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10 de septiembre de 2013

Dennett sabio


La Filosofía -en cada ámbito de búsqueda de conocimiento- es lo que tienes que hacer hasta que consigues averigüar cuáles son las preguntas que deberías haber hecho desde el principio.


Todos hemos oído la clásica disculpa "Bueno, parecía una buena idea en su momento". Esta frase se ha convertido en la reflexión arrepentida de un idiota, un signo de estupidez, pero de hecho deberíamos apreciarla como un pilar de sabiduría. Cualquier ser, cualquier agente, que pueda decir en verdad "Bueno, ¡parecía una buena idea en su momento!" se sitúa en el umbral de la brillantez. Nosotros como seres humanos nos enorgullecemos de nuestra inteligencia, y una de sus señas de identidad es que podemos reecordar nuestros razonamientos previos, y reflexionar sobre ellos - sobre cómo parecía ser, por qué fue tentador en primer lugar, y sobre qué fue lo que salió mal. No tengo evidencia para sugerir que ninguna otra especie sobre la Tierra puede hacer esto. Si pudieran, serían casi tan listas como nosotros. Así que cuandoi cometas un error, deberías aprender a respirar hondo, apretar los dientes, y examinar tu propio recuerdo del error de forma tan cruda y desapasionada como seas capaz. No es fácil. La reacción humana natural tras saber que se ha cometido un error es sensación de ridículo e ira (nunca estamos más airados que cuando sentimos ira contra nosotros mismos), y uno tiene que trabajárselo para superar esas reacciones emocionales. Intenta adquirir el extraño hábito de saborear tus errores, disfrutando del descubrir las particularidades que te dirigieron a la equivocación. Entonces, depués de haber absorbido toda la bondad que puedas ganar de haberlos cometido, puedes dejarlos detrás de tí con ligereza, y moverte hacia la siguiente gran oportunidad. Pero eso no basta: busca activamente oportunidades para hacer grandes, bellos errores, de forma que puedas recuperarte de ellos.

Meta-consejo: ¡no te tomes ningún consejo muy en serio!

Intuition Pumps And Other Tools for Thinking, Daniel C. Dennett - 2012

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6 de enero de 2012

Misturado de Reyes (sin yerno)

Ya que Papá Noel nos ha invadido sin compasión, arrasando con todo en manifiesto exceso de lujuria (ver foto), y viendo que los pobres Reyes van sobreviviendo de postre de las fiestas, deseo compartir con uds. en homenaje a estos tres dinosaurios quizás el principal atractivo que le veo a esto de los blogs: difundir sugerencias, descubrimientos, curiosidades interesantes que permitan al goloso que hay en cada uno embostarse a gusto.

Blogs: me ha pillado BrainPickings: hecho con gusto, un torrente de ideas, estética, combinaciones casi imposibles y algunos descubrimientos muy interesantes (p.e. libros sobre psicología anglosajona divulgativa - ergo comprensible). En el sector, por supuesto Neuroskeptic es lo más: admiración a raudales.

TV: dos series de distinto corte. Black Mirror (británica, 3 episodios independientes: historias distópicas en torno a la nueva era de la información y perversiones asociadas; como siempre un nivel actoral bastante sobrado). La ganadora: Louie (2 temporadas, USA): mezcla de cortos tipo falso documental y standup con un señor muy gracioso: risas corrosivas extremadamente amorales, cuasi demoníacas, que por supuesto subliman un espíritu trágico y poético; no apto para devotos del tabú.

Libros: si hablamos de psicoterapia, Existential Psychotherapy de I Yalom. He hecho un trabajo de detective y editor para una obra muy interesante. Alguien lo puso aquí; que aproveche: es el regalo de Reyes. Otras aportaciones fascinantes en psicología, en abierto: Kahneman (Thinking. Fast and Slow).
La mejor lectura narrativa de 2011 para mi gusto: HhHH. Y todo lo que encuentren de Lapidus (trilogía negra de Estocolmo completada), Jo Nesbo, Jussi Adler-Olsen y Don Winslow.

Cine: The Tree of Life (cine transpersonal, extraño, bellísimo, hipnótico; abstenerse visores lógico-analíticos y comedores de palomitas), La Deuda (los servicios secretos israelíes son una de mis debilidades confesables) y Ajeossi (The man from Nowhere, Corea del Sur - violencia extrema envuelta en poesía y un final de lágrima catártica; esas combinaciones imposibles que los coreanos hacen tan bien, sobre todo cuando tienen que ver con la venganza).

Inspiración: una frase legendaria como aspiración existencial para el 2012: Jagger y Richards en onda taoísta. De hecho, intemporal. Para repetirla cada mañana, a ser posible el tema musical completo con London Bach Choir incluido, claro.
Rolling Stones - You Can't Always Get What You Want
(de MusicPhilosophy)
Un proyecto (otro) fascinante: la nueva editorial Orsai. En plena crisis y mientras en Europa nos quejamos de la incompetencia y pinochismo de papá-estado, en latinoamérica, donde asumen serenamente que inteligencia gubernamental o transparencia política son ejemplos de oxímoron, se buscan la vida (como ya les es costumbre) e inventan: cultura sin nadie en el medio, justa y democrática (lean el sistema de acceso a ser publicado) y sin miedos ni insultos (publican los pdfs en abierto y así...¡venden más!). Excelente video en TED de Casciari en esa misma web: hermoso proyecto. Creatividad argentina sólo comparable a la de la cocina peruana (también en Las Palmas!). Punto.


Lema de Mr Wert
Noticias que aúnan indiferencia, memez, y sonrisas: Lucía Etxebarría (la de los plagios, incluído uno a un psicólogo) no va a publicar más (pues vale; puedo soportarlo). Más tarde: Lucía volverá a publicar (dicho hace unas horasscheisse!). Esta reconversión (algo fastidiosa) se debe al proyecto de Mr Wert de ponerle puertas al campo. Gente con poder + vanidad + ignorancia: peligrosa combinación (todo sigue igual). Si quieren frustrarlos en 3 minutos, descarguen el manual de desobediencia a la ley Sinde. Mientras, y en la esencia del párrafo anterior, Louis C.K. (el de la serie) saca una grabación propia de un standup en su web, la pone a la venta fácil, sin restricciones anticopia, fácilmente pirateable, pero barata, y ¡tachán! cubre gastos en 12 horas y gana 1 millón de $ en 12 días...Y va a seguir haciéndolo. Mucho que aprender.


 Finalmente, la prueba argumental definitiva (para aquellos intoxicados por los telediarios) de que hay vida después de 2012. Suerte y que nos cunda a todos.

soberinanightclub


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22 de agosto de 2011

El intesné III: descerebrados

A respected Swiss scientist, Conrad Gessner, might have been the first to raise the alarm about the effects of information overload. In a landmark book, he described how the modern world overwhelmed people with data and that this overabundance was both “confusing and harmful” to the mind. The media now echo his concerns with reports on the unprecedented risks of living in an “always on” digital environment. It’s worth noting that Gessner, for his part, never once used e-mail and was completely ignorant about computers. That’s not because he was a technophobe but because he died in 1565.

Vaughan Bell, Slate 2010

En las últimas semanas se ha generado un importante re-vuelo (ya iniciado hace un par de años) en torno a las opiniones de Susan Greenfield, profesora de psicofarmacología sináptica (sic) y baronesa. Dice la sra. Greenfield (prolongando con más ropajes de pretendida neurociencia los arranques de Nicholas Carr en "Superficiales - ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?") que internet y en general las nuevas tecnologías están alterando nuestros cerebros (o sobre todo los de nuestros hijos; obvio por otro lado: vivir, en general, altera el cerebro) en una actualización de los temores tradicionales a la tecnología (desde que Sócrates advirtió contra el peligroso influjo de la escritura). El eco en prensa (en general cada vez menos rigurosa y más rumoróloga) ha sido importante, y es divertido ver la de palos que le caen a la pobre mujer (a Carr también le cayeron, ven Frontal Cortex): desde Neuroskeptic a Mind Hacks, la endeblez argumental y especialmente en evidencias de la sra. Greenfield la colocan en una posición ridícula y afortunadamente rebatible, si bien me temo que fácil de difundir (el miedo siempre vende más, particularmente si hay periodismo de por medio; ya Bad Science le dio estopa de la buena en los inicios de la popularización de la sra. dra.).

Un caso particularmente grave es la aseveración de Susan (hay confianza) de que el incremento en el uso de internet se relaciona con el incremento en las tasas de autismo diagnosticado. Esta sugerencia de causalidad (pues así la presentaba), una barbaridad pseudocientífica, ha cambiado ligeramente el debate en una manera que creo debe ser genuinamente británica: Greenfield ha pasado a ser inspiradora de barrabasadas ingeniosas. Todo se remite a su declaración cuando fue cuestionada por la dra. Bishop por semejante idea: "¿qué evidencia tiene de esto? El incremento en autismo se originó hace 20 años, antes de la popularización de internet, y suele diagnosticarse entre los 2-3 años, cuando posiblemente no muchos niños están enganchados a la red". La respuesta de Susan es algo desconcertante para una experta exdirectora de la Royal Institution cuya función era la difusión y popularización de la Ciencia: "I point to the increase in autism and I point to internet use. That's all.". Esto se llama ahora un greenfieldism:

I point to the increase in global warming and I point to porn. That is all.


I point to the internet, and I point to the financial crisis. That's all.


I point to high heels and I point to the rise in schizophrenia. That's all. [oops!]

El mejor quizás, Neuroskeptic, que es exactamente el tipo de blogger que querría ser yo casi siempre si no fuera (yo) tan perro: Susan Greenfield causa autismo: el incremento en citaciones de trabajos de Greenfield correlaciona claramente con el incremento en tasas de autismo. Brillante.

En relación a los temores paleolíticos de Susan, déjenme aportarles ciertas fuentes interesantísimas que vienen al caso:

The Information -James Gleick: If Mr. Gleick has one overriding goal it is to provide an animated history of scientific progress, specifically the progress of the technology that allows information to be recorded, transmitted and analyzed. This study’s range extends from communication by drumbeat to cognitive assault by e-mail. Estoy en ello y es fascinante...Entre otras, documenta cómo Susan es el equivalente moderno de los agoreros contra la escritura, la imprenta, el telégrafo, la radio,...

Now you see it - Cathy Davidson: "As long as we focus on the object we know, we will miss the new one we need to see. The process of unlearning in order to relearn demands a new concept of knowledge not as thing but as a process, not as a noun but as a verb.” Davidson usa resultados de experimentos de psicología como lentes a través de las cuales examinar la naturaleza y evolución de la atención (eje de muchas intervenciones de mindfulness y uno de los conceptos más útiles en terapia, para mi gusto). El sistema educativo tradicional está basado en expectativas rígidas sobre qué es la atención y cómo refleja la inteligencia, de forma que los estudiantes que no encajan en ese modelo cantan como piuezas aberrantes que no encajan y deben ser reajustadas. La neurociencia nos indica que las variedades de procesos atencionales son tantas, y habitualmente no lineales y simultáneas, que las instituciones académicas y laborales deberán readaptarse a esta eclosión facilitada por las nuevas tecnologías:  no rechazar lo nuevo, sino usarlo a favor. La sintomatología atencional epidémica es más una consecuencia de una transición adaptativa por hacer (con un potencial de crecimiento individual y social extraordinario) que una enfermedad. (Acaba de salir impreso y aún no lo leí, pero es un futurible claro).

Todo va cambiar. Enrique Dans: clásico moderno en nuestro entorno, una muy interesante aproximación a cómo las nuevas tecnologías van a producir cambios en personas, sociedades y empresas, con más acento en la oportunidad que en el miedo.

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20 de febrero de 2011

Autocrítica

 A propósito del sentido de las polémicas blogueras.

La esencia principal de un blog me parece el ser un espacio propio de expresión de las propias obsesiones; así, el público puede tomarse como invisible/inexistente (este es mi punto de equilibrio particular para que no deje de serme divertido). Pero si, en cualquier caso, ese público existe y se manifiesta, entonces supongo se debe escuchar (si hay unos mínimos de educación; esto es, y para mí: respeto y ortografía).
Mi blog es un monólogo público, pero si me nace un lector con algo que decir, es una lástima matar el diálogo. Y el sentido del diálogo no es simplemente convencer: es permitirse dejarse influir por otro (por adelantado que no me propongo como modelo; posiblemente yo también haya sido víctima de este miedo narcisista, a poco que rebusque en archivo). Si no, la fabulosa libertad comunicativa que traen los blogs deviene en nichos onanistas en que nada nuevo crece: indistinguible de una lista de correo. Soy consciente de que de un tiempo para acá es difícil que este blog concreto genere debate, porque los contenidos no los tengo claros ni yo, pero agradeceré al lector asiduo que me mande una colleja recordatoria la próxima vez que me pille defendiéndome como gato panza arriba sin otro argumento que "pues porque yo lo digo".
No obstante, como testigo del devenir argumental de la última polémica sonadilla por estos barrios que frecuento, me vino a la cabeza una anécdota verídica muy divertida que comparto por aquello de que cada vez me gustan más las entradas con sonrisa, si puede ser.

Transcripción de una conversación por radio en Newfoundland, octubre de 1995.
Buque de la Armada de EEUU: Por favor, cambien su curso 15 grados al Norte, a fin de evitar colisión. Cambio.

Canadienses: Recomendamos que ustedes cambien su curso 15 grados al Sur, a fin de evitar la colisión. Cambio.

Estadounidenses: Les habla el capitán de un buque de la Armada de los Estados Unidos. Repito: cambien su curso. Cambio.

Canadienses: No. Repetimos: ustedes deben cambiar su curso. Cambio.

Estadounidenses: Este es el portaaviones Abraham Lincoln, el segundo buque en tamaño de la flota de los Estados Unidos de América en el Atlántico; nos acompañan tres destructores, tres cruceros y numerosos buques de apoyo. Demando que usted cambie su curso 15 grados al norte, o tomaremos medidas para garantizar la seguridad de este buque. Cambio.

Canadienses: Esto es un faro. Ustedes deciden. Cambio y corto.

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5 de enero de 2011

Si dudas, ¡grita!

Me interesan particularmente dos temas en psicología (y en la vida, ya puestos): la incertidumbre y las paradojas. La primera porque la intolerancia a la misma me parece esencialmente un gran patógeno (o el saberla navegar, una gran fortaleza). Respecto a las paradojas, me rompen los esquemas y las simplicidades (y me mantienen en una conveniente y sana incertidumbre).

Un reciente estudio publicado en Psychological Science (When in doubt, shout!, full aquí) profundiza en las observaciones que Festinger realizó en los 50 sobre sectas religiosas y que inspiraron la muy fértil teoría de la disonancia cognitiva. En ese estudio original, una secta cuyo eje era el inminente fin del mundo aumenta radicalmente su proselitismo después del evidente error en sus predicciones; sin embargo, nunca se abordó experimentalmente si ese aumento era consecuencia de una mayor confianza en la lucidez redentora de la propia secta (una confianza aumentada; ésta fue la teorización seguida por Festinger) o bien una manera de compensar lo contrario (una confianza disminuida). De hecho hay muchas evidencias de que cuanto más confiadamente cree uno en algo, más tendente es a hacer proselitismo.



Pero también es cierto que una confianza en uno mismo amenazada nos empujaría a restaurarla precisamente cerrando filas y defendiendo el fuerte con mayor convicción, incluso propagándola como consecuencia coherente.

Los resultados (con sus peros: muestra universitaria, n mejorable, ítems sui generis, etc.) ofrecen apoyo a las siguientes ideas:
1. Sacudir la confianza de alguien en determinada creencia efectivamente aumenta la tendencia al proselitismo. De forma muy interesante, si previamente esa persona ha podido reforzar y manifestar su identidad en otras áreas, esta relación es mucho menos marcada.
2. Este efecto proselitista es más pronunciado si se genera dudas que si se ofrece apoyo y sobre todo cuanto más central (más importante) es la creencia para la persona.
3. Este esfuerzo persuasivo es más acentuado respecto a aquellos receptores del mensaje proselitista que parezcan ofrecer mayor probabilidad de ser convencidos (ergo mayor probabilidad de "devolver" al dubitativo proselitista una confianza restaurada en su propia identidad).

Es decir: la incertidumbre no sólo es desagradable, sino que las dudas sobre nuestras creencias nos llevan a dudar de nosotros mismos de forma intolerable, en esa tan occidental y parece que inevitable manera de definirnos a través de nuestros pensamientos / sentimientos. Reflexionando sobre esto, hay varias ideas relativas a la psicoterapia: a) antes de hacer temblar las convicciones de alguien hay que asegurarle otros apoyos propios para reducir la sensación de amenaza a la propia identidad (resistencia) a no ser que la pretensión sea precisamente la nada, y 2) cada vez veo más lúcido el uso de técnicas digamos disociativas (tipo sillas, o rol fijo, o mindfulness) para facilitar la experiencia de cada uno de nosotros somos muchos simultáneamente y que nuestra identidad es poliédrica, flexible y polimorfa y ya puestos regulable en volumen.
Por supuesto esto no es nada sorprendente, y si bien no debe asumirse que todo aquel que pretende extender una convicción con detalle y fuerza realmente esconde dudas íntimas sobre su posición, es posible que, como sospechamos, un porcentaje significativo sí (quizás por esto Rouco Varela es tan duro con la homosexualidad; decididamente parece co-explicar el insensato optimismo a los cuatro vientos de ZP). De hecho, observar un debate en política o entre tertulianos muestra que ni dios se deja influir por nadie, cada uno habla sólo para sus simpatizantes, y ni siquiera la realidad tiene fuerza para inducir una reflexión abierta. Y sin embargo, ésa es sólo la caricatura de lo que todos de alguna manera somos, así que al menos es bueno que estudios como éste nos sugieran tomar conciencia.

En otro orden no tan distinto, hay una curiosa observación relacionada con la autoestima: en BPS dicen que según los universitarios USA, un subidón de autoestima (esencialmente  en forma de refuerzo social) es más importante que el sexo. Esto me resisto a creerlo, particularmente aplicado a un cerebro masculino de 20 años, pero al menos no intentaré convencer a nadie. Sólo digo que o se han cargado una de las motivaciones esenciales para ir a la universidad (la de tener un título se está mostrando ridícula en estos tiempos; la de aprender creativamente dejó de tener sentido hace mucho), o se han equivocado quitando el trastorno narcisista del DSM5. O estamos encaminándonos a la extinción; elijan ustedes.

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22 de octubre de 2010

Caunadas y otros misterios


A) Unos tipos publican un estudio en que aleccionar a unos jugadores de golf sobre cómo corregir el tiro crea resultados contradictorios: mientras unos sobrecompensan (corrigiendo en exceso), otros muestran un efecto irónico en que el error se agranda precisamente en la dirección contraria. Buscamos platónica y desesperadamente los mecanismos mentales universales (aunque falta sutileza: por ejemplo, el factor caracterial que no ha sido explorado en este caso entre orientados al deber y reactantes; claro que si uno lo mira bien, es una reificación). Al final me temo nos va a salir un mapa de las dimensiones de la realidad (virtualmente infinito), y claro, eso es un mapa poco útil como tal...


B) Otros tipos, con otros golfistas (dan juego, los jodíos), observan en SciAm que el uso de amuletos creíbles y creídos (es decir, la superstición) mejora de forma evidente sus resultados. Es como Nadal evitando pisar las líneas blancas de la pista y colocando sus botellitas de agua obsesivamente en el círculo de humedad marcado. Mírenlo como quieran: efecto placebo, aumento de auto-eficacia, disminución de la ansiedad por percepción de control, etc.; nada nuevo.

La gracia suprema del efecto placebo (o de la creencia en general) es que aunque el trasfondo evolutivo del mismo, su mecanismo, y su existencia universal estén más o menos documentadas (o sean documentables), el contenido es extraordinariamente idiosincrático: vamos, que el poder del significado, la creencia, la expectativa, es el de ser cuencos vacíos que cada cual rellena a su manera (conscientemente a veces, sin darse cuenta las más), lo que hace que los universales en verdad no puedan serlo, que siempre haya más que lo que parece (o al menos otra cosa), y que a veces sólo la introspección cuidadosa parezca ser capaz de iluminar débilmente (con lo limitado que eso es si la intención es crear una ciencia fuerte - posiblemente un objetivo erróneo en sí mismo).


Mientras, los que dicen tener la ciencia de su lado se siguen apoyando mal: resulta que la mismísima reboxetina (Norebox, Irenor) los dejó tirados (no sólo es ineficaz, sino una verdadera putada). Ni el supuesto efecto placebo potenciado de sus side effects les hace pasar el mínimo (lo cual de rebote debilita las hipótesis psicologicistas de Kirsch; es todo un poco confuso). Les dejo la imagen del excelente artículo de Neuroskeptic, que vale más que mil palabras.


Conclusiones:

1. Ca uno es ca uno y tiene sus caunadas.

2. Tanta información y tan poco conocimiento. Vamos a tener que hacer un uso inteligente de la ignorancia, no queda de otra.

3. Es atractivo el Saber, pero es fascinante que, en el fondo, no se pueda Saber. No es que me recree en la ignorancia ni me deprima nihilísticamente, sino que esta percepción me genera una curiosidad placentera y tensa a la vez, como cuando leo un thriller buenísimo y veo que me quedan pocas páginas, y deseo no llegar al final. Posiblemente por ello en la colección de blogs recomendados (y en sí en el fenómeno global del bloguero inquieto, supongo) hay tantos outsiders heterogéneos, tanto contribuyente inconformista, tanto buscador (recién incorporado: postpsiquiatría).

Hasta esta cita, que haría vomitar a Richard Dawkins, me acaba gustando:
Todo puede entenderlo el hombre, pero sólo mediante aquello que no puede entender. El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo, y todo lo vuelve confuso, misterioso. El místico, en cambio, consiente en que algo sea misterioso, para que todo lo demás resulte explicable.

GK Chesterton, "Ortodoxia"

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Terapia Cognitiva explicada a los niños

Imagen de Jim Benton.com

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21 de octubre de 2010

Psicoterapia del Este (breve intro)


Christophe André, médico psiquiatra y psicoterapeuta. Budista.

IMA SANCHÍS - 11/09/2010 (La Vanguardia)

He visto una paloma muerta y me he puesto triste...

Ha recibido una información del exterior que le ha provocado un estado de ánimo, un clima mental.

Metamorfosis silenciosas.

Los estados de ánimo son emociones muy sutiles, pero definen nuestra vida emocional mucho más que las emociones fuertes, que radicalizan y simplifican nuestra percepción de los acontecimientos. Las emociones nos empujan a la acción, y los estados de animo, a la reflexión.

A veces no sabemos qué hacer con lo que sentimos...

Yo más bien diría que no sabemos exactamente qué sentimos y entonces caemos en la cavilación - darle vueltas incesantemente a lo que nos pasa-o la huida; pero cada vez que rechazamos sentir nuestros estados de ánimo, el problema persiste. Lo que hay que hacer es escucharlos, tienen un mensaje para nosotros. El análisis de los estados de ánimo nos vuelve más inteligentes.

Hay que saber hacerlo.

Primero aceptación y después acción, nunca reacción o negación. Aceptar nuestros dolores deja sitio a nuestras dichas, y volcarse (transitoriamente) en uno mismo permite volcarse hacia el futuro; pero aceptar la tristeza no significa sumirse en ella. Y hay que distinguir entre cavilar y reflexionar.

¿Cómo distinguirlo?

Las cavilaciones surgen de la pregunta ¿por qué?:¿por qué he tomado esa decisión?, ¿por qué me ha pasado a mí? La mejor pregunta para ver más claro es cómo:¿cómo hacer para que el problema no persista? Eso es reflexionar. El por qué es una pregunta intelectual, cómo es observación. Conocer cuál es mi experiencia cuando me siento mal trae lucidez para enfrentar el problema.

Los estados de ánimo pueden cambiar varias veces en un mismo día.

Lo deseable sería dar a cada estado de ánimo la respuesta que le corresponde, pero solemos dar a todos la misma respuesta. La herramienta adecuada es la introspección, detenerse y preguntarse qué estamos sintiendo, pero resulta difícil, muy difícil.

No me desanime, doctor.

Un recurso valioso es la meditación de plena consciencia, es decir: estar presente en la experiencia del momento que estamos viviendo, sin filtro, aceptando lo que llega; sin juicios de valor y sin expectativas.

¿Por qué pesan más los estados de ánimo negativos que los positivos?

Nuestro cerebro está cableado así, nos atrapa más lo malo que lo bueno. Cuando estamos en calma, frente al mar por ejemplo, no nos permitimos disfrutarlo, enseguida nos viene a la cabeza un pensamiento del tipo "debo..." o "hubiera tenido que...". En lugar de estar en el instante presente, vivimos en la anticipación o en el rumiar.

Hay situaciones y sentimientos ante los que no tenemos respuesta.

Hay que aceptar que el misterio existe, pero queremos tener respuestas para todo. La persona ansiosa es la que soporta mal la incertidumbre. La tendencia a la preocupación reposa sobre una intolerancia frente a la incertidumbre.

¿Cómo regular la inquietud?

Entendiendo que no podemos controlarlo todo y que los problemas forman parte de la vida, aceptando la incertidumbre; pero preferimos llenar el inquietante vacío de la incertidumbre actuando o anticipando. Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es.

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15 de junio de 2010

La intuición de Gigerenzer

Recientemente, y quizás como movimiento pendular desde el exceso racionalizador y objetivizador presente en el marketing actual en la medicina, el campo de la intuición ha recibido un impulso notable (desde el cero, eso sí), sobre todo como uno de los ámbitos en que probablemente más se moverá la investigación psicológica en los próximos años. El principal problema, por supuesto, es el de su definición: en MindHacks se citaba hace unos días un artículo de revisión del tema más o menos amplio en que desafortunadamente se acababa mezclando intuición con sesgos cognitivos (atencionales, de razonamiento).

Intuición puede ser correctamente definida como "juicio con carga afectiva que surge a partir de asociaciones rápidas, no conscientes y holísticas". Hay dos procesos diferenciables de procesamiento de información: uno contextualmente dependiente, asociativo, heurístico, tácito, intuitivo e implícito/automático (y relativamente poco demandante respecto al uso que hace de recusrsos cognitivos; eso sería la intuición), y otro contextualmente independiente, basado en reglas, analítico y explícito (más lento y demandante). Adicionalmente podemos decir que la intuición se usa en decisiones que implican múltiples dimensiones, se basa habitualmente en un almacén amplio de experiencia previa, caracteriza (aunque no es exclusivo, claro) a los expertos, es difícil de articular consciente y verbalmente como proceso, y supone habitualmente una alta dosis de confianza personal.
Jung, que fue el primero en ponerla en el mapa de la psicología moderna, lo vinculaba a una disposición de personalidad, pero parece que es más universal, aunque las horas de vuelo ayudan mucho en el fortalecimiento de una intuición amplia, desarrollada y eficaz. Kahneman y Tversky mostraron nuestros sesgos cognitivos como ejemplo de que nuestras habilidades de razonamiento lógico-analítico eran más bien limitadas, pero esto centró una imagen de la intuición confusa y distorsionada, como si fuera el otro bando, el enemigo del ideal Razón, como si todo heurístico fuera una aproximación distorsionada y defectuosa a la realidad. Desde la psicoeconomía se insiste en la necesidad de reconocer la irracionalidad de nuestras decisiones, desde el movimento de los mercados de valores a nuestra evaluación en precio del valor de un producto, pero lo cierto es que intuición no significa toma de decisiones a partir del miedo/avaricia o cómo acabar pagando 30$ por un billete de 20$; esos son ejemplos de razonamientos distorsionados pero no de intuición per se. K y T ayudaron a desmontar el mito del homo economicus (tomador de decisiones racionales que maximizan la utilidad y por tanto agente de los mercados como escenario de equilibrio último óptimo - ya vemos que no) pero el concepto de intuición quedó relegado más o menos al cajón de la Bruja Lola.
Gigerenzer es un psicólogo alemán muy prestigioso que tiene un libro de divulgación serio y excelente sobre la intuición (Decisiones instintivas, Ariel 2008) y considera que ésta no es contraria al razonamiento, sino un tipo de razonamiento distinto, de claras raíces evolutivas, adaptativo y complementario del razonamiento lógico-analítico. Teorizador del heurístico de reconocimiento, Gigerenzer cree que esencialmente esta es la base de la intuición: un sentimiento en las tripas (marcador somático), un heurístico o regla que simplifica la decisión, unas capacidades cerebrales mínimas innatas combinadas con aprendizajes adecuados que fundamentan y pulen tales reglas, y un contexto estructurado (de forma que no hay intuiciones buenas o malas, sino adecuadas para tal o cual contexto específico). Al modo del análisis de Wittgenstein sobre cómo categorizamos qué es un juego, la similaridad multidimensional entre un situación que vivimos aquí y ahora con otras vividas con anterioridad (o con disposiciones innatas), y la capacidad de reconocimiento de la misma y por tanto de activar reglas de decisión y actuación simples, automáticas y eficaces son el eje de la intuición (no computamos la trayectoria de una pelota de béisbol para atraparla, al estilo robot de ecuaciones diferenciales, sino mediante procedimientos heurísticos mucho más rápidos y eficientes que un robot y además de serie: "fija la mirada en la bola, comienza a correr, y ajusta la velocidad de tu carrera de forma que el ángulo de tu mirada con la pelota permanezca constante" - esto no lo ha conseguido jamás ningún super-robot; la experiencia lo que hace es pulir los heurísticos, alimentarlos y darles más precisión y eficacia). La ventaja adaptativa y la base de la reivindicación de la intuición como una forma de inteligencia que ha de ser integrada, considerada (y por supuesto comprendida), es su valor necesario en un mundo incierto (el que hay) y su estilo particular de menos es más: ignorar información es muchas veces más importante para llegar a la solución correcta que el análisis concienzudo: por ejemplo en el triage de urgencias hospitalarias, pero también en la selección de una cartera de valores de bolsa, o qué PC comprar (estos y muchos ejemplos más son excelentemente diseccionados a partir de estudios y experimentos en el libro de G.; y con datos sobre su eficacia superior en contextos concretos respecto al razonamiento analítico). La inteligencia del inconsciente se refiere a la capacidad de analizar de manera rápida y eficaz cuál es el heurístico que se aplica en la situación presente. La intuición es la estrategia de la simplicidad frente a la incertidumbre.
What interests me is the question of how humans learn to live with uncertainty .Before the scientific revolution determinism was a strong ideal. Religion brought about a denial of uncertainty, and many people knew that their kin or their race was exactly the one that God had favored. They also thought they were entitled to get rid of competing ideas and the people that propagated them. How does a society change from this condition into one in which we understand that there is this fundamental uncertainty? How do we avoid the illusion of certainty to produce the understanding that everything, whether it be a medical test or deciding on the best cure for a particular kind of cancer, has a fundamental element of uncertainty?


Otro día supongo que continuaré con el uso de la intuición en psiquiatría/psicoterapia (tema interesante, porque es un contexto de una incertidumbre abrumadora). Mientras, les dejo con unas tablas curiosísimas que reflejan el tipo de trabajo en que ahora está embarcado el Max Planck Institute for Human Development que dirige Gigerenzer; lo llaman Educación en Riesgos, y ha provocado suficiente revuelo como para merecer un artículo reciente en NYTimes del descubridor del PSA usado rutinariamente parece que de forma ilógica (aunque no tanto en el marco de la medicina defnsiva imperante) para el screening de cáncer de próstata ("a profit-driven public health disaster"). Lo que pueden ver abajo es impactante:
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Gigerenzer sugiere una regla intuitiva clara que es la adaptada a este contexto: no pregunten a su doctor qué les recomienda, sino qué recomendaría a su propia madre (o padre).

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12 de julio de 2009

Haidt: felicidad, moralidad y política

Jonathan Haidt es un interesante autor, profesor de Psicología Social en la Univ. de Virginia (USA), e interesado en Psicología Positiva y Moralidad. Sobre el primer tema, tiene un libro interesante, y espantosamente traducido al castellano (que debieran evitar; los errores son tales que a veces se traduce lo opuesto exactamente, así que es confuso), llamado The Happiness Hypothesis, según Nature the most intellectually substantial book to arise from the positive psychology movement, y del cual les dejo un nota del autor a modo de resumen ligero, tomada de Edge.org:


Haidt investiga recientemente sobre todo la psicología de la moralidad en aplicación a la política y la religión contemporáneas. El acercamiento tradicional de la psicología se inició con el conductismo (aprendemos los valores a través del reforzamiento) y la teoría de desarrollo cognitivo en etapas de Kohlberg (construcción del sentido de justicia a través de la experiencia social, medido a través de la comprensión consciente de los dilemas y sus resoluciones). Sin embargo, cuando el péndulo histórico recuperó el papel decisivo de los circuitos emocionales en la racionalidad (Damasio), y se reconocieron las similitudes de los componentes morales con otros primates (De Waal), y la ubicuidad del sesgo autoconfirmatorio post-hoc (no somos tan racionales como racionalizadores), el estudio de la moralidad desde la psicología entra en un terreno renovado, inclusivo y muy ambicioso. Esta nueva atalaya implica 4 principios que Haidt expone con claridad en un artículo en Science:

1- Primacía Intuitiva (sin dictadura)
. La primacía afectiva (affective primacy, Zajonc) justifica la distinción entre intuición moral (afectiva, rápida, automática, hacia una valoración bueno-malo o atracción-rechazo) y razonamiento moral (controlado, consciente, busca una justificación/decisión moral). La intuición es primaria, el razonamiento es post-hoc (y somos muy buenos encontrando apoyo a lo que queremos creer). La reacción afectiva no es una dictadura (no es decisiva), pero sí un empujón sustancial. Haidt detalla 3 vías para contrarrestar este fenómeno, siendo la principal el exponernos a otras personas con contrargumentos (debatir).

2- El pensamiento (moral) sirve al acto (social)
. El razonamiento moral se parece más a un abogado o un político que a un científico: siempre nos es útil explicarnos lo que hemos hecho, y tener una explicación que nos justifique ante los otros, y poder analizar los actos de los otros a la vez. La reputación social es importantísima. Somos racionalizadores de lo propio y detectives desconfiados de lo ajeno.

3- La moralidad vincula y construye
(Durkheim). La cooperación se tiende a explicar en base al parentesco (genética común) o a la reciprocidad (interés directo). Pero ¿y el altruismo con extraños que nunca veremos de nuevo, o con el grupo como un todo? La moralidad obliga a los individuos a ligarse entre sí y construir grupos cada vez mayores con propiedades emergentes nuevas, más poderosas, y adaptativas.
La reciprocidad indirecta basada en el conocimiento público de las reputaciones de los individuos fomenta la cooperación. Aunque durante un tiempo se presuponía que la selección grupal era fácilmente reemplazable por versiones egoístas en la especie humana, lo cierto es que los grupos humanos se ven envueltos en prácticas culturales (que benefician al grupo y castigan el egoísmo) que modifican las circunstancias en las que los genes son seleccionados. Ahí Durkheim situaba la función de la moralidad colectiva - y de la religión como variante típica: crear normas, prácticas, creencias, que suprimen el ego-ísmo e instan a la cohesión del grupo para su beneficio como tal (cuya ausencia, la anomia, es tan nefasta para grupo e individuos).

4- La moralidad es más que Daño/Protección y Justicia
. Aquí está el nivel más original de aportación de Haidt. En la psicología de la moral, siempre se alude esencialmente a dos factores: el daño/cuidado/protección (paralelo a lo dicho sobre cuidado del parentesco) y la justicia/reciprocidad (paralelo al altruismo recíproco). Sin embargo, el nivel grupal añade otros tres factores usualmente descuidados en la investigación: Lealtad (dinámicas dentro-fuera del grupo); Autoridad (respeto y obediencia), y Pureza (corporal y espiritual). En general, en sus estudios Haidt observa que en occidente se valoran con frecuencia exclusivamente los dos originales (que suponen factores de individualización), y en oriente más los 5 (que incluyen por tanto diferencialmente una dimensión grupal). Además, en occidente (en estudios en diversos países) los de izquierdas se aferran a ese reduccionismo moral a dos valores, mientras los conservadores aplican los cinco factores (Haidt se cuida de aclarar que esto no supone ninguna valoración de superioridad moral per se de ninguna corriente política).

Caso de que sospechen que Haidt pudiera ser un infiltrado al servicio de la ideología más conservadora, aquí tienen una descripción de su próximo libro (2010) The Righteous Mind: Why good people are divided by politics and religion:

This book will be a friendly slap in the face to liberals and atheists, delivered by a liberal atheist who desperately wants his peers to wise up, drop their self-righteousness, and understand the moralities of conservatives and of religious groups.

Esto es apertura mental, digo yo.

TED tiene en abierto, subtitulada, una excelent y muy amena charla de Haidt sobre estas diferencias políticas. Si quieren participar en su investigación, visiten www.yourmorals.org.
Aquí hay una entrada anterior sobre felicidad y política y aquí sobre el factor del fundamentalismo en esa relación.
En este artículo en Edge, sugiere que la izquierda debe asumir moralmente esa utilidad necesaria de la dimensión grupal para expandir una convivencia más cohesionada, armoniosa, e inclusiva (eso sí, nutriéndola de valores coherentes con sus planteamientos, pero que atiendan a esa dimensión). Después de todo, el efecto Obama es, aparentemente, la suma de ciertos valores de izquierda (a la americana, claro) más un intento de unidad trascendente, de superación de las guerras de la cultura, de sumar talentos de todo el espectro político (que lamentablemente por estos lares aún no incorporamos con coraje).

Por otro lado, nadie es perfecto (Obama en el G8 sucumbiendo humanamente a la tentación, ante la mirada comprensiva de Sarkozy; empatizo).

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6 de julio de 2009

El lenguaje nos da forma

Ya sabemos que aquel mito básico del relativismo lingüístico (o del determinismo del lenguaje sobre el pensamiento) sobre los tropecientos términos que los esquimales usaban para la nieve es básicamente falso (resultado de una bola de nieve comunicativa) , o al menos similar en variedad al repertorio de esquiadores profesionales. Sin embargo, es indudable que el lenguaje da forma al pensamiento en cierta medida. Este artículo en Edge de una profe de Stanford especialista en el tema expone con convicción y amenidad varias investigaciones recientes sobre el asunto, describiendo ejemplos específicos y muy curiosos relativos a diversas lenguas: las percepciones del tiempo, del espacio, del color, de los adjetivos que asociamos a objetos en función de su género, se generan en parte en la lengua en que crecemos.
Gladwell decía algo similar en "Fueras de serie" para explicar la superioridad manifiesta de los asiáticos en habilidades matemáticas: el lenguaje chino, japonés o coreano está estructurado de manera que pueden hacer cálculos más rápidos, con menos errores, incluso...¡con mayor memoria a corto plazo! (porque su idioma les permite meter más cifras en los dos segundos del span atencional requerido).
No obstante, si el mito esquimal fuera cierto, este podría ser el libro de vacaciones de los esquimalitos.

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16 de junio de 2009

Escuchando al Significado

The biomedical model of disease is so pervasive that we often fail to see it as such but view it as reality. Questioning this model is like asking whether a goldfish knows it is in water. O’Boyle, 1993

La Real Academia Española define placebo como “sustancia que, careciendo de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si éste la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción”. Sin embargo, el placebo no debe reducirse a una sustancia, ya que puede ser un procedimiento o componente del mismo, como un acto físico o un mensaje; por otro lado, si produce de hecho un efecto curativo, ¿cómo definirlo, pues, como carente de acción terapéutica? Una definición más aceptada es “el cambio en la salud o estado físico de una persona atribuible al impacto simbólico de un determinado estímulo” (Brody, 2000); es decir, es un fenómeno psicobiológico debido al contexto psicosocial de paciente y tratamiento (Benedetti, 2008). La respuesta al placebo es cualquier cambio en el paciente que sigue a una administración de placebo. Finalmente, el efecto placebo se puede definir como el cambio terapéutico en el paciente causalmente conectado con el conocimiento personal que posee éste de encontrarse en una determinada situación terapéutica. Si tal cambio constituye un empeoramiento, se denomina efecto nocebo. Como vemos, el efecto placebo no requiere necesariamente “un placebo” en el sentido de una intervención premeditada, puesto que es esencialmente el resultado de un proceso perceptivo y atribucional: percepción de recibir un tratamiento y atribución a éste de propiedades terapéuticas. Por ejemplo: la diferencia de resultados entre un formato abierto y otro cerrado al administrar un fármaco analgésico (es decir, el paciente sabe o no que lo está recibiendo) indican que no es necesaria una intervención distinta específica para generar ese efecto. Aunque en investigación se denomina normalmente efecto placebo a la respuesta clínica observada en el grupo del mismo nombre, esto es un error conceptual: el efecto placebo es realmente la suma de la acción de diversos componentes. Así, además del efecto placebo real (atribuible exclusivamente a ese conocimiento o percepción de hallarse en una determinada situación terapéutica), intervienen otros factores en ese cambio: p.e. el curso natural de la enfermedad, la regresión a la media, otras intervenciones no identificadas o el efecto Hawthorne (procedente del hecho de estar siendo observado) (ver figura).
*Podría ser que el efecto Hawthorne no exista, al menos no en el estudio original. O, de nuevo, puede que sí.

Aunque Hjrobartsson y Gotzsche desataron el escepticismo hace unos años sobre la realidad del efecto placebo (metodológica y conceptualmente rebatidos por Wampold y otros), la historia de la medicina en gran medida es la historia del placebo (y no sólo en manos de chamanes y barberos, sino también en muchos procedimientos terapéuticos modernos). Sin embargo, sigue habiendo ciertos mitos muy extendidos:

1) El placebo permite diferenciar entre enfermedades orgánicas y mentales
Esta propuesta ignora las evidencias de la eficacia del placebo en varios tipos de dolor apropiado a lesiones orgánicas objetivadas, mecanismos inmunitarios, colitis ulcerosa, discinesia tardía, fallo cardíaco congestivo, etc., mientras que es escasa en otras afecciones, inclusive de las denominadas mentales como el trastorno obsesivo-compulsivo. El placebo puede ejercer efecto en medidas objetivas (presión arterial, motilidad gástrica, función pulmonar, entre muchas otras), incluso del tipo nocebo (vómitos, sudación, erupciones cutáneas).

2) El placebo es el equivalente de ausencia de terapia
Esta afirmación se basa en uno de los adjetivos erróneos de la definición de placebo: sustancia inerte. Pero el placebo tiene (al menos potencialmente) un efecto. Por esto, es fundamental que cuando sea ética y metodológicamente posible los diseños de investigación incluyan un grupo control de “lista de espera” (sin tratamiento de ningún tipo) además del grupo que recibe el placebo, lo que permite observar la historia natural de la enfermedad.

3) Un tercio de los pacientes responden al placebo
Esta cifra se cita con frecuencia y procede de un trabajo clásico de Beecher. Sin embargo, no hay una fracción fija; no sólo depende de la enfermedad en estudio y de su nivel de gravedad, sino del tipo de placebo que se use: color, presentación, modo de administración; y del administrador. Suele observarse una proporción más alta de respuesta al placebo en entornos clínicos, en comparación con la situación experimental. Y hasta las culturas muestran patrones diferenciales (respecto a úlcera péptica, las tasas oscilan entre el 7% brasileño al 59% alemán, con Dinamarca y Holanda promediando 22%; Moerman 2002)

4) Los sujetos que responden al placebo tienen una personalidad definida
Hasta el momento, los intentos de identificar características no sólo de personalidad, sino demográficas u otras que predigan la respuesta al placebo han sido infructuosos (a pesar de que Lilly y Pfizer han invertido cantidades importantes en intentar identificar [y supongo que luego neutralizar] a los placebo-responders [Big Pharma, Law - 2006]). Incluso los individuos tienden a variar con el tiempo su respuesta al placebo.

5) El efecto placebo es totalmente independiente del efecto específico del tratamiento
Se ha observado incluso que a mayor potencia en la medicación analgésica, mayor es la respuesta en el grupo placebo correspondiente (también observado en úlcera péptica). Por otro lado, se ha constatado que la experiencia inicial con un principio terapéutico "específico" influye en la posterior respuesta al placebo en un sujeto, y viceversa. Finalmente, también es cierto lo contrario: la inclusión de un grupo placebo en un ensayo clínico aleatorio parece cambiar la evaluación que el paciente del grupo de tratamiento estudiado hace, tanto de la eficacia como de los efectos secundarios de tal principio activo.

Miller y Kaptchuk (2008) analizan la conceptualización de placebo y efectivamente señalan con acierto que "inerte", "inactivo" e "inespecífico" (que son descriptores frecuentemente asociados al mismo) son una definición negativa que no dice lo que es, además de no definir con precisión la realidad. De hecho hay varios tipos de efectos placebo (en el sentido de varios mecanismos de acción posibles).
Lo cierto es que entre la observación errónea que atribuye la mejoría siempre a la intervención clínica, y la consecuente búsqueda de cientificidad en la validación de tratamientos (aunque un procedimiento no superior al placebo podría ser aún mejor que nada, e incluso que el tratamiento estándar, [ p.e. Arch Intern Med 2007;167:1892–8]), el efecto placebo ha caído en desgracia desde hace medio siglo (cuando se estandarizó el estudio doble ciego). Estos autores sugieren un cambio de concepto (contextual healing). Más acertada me parece la propuesta de Moerman y Jonas (2002) de "respuesta al significado" [meaning response: the physiologic or psychological effects of meaning in the origins or treatment of illness]. En el momento presente hay dos explicaciones desde la psicología experimental sobre cómo se activa esa respuesta: el condicionamiento clásico y la expectativa (que además, en general, se asume que es el mediador del condicionamiento pavloviano conectando la respuesta condicionada con el estímulo incondicionado). Estos mecanismos parecen estimular respuestas específicas (liberación de endógenos opioides y colecistoquinina en dolor; de dopamina en el estriado en Parkinson; ; de cortisol y otras hormonas; reducción de actividad β-adrenérgica en el corazón; etc. [Benedetti, 2008]) aunque no sepamos con precisión cómo se conectan los significados con tales respuestas (ni sepamos con demasiada exactitud cuáles son los significados, para ser sinceros).
A mi entender, lo fascinante del efecto placebo son dos cosas: una, que supone (otra) vía de legitimación de lo psicológico en el proceso de curación (y más allá de lo subjetivo / fenomenológico) en una era de glorificación de lo tecnológico en que sólo se lo percibe en este caso como una interferencia molesta al avance científico que hay que neutralizar, o como dicen los mencionados Miller y Kaptchuk "attention to contextual healing signifies that there is more to medicine than diagnosing disease and administering proven effective treatments. This has long been recognized under the rubric of ‘the art of medicine.’ However, biomedical science, animated by the search for specific therapeutic efficacy, has left the art of medicine shrouded in mystery.". En segundo lugar, el efecto placebo es un marco de investigación de la relación mente-cuerpo que nos permite integrar conocimientos de distintas disciplinas (sumar siempre mejor que dividir), y equilibrar el marco más habitual de análisis de cómo procesos cerebrales influyen en estados mentales más o menos conscientes con la vía inversa, destinados ambos caminos a encontrarse.
  • Beecher HK. The powerful placebo. JAMA 1955;159:1602-6
  • Benedetti F.Mechanisms of Placebo and Placebo-Related Effects Across Diseases and Treatments. Annu Rev Pharmacol Toxicol 2008. 48:33–60.
  • Ernst E, Resch KL. Concept of true and perceived placebo effects. BMJ 1995;311:551-3
  • Frenkel O. A Phenomenology of the ‘Placebo Effect ’ : Taking Meaning from the Mind to the Body. J Med Philo 2008; 33 : 58 – 79
  • Hrobjartsson A, Gøtzsche P Is the placebo effect powerless? An analysis of clinical trials comparing placebo with no-treatment. N Engl J Med 2001;344:1594–602
  • Kaptchuk TJ. Powerful placebos: the dark side of the randomised controlled trial. Lancet 1998;351:1722-5
  • Moerman D. Meaning, Medicine and the Placebo Effect. Cambridge, MA: Cambridge Univ. Press 2002
  • Price D, Finnis D y Benedetti F. A Comprehensive Review of the Placebo Effect. Annu Rev Psychol 2008; 59:565–90
  • Richardson PH. Placebos. Cambridge Handbook of psychology, health and medicine. 1997; p. 237-40
  • Wall PD. The placebo and the placebo response. En: Wall PD, Melzack R, ed. Textbook of pain. Edinburgh, 1994
  • Wampold B, Minami T, Tierney S, Baskin T, y Bhati K. The placebo is powerful: Estimating placebo effects in medicine and psychotherapy from randomized clinical trials. J Clin Psych 2005; 6, 835–854.

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6 de junio de 2009

El lama y la psicología

Hace poquito el dalai lama estuvo en Harvard invitado por la School of Medicine (¿lo invitaría alguna facultad de Medicina en España sin ruborizarse?) para dialogar con varios científicos y profesores (Linehan, S. Pinker, R. Davidson, Kabat-Zinn, Goleman, etc.) sobre Sabiduría y Compasión y también meditación, cómo no ("no simple fix can "transform your mind," Commercial advertisements may make sweeping promises about easy change, he said, but "my advertising is just the opposite - difficult, complicated."). El dalai hace años que se reúne frecuentemente con gente como Damasio, Kahneman, Ekman, Gilbert, y mucha otra gente del ámbito de la psicología y neurociencias (también con Nemeroff el de Gomorra Labs, debe ser lo de la compasión). El budismo ha sido y es una gran fuente de inspiración para la psicología (ya Nietzsche decía que era más higiene mental que religión) como profetizó W. James a principios del s. XX. Además de una popularidad influida por la globalización cultural, las simpatías occidentales por la resistencia política del Tibet (supongo que como forma indirecta de expiar cierta vergüenza - que no culpa - por hacer la vista gorda a la apisonadora china mientras se hace caja) y el Pequeño Saltamontes (recientemente desaparecido por asfixofilia, parece), lo cierto es que el budismo anticipa y explora con mucha mayor amplitud lo que por aquí, con 2 ó 3 axiomas, nos ha bastado para inventar la terapia cognitiva; por otro lado, en 30 años nos hemos dado cuenta al fin de que más allá de engancharnos a racionalizar algo vulcanianamente los contenidos emocionales, la actitud con la que nos relacionamos con los contenidos mentales es de una trascendencia radical. De ahí que los listillos del marketing vendan ahora la aceptación como si fuera una revolución cognitiva (bueno, me sale el cinismo y debo ser más compasivo, perdón). En cualquier caso, la integración del mindfulness (no existe traducción menos pedante que decirlo en inglés, sorry), aunque a veces me preocupa como solución-para-todo (supongo que una muestra más del infantil deseo de la psicología de hallar explicaciones y soluciones simples a fenómenos y problemas tremendamente complejos) es de un valor importantísimo (también porque obliga al terapeuta a ejercer esa misma actitud); además, aunque se venda como una potenciación y renovación de lo cognitivo, sospecho que tiende a dinamitarlo desde dentro cual caballo de Troya (ver una reciente revisión muy importante que desconfía argumental y empíricamentemente de que lo cognitivo tenga mucha importancia en la terapia cognitiva: "There is a paucity of evidence that cognitive interventions forming the core procedural aspects of CBT are differentially effective in reducing distress. Further, there is a lack of evidence that their effectiveness, such as it is, is mediated cognitively." ).
El mindfulness, por otro lado, aunque inspiración central de la Terapia Dialéctico-Conductual y de la Terapia de Aceptación y Compromiso carece aún de suficiente respaldo/consistencia conceptual y empírico (¿funciona por exposición?¿cambio en creencias?¿relajación?etc.) , pero hay artículos interesantes recientes sobre el tema (aquí sobre mecanismos y aquí sobre training), y en sí es uno de esos conceptos transteóricos que me seducen.
Por otro lado, el budismo sirve como inspiración de hipótesis de investigación sobre el funcionamiento mental (con la ventaja de que integra con comodidad la fenomenología, sin pudor, no hay caja negra en la que esconderse; ver aportaciones del budismo a la psicología de las emociones, de Ekman et al.), además de estimular otras líneas de investigación, como sobre las bases neurológicas (el dalai es muy curioso e integrador sobre esto, ver Mind & Life Institute ), la relación con los trastornos mentales, y las aplicaciones en la llamada psicología positiva. Explícitamente, el budismo como corriente ética y filosófica, es de gran valor en las psicoterapias existenciales.
Como colofón (gran palabra, suena sólida), una peli muy buena sobre occidentales haciendo zen y las curiosas formas del aprendizaje vital (Sabiduría Garantizada , de Dorris Dorrie) y una anécdota: dicen que el dalai preguntó en esa conferencia por la definición de Psicología, y la respuesta de Linehan ("the study of the behavior of the mind and of behavior") lo dejó al hombre en silencio reflexivo para concluir: "ahora estoy aún más confuso".

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20 de abril de 2009

Nudgin´

Nudge significa "dar un empujoncito" en castellano. También es el título de un libro muy vendido en USA (recién traducido en España; blog aquí) que trata de la arquitectura de la elección o cómo el diseño intencionado de los detalles capta nuestra atención e influye en nuestra conducta; sus autores, los promotores de la psicoeconomía Thaler (gran influencia en Kahneman, el psicólogo israelí ganador de un Nobel en Economía por sus estudios sobre toma de decisiones y razonamiento) y Sunstein (que acaba de aterrizar en Washington como fichaje de Obama). Además del que ya cité hace meses (los urinarios de Schiphol o el consentimiento a la donación de órganos), hay ejemplos novedosos como el que diseñaron los periodistas de un programa yanki hace poco: cambiaron el diseño del aparador de comida que tiene a su disposición los trabajadores de una empresa. Colocar la fruta en alto y en el centro y los donuts a los lados cambió las tasas de consumo (arriba la primera en menos tiempo, abajo los segundos); si se colocaban carteles sugiriendo que tal o cual producto es más típico del desayuno medio que otro, sus consumos respectivos se alteraban en esas direcciones sugeridas; y cuando acabaron poniendo espejos delante de los donuts, su consumo se redujo al mínimo y el de la fruta se disparó. Psicología práctica. ¿Más? Thaler sugiere que sea requerido a las compañías de tarjetas de crédito el envío de resúmenes regulares en que se notifique específicamente cuál ha sido el gasto en intereses por pago demorado, o adosar a los 4x4 una pegatina que señale el gasto extra ambiental que supone el consumo de combustible de ese tipo de vehículos. Es psicología con un trasfondo altamente político: los autores lo denominan paternalismo libertario, aduciendo que es función del gobierno el mantener la libertad de elección, pero también el promover que ésta vaya en beneficio de los intereses de la sociedad: un empujoncito. Según cómo da algo de yuyu, pero en cualquier caso no seamos ingenuos: la función del Estado es gestionar, y siempre que hay una elección por hacer, debe estar diseñada de alguna manera; mientras sea público, abierto y permita elegir otras opciones, tal arquitectura de la elección orientada puede ser beneficiosa o más justa. Por ejemplo, qué bueno sería en este Estado aconfesional que en la declaración de Renta la X de asignación del 0,7 fuera por defecto a fines sociales; vamos, que costara cierto trabajo reasignarlo a la Cope...
En Armenia, debido al nivel tan bajo de recaudación de impuestos tipo IVA, el gobierno pasa ya de la ineficaz amenaza de denuncia y hace 3 meses que las facturas de compra son canjeables por números de lotería; veremos si resulta.

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28 de marzo de 2009

La infelicidad de ser padres

Un artículo en The Psychologist este mes ahonda en un fenómeno que, al menos en contextos occidentales y según lo estudiado hasta ahora, va tomando forma: ser padres incrementa el estrés (sobre todo los primeros años) y disminuye la calidad del matrimonio y lo más relevante, el nivel global de satisfacción vital. La relación no es extraordinariamente clara, pero podríamos decir que al menos parece definido que en sí mismo ser padres no crea felicidad, como tradicionalmente con frecuencia se sostiene.
Tras este fenómeno subyace posiblemente la ilusión de foco (focusing illusion): cuando las personas consideramos el impacto de un factor aislado en nuestra felicidad, tendemos a exagerar su importancia. Si preguntáramos a gente que vive en Ibiza y en Teruel en qué lugar es más probable ser feliz, posiblemente los de Ibiza digan que allí, y los de Teruel igual ("Ibiza, coño, que aquí hace frío y no hay ni mar ni marcha en verano"; el original usa California y el Midwest americano); pero si no hacemos comparaciones enfocadas en el lugar, su nivel de felicidad global informado sería muy posiblemente equivalente. La correlación entre las respuestas de universitarios entre "¿Cuál es tu nivel de felicidad global?" y "¿Cuántas citas (de ligue) tuviste el mes pasado?" es -0.012 si se preguntan en este orden, y 0.66 si se preguntan a la inversa. La ilusión de foco predice una sobreestimación sistemática del efecto de las circunstancias vitales presentes sobre el estado de ánimo, y explica lo contraintuitivo de muchos resultados cuando se investiga sobre el bienestar. Así que cuando imaginamos ser padres, sobrevaloramos ese efecto positivo (por la saliencia de imaginar una sonrisa, un dibujo garabateado el día del padre, un beso con babas) pero cuando la realidad llega, la saliencia la ocupa lo ordinario (que consiste en mayor medida en cacas apestosas, llantos desconcertantes, and so on). Clark et al (2008) comprobaron que ese es el patrón: felicidad anticipatoria el año previo al nacimiento y estrés desmoralizante el año posterior y hasta los 4. Mi señora y yo (2009) podemos confirmar que la valoración global de felicidad desde que la enanilla existe (casi 6 meses) aumenta varios puntos a partir de las 9 y media de la noche cuando la ves durmiendo plácidamente, y a las 8 de la mañana, recién reseteado; de resto la felicidad tiende (con fluctuaciones) a lo teórico.
¿Entonces por qué seguimos experimentando ese deseo parasuicida de tener hijos? Bueno, esta idea de hijos=alegría de vivir es uno de los memes más poderosos que existen: sin esa creencia, por irreal que sea, poco íbamos a durar, y no olvidemos en el 150 aniversario de El Origen de las Especies de Darwin que el sentido de la vida es...perpetuarse (o más precisamente que nuestros genes lo hagan). Así que los que creen que los hijos son una carga que no están dispuestos a llevar, igual son algo más felices, pero se llevan su estilo a la tumba, así que al final no es que abunden.

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13 de marzo de 2009

Introspección

Via BPS Research, accedo a un ejemplar abierto de Perspectives on Psychological Science en que varios psicólogos de prestigio (entre ellos Cialdini, Barlow, Kagan) analizan diversos aspectos de la ciencia de la psicología en el momento presente; hay varios temas muy interesantes, como la reivindicación del estudio idiográfico (de caso único; a mayor precisión de lo observado, realmente mayor generalizabilidad); la necesidad de combinar otras vías de información (otro tipo de datos, p.e. combinar lo verbal, lo conductual, lo biológicos; u otros métodos de recolección de los mismos) para dotar de mayor validez a las conclusiones; la ausencia frecuente de una teorización psicológica que lidere la investigación neurológica de procesos mentales (y no al revés como normalmente sucede; esto es muy interesante y controvertido en el ramo e igual otro día tiro por este tema); o la aplicabilidad social de la psicología (por ejemplo en la arquitectura de la elección - nudging).
Especialmente significativo me pareció el artículo de Locke sobre sacar del armario a la introspección (el proceso de enfocarse a los propios contenidos y procesos mentales): los filósofos de la ciencia descartaron la introspección como no validable por consenso; Wundt la limitó a lo sensorial; Freud nos convenció de que casi todo era inconsciente y sólo accesible indirectamente; los conductistas cerraron la caja negra; y además no hemos sido formados técnicamente en las habilidades introspectivas (otra de las particularidades alucinantes de nuestros planes de estudio, porque esencialmente los psicólogos clínicos lidiamos con la introspección: conciencia, emoción, sentimiento, pensamiento): el resultado es que prácticamente la introspección per se (vías, validez, datos) queda fuera de la investigación científica.
Yo creo que esto no sólo ha limitado la amplitud y la utilidad de la psicología, sino que ha provocado una fractura dramática entre la ciencia que pretendemos ser y la realidad de lo que hacemos, particularmente en terapia, y paradójicamente ha facilitado que en ese nicho vacío surjan modalidades de (¿psico?)terapia que reivindicando lo interior tienden a prescindir de la ciencia (aunque sea blanda) que nos sustenta y convierte a la psicoterapia en territorio amateur más o menos risible (terapia de liberación emocional, regresión a vidas pasadas, rebirthing).

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28 de febrero de 2009

Psicología y calentamiento global

Daniel Gilbert, que es un crack a la hora de divulgar psicología de la buena (o sea, que transmite de forma comprensible ideas prácticas y sensatas que acaban siendo tan claras que uno piensa que debería haberlo pensado por sí mismo hace años) tiene una conferencia online en PopTech, que es una especie de TED de la costa Este, sobre cómo tenemos el coco configurado y sus implicaciones sobre la desaparición del oso polar. Esto es un resumen:

"El miedo que es capaz de cambiar nuestras decisiones y planteamientos de futuro tiene cuatro características asociadas:
- que haya una cara reconocible, que esté representado con rasgos humanos específicos, que haya un agente humano que focalice nuestra atención y procesamiento y al que le podamos adjudicar intencionalidad : el antrax o el atentado del 11-S son intencionales (la gripe o el accidente de Spanair no)
- que remueva nuestro sistema moral emocional, básico, que es capaz de generar rechazo a partir de determinados estímulos relacionados con la comida o el sexo (supervivencia, elemental) pero no de igual manera a la tala de bosques.
- que lo percibamos como una amenaza a nuestro presente y no sólo a nuestro futuro no inmediato
- que el cambio amenazante pueda tener un ritmo rápido: reaccionamos al cambio relativo, no al absoluto, y lo relativo es lo anterior inmediato"

Si el calentamiento global fuera un arma de destrucción masiva orquestado por Bin et al. y causado por una tendencia a comer cachorros de Golden Retriever, que se propagase al ritmo de la crisis subprime y en este mismo instante, habría activado hace tiempo nuestras alarmas cerebrales.

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7 de febrero de 2009

Miénteme

Para los que gustan de usar el adsl para ver TV interesante, sin doblajes, y eludiendo el carrusel de cómprames, hay una serie nueva (creo que ayer echaron el tercero) que tiene cierta gracia para los interesados en la psicología: Lie to Me (en Fox), basada en la línea de trabajo de Paul Ekman, que es un notabilísimo psicólogo especialista en microexpresiones, lenguaje gestual/corporal y detección de mentiras. Ekman, que asesora y comenta el lado científico de la trama en su web, tiene incluso algún DVD de entrenamiento en microexpresiones (expresiones mínimas, de duración brevísima, que fuera del control voluntario delatan sin duda el estado emocional de la persona) que no cuesta mucho descargarse gratis por ahí (en inglés; METT/SETT). Paul Ekman es profesor de psicología en la Uni de Californis en San Francisco y consultor habitual para el FBI, CIA, jueces, policía, e incluso Pixar y Light and Magic.
Digamos que las tramas policiales son más o menos del montón, pero la gracia está en los minutos de instrucción práctica que se comparten con la audiencia: desde por qué (y cómo) el polígrafo es impreciso y poco válido, al reconocimiento de lenguaje gestual-expresiones faciales-etc. ilustrado convenientemente con imágenes de invitados involuntarios tipo Nixon, Clinton-Lewinsky, OJ y por supuesto los queridos amigos Cheney/Bush.
Ekman, entre otras, ha estudiado la universalidad de las expresiones emocionales humanas apoyándose en nativos de Nueva Guinea que vivía en la edad de piedra (dando la razón a Darwin); ideó un sistema complejo pero muy preciso para identificar las combinaciones de los 43 músculos faciales que usamos al expresar emociones; es el inspirador de la idea comprobada de que adoptar una expresión facial facilita en nosotros la emoción construída así corporalmente (Stanislavsky al revés, y es real incluso sin ser consciente de la expresión que tienes; pon cara triste y te sentirás triste, un punto menos para la catarsis sistemática), y también ha mostrado en un estudio que los psiquiatras/psicólogos, polis, jueces y demás detectamos mentiras igual de mal que el resto de la gente: de churro.

Localizar capítulos y subtítulos aquí.
Aquí, Hillary dice que está deseosa de colaborar con Obama; su cabeza se mueve traicionándola: buenísimo. Por esto mucho de estos contados especialistas en comunicación gestual bajan el volumen de la TV cuando analizan a los políticos.

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