia de pesadilla...y sin embargo trascendente, vital, esquivando resentimientos y autocompasión, entregado al proceso de vivir (incluso la contemplación de la propia muerte).

Aprovechando la minusvalía como concepto, me adhiero a la reivindicación de Casciari:
En España los que miran pelis con subtítulos son esnobs, eso parece. Y a los esnobs nadie les hace caso. Por lo tanto, voy a permitirme hacer un pedido a todos los sordos que estén leyendo esta página: ¡quéjense, por el amor de Dios! Háganlo ustedes, los sordos, porque los esnobs no somos una minoría atendible. Sería maravilloso que un colectivo de sordos enviara una carta a alguna parte, porque con toda seguridad si lo piden ustedes, los sordos, les harán caso enseguida.

Vivimos un tiempo de extremada sensibilidad con las minusvalías. Aprovechémonos de eso. Al menos hasta que el esnobismo se considere también una incapacidad física, que, como están las cosas, tampoco falta tanto.
That's all, folks.

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Más psicopollos



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19 de agosto de 2009

Erich Fromm: la vida es paradójica

Erich Fromm es muy conocido por sus escritos de divulgación interdisciplinaria que tienen origen en su formación como sociólogo, pero fusionando ideas de la filosofía, psicología y económicas (“Psychology cannot be divorced from philosophy and ethics nor from sociology and economics”). Además, Fromm fue un psicoanalista que desde el contexto de la Escuela de Frankfurt y luego a caballo entre USA y México relanzó el psicoanálisis más allá del determinismo intrapsíquico freudiano hacia un ámbito interpersonal y relacional:

The fundamental approach to human personality is the understanding of man’s relation to the world, to others, to nature, and to himself. We believe that man is primarily a social being, and not, as Freud assumes, primarily self-sufficient and only secondarily in need of others in order to satisfy his instinctual needs. In this sense, we believe that individual psychology is fundamentally social psychology, or in Sullivan’s terms, the psychology of interpersonal relationships.
Los escritos sobre técnica psicoterapéutica de Fromm son menos conocidos que sus reflexiones sociológicas; hace unos días he accedido a un libro muy interesante: "The Clinical Erich Fromm: Personal Accounts and Papers on Therapeutic Technique" (editado por Rainer Funk, NY, 2009) del que me apetece hacer unos corta-pega; éste de primer plato, muy bueno, bastante Zen diría yo; como dicen en la introducción "Erich Fromm no encaja en ninguna definición restrictiva de quién es o debería ser el clínico. Como pensador o como psicoanalista, Fromm desafía las diferencias entre disciplinas. No se me ocurre un mejor motivo para recomendar la lectura de este libro".
I believe, indeed, that we have everything inside us, not only in the sense that we are all human and that there is nothing human which is alien to us, because there is nothing human which is not in us, from the child, to the criminal, to the insane person, to the saint, to the average person. I would say, we are also aware of all that, but at the same time we are not aware; we sense it. This one of the reasons why pointing to reality—which, in my way of thinking means the same—has such a peculiar effect on people. Because the truth touches only upon something one knows, and once this chord is touched one almost cannot help responding.

[...] There is a very interesting Jewish Talmudic myth about this, which says that before the child is born, it knows everything, but to be born with this knowledge would be so painful that out of mercy an angel touches the child and does away with all his knowledge. What I say here corresponds pretty much to this myth. Unconsciously we know everything and yet we do not, because it is indeed very painful to know and at the same time there is nothing more exhilarating, which do not even exclude pain, than to know, than to be in touch with reality.

[...] You do not understand a person unless you know that life is paradoxical, and therefore that you have to think paradoxically in order to understand it. A few examples: I can make the statement: “I am unique. I am as unique as my fingerprints are unique. There is no other human being, nor has there ever been or will be anyone like me”. I can make the statement: “I am you, I am everything, there is no individuality, no uniqueness in me at all”. If you would make these statements by saying: in some respects I am unique and in others I am not, then of course you have no truly paradoxical statement. This statement fits very well, with Aristotelian
logic, because you do not really contradict yourself. You say: “Here I am unique, here I am not”. The statement which I am making here is meant in a paradoxical sense. It is not so much a matter of statement, but of experience. Do I experience myself, at the same time, (and the same subject, I,) as completely unique, and as completely not unique—as completely as “I” and as completely as that which I share with every human being and to some extent with any living being: with a fly, or with a flower; namely, the quality of life in me? Do I experience both aspects of my life, or don’t I?
Our consciousness, our awareness, is greatly influenced by Aristotelian logic. It is very difficult to experience a reality which can be experienced only in paradoxical terms. What we tend to do is to separate the two poles of the paradox, and then to feel either one. We are either completely unique; or we feel like the Christian mystics often felt, I am nobody, I have no individuality, I do not exist and I am completely dissolved in God or in mankind; or as a profoundly masochistic or submissive person may feel, who has no sense of individuality. As soon as in any polarity we separate
the two poles, the same thing happens—if I may use a simple analogy—as when you have a positive and negative pole of electricity. If they are at a certain distance, you will have a spark. If you separate them completely, there is no spark, and if there is no distance at all there is no spark either, the current will just flow through.
I do believe that with regard to the basic facts of life, we have to live in the paradox, and we have to think in the paradox, if we want to understand life.
Another example where we deal with a paradox is the factor of time in analysis. Actually, you or I can wake up, can break through the defenses, any minute, right now, and it may take years. Experientially, there is a paradoxical attitude, i.e. I expect that it may happen right now, and I expect it will take years. But if you separate the two poles, if you assume logically that it will take many years, then you will not expect it to happen right now. If on the other hand, you are convinced it will happen right now, you will be terribly disappointed tomorrow if it has not happened.
The question is of inner experience: of being able to feel both attitudes at the same time in spite of the fact that they are contradictory. Also the next example has to do with the attitude toward the patient: For any person whom one really understands or tries to understand, one has a feeling of responsibility. I am responsible for you, because once I get close enough to you, you might say: “You are my brother”, and I am indeed my brother’s keeper. But, at the same time, with equal truth I have to say: “I am not responsible for you at all. You are responsible for yourself; God may be responsible for you, your genes may be responsible for you, the whole universe may be responsible for you, but not me”. But, again, this is a paradox, which one has to experience, because if you tear the two sides apart, then you either feel guilty and you feel an unrealistic responsibility, or you feel irresponsible. In fact you can hardly help anybody; you will only harm him if you only feel responsibility. If you feel only irresponsibility, then you are indifferent and cannot help either. The attitude I am
talking about is again to live in the paradox that both statements—I am responsible, I am not responsible—are equally true, and I live in this, and with this contradiction.
I could give many more examples of such paradoxes, but I will not do that. All I want to do really is to make this point clear, which in our Western thinking is very difficult to grasp fully. This is so strange to us: the true experience of two contradictory facts, two contradictory statements, and the capacity or the willingness to live with these contradictions, and not to think that because they are contradictions, they cannot be true, or cannot be real.

De BEING CENTRALLY RELATED TO THE PATIENT

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Influencia: apuntes finales

Cialdini hace una reflexión en el mejor estilo de la Modernidad Líquida: en aras de la eficiencia, debemos a veces sustraernos de la toma de decisiones bien informada, sofisticada, consumidora de tiempo y recursos, y emplear vías más automáticas, primitivas incluso (cuando compro pasta de dientes, por ejemplo); nuestro entorno es tan complejo, ambigüo, rápido y saturado de información que no nos queda otra vía. A veces, las consecuencias son funestas, claro:

Remember the FBI's infamously misguided assault on Branch Davidian Church headquarters in Waco, Texas? According to an analysis by U.S. Justice Department consultants, during theFBI's 51-day siege of the Branch Davidian's compound, the agency collected so much information that it had to ignore the vast majority of it. said Professor Robert Louden, one of the Justice Department's consultants, "The FBI had such an intelligence information overload that. .. they just fell back on past practice—and since they didn't have any experience with religion, they treated it like a standard barricade" ("Overload of Advice," 1993). The disastrous outcome was that, when the FBI finally attacked, more than 80 sect members died in an act of faith- and fear-fueled self-emulation.
Novedad, transitoriedad, diversidad y aceleración son descriptores primarios de nuestra existencia "civilizada". Esta avalancha de información y opciones es potenciada por los avances tecnológicos. Sin embargo, la Era de la Información no es la Era del Conocimiento. Para ello se necesitaría procesar (acceder, absorber, comprender, integrar y retener).
Unlike the lower animals, whose cognitive powers have always been relatively deficient, we have created our own deficiency by constructing a radically more complex world.
The consequence of our new deficiency is the same as that of the animals' long-standing one: when making a decision, we will less frequently engage in a fully considered analysis of the total situation. In response to this "paralysis of analysis," we will revert increasingly to a focus on a single, usually reliable feature of the situation. When those single features are truly reliable, there is nothing inherently wrong with the shortcut approach of narrowed attention and automatic responding to a particular piece of information. The problem comes when something causes the normally trustworthy cues to counsel us poorly, to lead us to erroneous actions and wrongheaded decisions.
P.D.: siendo un libro interesante y muy reflexivo, al final Cialdini remite más a los tipos de influencia marketinera que buscan aquiescencia o acatamiento, aunque omite a mi parecer precisamente ese tipo de información en procesamiento que supone un nivel superior y que es por ejemplo un recurso esencial en la praxis psicoterapéutica y médica (la retórica de la comunicación y los silencios); digamos que se centra en los mecanismos automáticos irreflexivos más que en el procesamiento de información. En cualquier caso es un libro entretenido, práctico, lleno de ideas, experimentos y observaciones muy lúcidas, y esclarecedor de áreas fundamentales del comportamiento interpersonal.

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Influencia VI: escasez.

"The way to love anything is to realize that it might be lost."
G. K. Chesterton


El último factor de Cialdini es "less is best and loss is worst": lo escaso aumenta su valor. Por esto la falta de cortesía tan habitual de atender una llamada al móvil mientras se está en una conversación cara a cara: a cada ring, se reduce la posibilidad de acceder a esa comunicación, y estamos más motivados a no perder que a ganar (aversión a la pérdida). Los folletos que aconsejan a las mujeres revisarse por posible cáncer de mama son más eficaces si hablan de lo que podría perderse que de lo que se pueda ganar. Las referencias a un stock limitado ("últimas unidades") o a un tiempo limitado ("últimos días") fortalecen la presión a pasar por el aro.
La escasez funciona via dos fuentes: lo difícil de obtener suele ser más valioso que lo fácil (¿recuerdan la disonancia de Festinger?) y además las limitaciones a nuestra libertad nos hacen reaccionar con mayor fuerza contra ellas (reactancia psicológica, Brehm). Éste último mecanismo tiene un par de picos vitales conocidos para los padres: los 2 años de edad, y la adolescencia (éstos se centran mucho más en los derechos adquiridos que en los deberes, como todos sabemos; la autoridad parental rígida produce más rebeldía y desobediencia: el efecto Romeo y Julieta).
When something becomes less available our freedom to have it is limited, and we experience an increased desire for it. We rarely recognize, however, that psychological reactance has caused us to want the item more; all we know is that we want it. To make sense of our heightened desire for the item, we begin to assign it positive qualities
Otra área relacionada fascinante es la censura informativa: la prohibición aumenta su atractivo, e incluso su credibilidad. Esto es muy curioso en los juicios con jurado: esa frase tan cinematográfica del juez pidiendo al jurado que no tomen en consideración esa última evidencia (o argumentación) mientras el abogado censurado sonríe maliciosamente (no se puede borrar esa información de la cabeza de los ciudadanos; ahora además la valoran más).
Especially clever individuals holding a weak or unpopular position on an issue can get us to agree with that position by arranging to have their message restricted. The irony is that for such people—members of fringe political groups, for example—the most effective strategy may not be to publicize their unpopular views but to get those views officially censored and then to publicize the censorship.
Ciertos grupos políticos (o miembros) radicales suelen tirar deliberadamente de este fenómeno. También escritores o directores de cine con más marketing que calidad.

Un aspecto importantísimo es la necesidad en psicoterapia y en general en la comunicación médico-paciente de involucrar activamente a éste en el proceso de toma de decisiones; no hacerlo demuestra disminuir la adhesión al tratamiento, quizás al menos en parte como resultado de ese rebote de la reactancia.

El principio de escasez es más potente en dos circunstancias optimizadoras: en primer lugar, lo escaso aumenta su valor cuando esa escasez es nueva, reciente, súbita (más que si han sido escasas habitualmente; esto fue analizado en el ámbito de la revoluciones históricas por James C. Davies: la revolución francesa, la de las colonias americanas, la revuelta negra en USA en los 60, las rusas de principio y fin del s. XX -como no aparezcan los brotes verdes, igual nos cae aquí una-; de igual manera, los estilos parentales incoherentes o arbitrarios generan más rebeldía por esa imprevisibilidad que los estables). En segundo lugar, nos sentimos más atraídos hacia recursos escasos cuando competimos con otros por ellos (por esto los agentes inmobiliarios simpre sacan aquello de "tengo varias parejas muy interesadas en este zulo"; también los grandes almacenes en rebajas ponen el cebo de unos pocos productos muy rebajados, y luego echan las redes en la vorágine emocional que ataca bajo las condiciones de escasez en competencia; otra forma son las subastas).

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18 de agosto de 2009

Influencia V: autoridad.

Unthinking respect for authority is the greatest enemy of truth.”
Albert Einstein

A raíz del famosísimo experimento de Milgram (1961; ideado para el estudio del fenómeno de obediencia a la autoridad, y en principio planteado para ser puesto en marcha en Alemania por aquello del delirio nazi; Eichmann acababa de ser secuestrado por el Mossad y juzgado en Jerusalén) sabemos que es uno de los mecanismos de influencia más sólidos y universales (fue replicado en varios países, y también recientemente).
Antes de llevar a cabo el experimento, el equipo de Milgram estimó cuáles podían ser los resultados en función de encuestas hechas a estudiantes, adultos de clase media y psicólogos. Consideraron que el promedio de descarga se situaría en 130 voltios con una obediencia al investigador del 0%. Todos ellos creyeron unánimemente que solamente algunos sádicos aplicarían el voltaje máximo. El desconcierto fue grande cuando se comprobó que el 65% de los sujetos que participaron como "maestros" en el experimento administraron el voltaje límite de 450 a sus "alumnos", aunque a muchos les colocase el hacerlo en una situación absolutamente incómoda. Ningún participante paró en el nivel de 300 voltios, límite en el que el alumno dejaba de dar señales de vida. (Wikipedia)
No fue la Alemania post Weimar, ni un subgrupo de psicopatones: somos todos. Estamos evolutivamente cableados para, ante la ambigüedad o la incertidumbre, seguir al que parezca tener poder y autoridad de marcar el camino (ya Yahvé le hizo un Milgram a Abraham con aquella orden de cepillarse a su propio hijo...).

La autoridad se transmite a través de tres símbolos típicos: títulos, ropa, y pertenencias de estatus

-Títulos: prueben a decir en una fiesta que son psicoterapeutas: mucha gente creerá que pueden leerles su interior con mirarles a los ojos; te puedes inventar paridas (si ha rulao un canuto, el efecto es más cómico); eso sí, habrá unos pocos que, reactivamente, querrán pillarles haciendo el tonto para decir "los psicólogos están peor que sus pacientes...". Algunos profesionales gustan de forrar las paredes del despacho con certificados de asistencia a congresos y seminarios. Otros ejemplos más serios y trascendentes se dan, por ejemplo, en medicina (en un experimento, el 95% de enfermeras mostró intención clara de administrar una dosis inadecuada de un medicamento...sólo por haber recibido una llamada telefónica del falso doctor X ordenándoles hacerlo). Y éste es simplemente extraordinario:
Take, for example, the strange case of the "rectal earache" reported by Cohen and Davis. A physician ordered ear drops to be administered to the right ear of a patient suffering pain and infection there. Instead of writing out completely the location "Right ear" on the prescription, the doctor abbreviated it so that the instructions read "place in R ear." Upon receiving the prescription, the duty nurse promptly put the required number of ear drops into the patient's anus. Obviously, rectal treatment of an earache made no sense, but neither the patient nor the nurse questioned it.
O el fantástico mundo de las publicaciones académicas:
Peters and Ceci (1982) took 12 articles that had been published 18 to 32 months earlier by authors from prestigious universities and, changing nothing but the names and affiliations of the authors to those of unknowns from "Tri-Valley Center for Human Potential," they resubmitted the articles in manuscript form to the journals that had already published them. Nine of the doctored articles went through the review process undetected and, remarkably, eight were rejected, even though each had been published shortly before by the same journal when it had been submitted by researchers with more prestigious reputations and affiliations.
Un dato cachondo es que la titulitis/estatus afecta la percepción de... la altura física de las personas. De hecho lo contrario es frecuente en animales y mariscales de campo (esas hombreras en los uniformes, sacando pecho, y esos gorrazos).

-Ropa: llevar puesto un uniforme de guardia de seguridad no sólo idiotiza con relativa frecuencia al que lo lleva, sino al que es arengado por aquél. Los trajes de ejecutivo logran también su efecto (en los congresos, si el ponente va en chancletas quédense a la exposición: es muy probable que tenga que superar el escepticismo inicial con ingenio; creo que los trajes clásicos suelen correlacionar con powerpoints aburridos). Pero los uniformes sobre todo son un recurso esencial en los fraudes old school (vestido de revisor del butano o de empleado de Timofónica).

-Pertenencias: aunque la folk psychology asuma (en muchos casos erróneamente) que su simple posesión sea una compensación de infancias carenciales o penes pequeños, los coches deportivos de lujo consiguen que, si se quedan parados en un semáforo en verde, la gente que va detrás les piten mucho menos que a un coche cutre. Caso de que piensen, como yo hice, que esta respuesta diferencial no les sucedería a ustedes (de hecho les pitaríamos más, ¿a que sí?), sepan que lo mismo pensaron mayoritariamente los sujetos que fueron encuestados antes de que quedara demostrada experimentalmente la falsedad de sus prejuicios...justo como el experimento de Milgram. Las intuiciones nos fallan con frecuencia.

P.D.: Cuando estudiaba, mis amigos que hacían medicina me dijeron una vez que su profesión era más poderosa porque podían hacer fácilmente que un señor se bajara los pantalones y meterles un dedito por el ano (palpación rectal, supongo); yo argumenté que mi profesión me legitimaba a demandar una respuesta a ambos sobre si les había gustado (ahora que lo pienso, incluso interpretar diagnósticamente el ejemplo como muestra de una homosexualidad reprimida alimentada por una pulsión sádico-narcisista o algo así). Más allá de la juvenil anécdota, es cierto que las personas buscan con razón al experto precisamente para que éste les oriente/influya, y complementando al rol de bata blanca hay otro de paciente sumiso/pasivo y/o demandante de exhibiciones de experticia (en psicoterapia, sin embargo, es primordial con frecuencia el salir de esas arenas movedizas). La autoridad del experto conlleva una responsabilidad ética inexcusable, y hay múltiples pruebas de violación de la misma (creo que generalmente más por irreflexividad que por maldad) en nuestro ámbito. Los excesos de la autoridad generan además bajas adhesiones a los tratamientos (y el florecimiento de terapéuticas alternativas muchas veces de dudosa efectividad). Una autoridad muy poderosa es la que procede de una de las tres formas de mentira según Twain: la estadística. Otras fuentes: el impact factor, las correlaciones vudú en neurociencias sociales, el retrato de Freud en la consulta, etc.
Quizás el principal fundamento ético (sí, eso que ninguno estudiamos en la facultad) en ciencias de la salud o lo que seamos sea conservar la capacidad de dudar y mantener cierto escepticismo respecto a las certezas, y una mente abierta (aunque al mismo tiempo es preciso tomar decisiones, y también mostrar confianza en lo que uno hace).
Sin necesidad de llegar a lo inmoral o abusivo, en un centro donde trabajo unas horas a la semana creo que soy el único sin bata blanca; los compañeros argumentan en algunos casos (y con seguridad con buena fe) que aumenta la capacidad terapéutica del profesional (por supuesto, es posible, pero resisto cual aldea gala; tengo cierta alergia moral a la autoridad por defecto y a poner lavadoras innecesarias).

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16 de agosto de 2009

Influencia IV: agrado.

"The main work of a trial attorney is to make a jury like his client."
Clarence Darrow


Accedemos con más facilidad a los requerimientos de aquellos que nos caen bien. Esta aparente obviedad además es un factor poderoso. Pero, ¿quiénes nos caen bien?. Hay varios factores que generan mayor agradabilidad:

-Atractivo físico. Genera un efecto halo que arrastra otras atribuciones que hagamos sobre esa persona: a la gente guapa les asignamos talento, amabilidad, honestidad e inteligencia. Esto ha demostrado influir de manera importante sobre elecciones políticas, contratación de trabajadores, y sentencias judiciales.

-Similaridad: nos abrimos más a aquellos que se nos parecen en algo, sean opiniones, orígenes, estilo de vida o vestir. A veces ahí fracasa (o se pone cuesta arriba) una primera sesión de terapia...

-Halagos: pueden producir un efecto muy claro incluso en condiciones donde los sujetos saben que las alabanzas son forzadas!

-Familiaridad: si el contacto se produce en circunstancias positivas. Un experimento: si nos sacamos una foto de nuestro rostro, y una copia especular, a nosotros nos gustará más ésta (es la que estamos acostumbrados a ver en el espejo cada día) pero a los demás les gustará más la original.
El contacto frecuente facilita este agrado mutuo (¿el roce hace el cariño?), lo cual fue una estrategia inicial para luchar contra las actitudes racistas en los USA en los 60. Sin embargo, si ese contacto se da en condiciones de competitividad o conflicto, la tensión nosotros-ellos aumenta. La clave, pues, parece estar en un contacto frecuente en condiciones de cooperación necesaria: ahí sí que hay pruebas concluyentes sobre el efecto positivo y desestigmatizador del contacto.
Otro clásico es el poli-bueno/poli-malo: uno crea miedo y el otro conecta desde la cooperación.

Good Cop/Bad Cop works as well as it does for several reasons: The fear of long incarceration is quickly instilled by Bad Cop's threats; the perceptual contrast principle ensures that compared to the raving, venomous Bad Cop, the interrogator playing Good Cop will seem like an especially reasonable and kind person (Kamisar, 1980); and because Good Cop has intervened repeatedly on the suspect's behalf—has even spent his own money for a cup of coffee—the reciprocity rule pressures for a return favor (Rafaeli & Sutton, 1991). The main reason that the technique is effective, though, is that it gives the suspect the idea that there is someone on his side, someone with his welfare in mind, someone working together with him, for him. In most situations, such a person would be viewed very favorably, but in the deep trouble our robbery suspect finds himself, that person takes on the character of a savior. And from savior, it is but a short step to trusted father confessor.
En terapia, ese equilibrio entre la responsabilidad del paciente y el apoyo "en equipo" del erapeuta es una de esas claves que a veces son delicadas de gestionar.
-Asociación: el mensajero acaba pagando por las malas noticias (ver meteorólogos); de la misma manera, las churris espectaculares del anuncio aumentan la valoración positiva nconsciente de un deportivo (¿para qué va a evolucionar la publicidad, si los clásicos siguen funcionando?). Colocar insignias de Visa o Mastercard aumenta la tendencia al gasto...
incluso en metálico. Los vendedores y los políticos se asocian a gente famosa y admirada (bueno, el PP hace unos años sólo consiguió a Norma Duval, pero ZP et al. se soban con cantautores y escritores sin disimulo; por otro lado diríase que José Coronado es un experto en el tracto digestivo, Federer y Tiger son especialistas en afeitado, y Concha Velasco es una gran conocedora de los misterios fisiológicos de las pérdidas leves de orina).
Unos estudios recientes muestran cómo la personalidad de los logos influye en nuestras actitudes de forma objetivable. Ya se sabía que justo después de ver fotografías de gente anciana, tendemos a movernos con más lentitud, pero además hacer unos tests de creatividad tras exposición subliminal al logo de Apple...mejoraba los resultados, aunque parece que sólo si la creatividad era un objetivo personal relevante para el sujeto. Este efecto incrementador se observaba también haciendo que los sujetos completaran una encuesta sobre el logo de Disney (el grupo control, sobre el de otro canal) y realizaran luego unos tests de honestidad. O el ejemplo de Ariely en Predictably Irrational en que cuando los estudiantes debían recordar los 10 mandamientos (o los que pudieran) antes de realizar una prueba pagada en que podían hacer trampas y cobrar más pasta...!no engañaban en absoluto! (no "lo normal": nada); daba igual si habián recordado 2 o los 10: habían activado el módulo moral asociado.

Un ejemplo que cita Cialdini sobre cómo autorregulamos ese asociacionismo con lo agradable/positivo y que siempre me ha hecho mucha gracia (soy una víctima impenitente) es el uso, referido al equipo deportivo del que uno es aficionado, de la expresión ganamos ... y perdieron.

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