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30 de mayo de 2015

Free will

Davidov and Eiskiovits said their interviews show that from a phenomenological perspective, "free will and existence represent the same concept: I choose – therefore I am. When free will is denied there is emptiness and nothingness ...".

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Davidov, J., & Eisikovits, Z. (2015). Free will in total institutions: The case of choice inside Nazi death camps Consciousness and Cognition, 34, 87-97

BPS Research Digest.

Todo estaba ya en " el hombre en busca de sentido" pero es interesante constatar que si el libre albedrío no existe, entonces hay que inventarlo

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12 de noviembre de 2014

Expertos

 ...en realidad este no es, ya saben, de ninguna forma el siglo de los fraudes. Nosotros, los tramposos, siempre hemos estados con ustedes. Ese es un hecho. Lo nuevo son los expertos. Los así llamados expertos. Los expertos son los nuevos oráculos. Muy pretenciosos. Nos hablan con la autoridad absoluta de la computadora. Pretenden saber algo que conocen sólo muy superficialmente.  Y nos inclinamos frente a ellos. Son un regalo divino para los falsificadores.
[...] El valor depende de las opiniones. Las opiniones dependen de los expertos. Un falsificador como Elmyr se burla de los expertos, entonces ¿quién es el experto? ¿Quién es el falsificador?


Orson Welles, F for Fake

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6 de febrero de 2013

El ruido de los erizos

Philip Tetlock es un psicólogo estadounidense que en 2005 publicó Expert Political Judgment: How Good Is It? How Can We Know?. En este ensayo resumía su análisis de las predicciones de expertos: registró e investigó las predicciones de 284 expertos en política y economía durante casi 20 años, para concluir que ...en general no lo hacen mejor que cualquier lego.
De hecho, los más conocidos y citados con más frecuencia son en general los menos confiables en sus conjeturas sobre el futuro. La precisión de las predicciones de un experto en realidad tiene una relación inversa con su confianza en sí mismo, renombre, y, más allá de cierto punto, la profundidad de sus conocimientos. Esto es particularmente cierto en el mundo mediático: el caché del experto televisivo suele estar en relación a lo ingenioso de sus predicciones (los productores difícilmente quieren a alguien que diga lo que cualquiera pensaría por sí mismo). Además, muchas de estas predicciones son a largo plazo y fácilmente excusables cuando fracasan: no pasa nada. Si el experto sabe muchísimo sobre el tema, peor: olvidará falsar su teoría y acumulará una ingente cantidad de datos selectivamente a favor de lo que ya decidió que sería cierto. Esto me pasa con muchos libros divulgativos en psicología: hay una idea en el capítulo 1 y lo demás es proporcionar convencimiento de cómo esa única y simple idea explica una inmensidad en asuntos de naturaleza humana. Definitivamente, según Tetlock, cuanto más sale un experto en TV y más citado y/o entrevistado en prensa, más probable es que falle en sus predicciones. Eso sí, cuando ocasionalmente lo clava (por reparto de probabilidades: churrazo) vivirá años (y varios libros y tertulias) del cuento del visionario.
Usando sus datos (empíricamente), y recordando un ensayo de Isaiah Berlin en torno a erizos y zorros, Tetlock recupera una dualidad que puede diferenciar entre los predictores más fiables y los negados. Dice literalmente:


Low scorers look like hedgehogs: thinkers who “know one big thing,” aggressively extend the explanatory reach of that one big thing into new domains, display bristly impatience with those who “do not get it,” and express considerable confidence that they are already pretty proficient forecasters, at least in the long term. High scorers look like foxes: thinkers who know many small things (tricks of their trade), are skeptical of grand schemes, see explanation and prediction not as deductive exercises but rather as exercises in flexible “ad hocery” that require stitching together diverse sources of information, and are rather diffident about their own forecasting prowess. 
Es decir: los erizos son especializados, resueltos, testarudos, buscadores del orden, confiados en sí-mismos e ideológicamente cargaditos. En ámbitos de coaching rústico, son los tipos A emprendedores y modelos del éxito. En TV y prensa pueden catarlos a diario (en economía, política, deportes y tecnología; en general en las tertulias gritonas ibéricas). En psicoterapia, le harán un EMDR  conforme usted se presente el primer día.
 Los zorros, mientras, son multidisciplinares, adaptables, autocríticos, sintonizados con la complejidad, cautos y empíricos. Salen menos por la tele y prensa (poquito: no dan buenos titulares), son conscientes del alto nivel de ruido que rodea las señales, y más o menos saben cuánto no saben. Si aparecen, es en la sección de meteorología o en espacios sin vértigo y con audiencias ligeras y pacientes (ciertos blogs, revistas culturales, periodismo pensante).
En los medios de comunicación, lo único mejor que un erizo son dos erizos que piensan de manera opuesta: lo llaman polémica. Que esto genere más ruido y menos conocimiento es irrelevante (y desde luego es más audiencia). 
Sí, ya sé que es una distinción un tanto erizoforme, pero yo de mayor quiero ser zorro. Aunque sea en silencio.

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25 de noviembre de 2012

Tontos peligrosos

 En defensa de Pablo Herreros, bloguero que reclamó a los anunciantes de La Noria (Tele5) la retirada de publicidad tras el pago inmoral a criminales y familiares en el mismo, y actualmente encausado por la cadena por amenazas y coacciones (!): 

Pide a los anunciantes de Telecinco que retiren su publi #lavozdePablo en Change.org

Actualización: prueba conseguida (comentario de E Dans)

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28 de octubre de 2012

Dependencia emocional


Otro ejemplo podría ser el dolor intenso por la rotura de una relación amorosa. Resista usted a lo que le insinúen su razón, su memoria y sus amigos bien intencionados que quieren meterle en su cabeza que dicha relación ya hacía tiempo que estaba quebrada sin remedio, y que usted mismo se preguntaba con frecuencia a regañadientes cómo lo haría para salirse de aquel infierno. Simplemente, no les dé crédito a los que le dicen que la separación es con mucho un mal menor. Convénzase más bien por enésima vez de que un «nuevo arreglo» serio y sincero constituiría esta vez el éxito ideal. (Sin duda, no lo será.) Déjese guiar, además, por la siguiente reflexión eminentemente lógica: si la pérdida del ser querido es tan infernalmente dolorosa, qué delicia celestial no será el nuevo encuentro. Apártese de todos sus amigos, quédese en casa junto al teléfono, a fin de que, si sonara su hora afortunada, esté usted disponible de inmediato y del todo.

En caso de que la espera se le haga larga en exceso, entonces la experiencia humana de tiempos inmemoriables aconseja trabar una nueva amistad que sea idéntica a la anterior en todos sus detalles (por distinta que ésta al principio le parezca).

El Arte De Amargarse La Vida (Paul Watzlawick)




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22 de octubre de 2012

Neuroimplicaciones

[...] the very presence of neuroscience information might be seen as a surrogate marker of a ‘good’ explanation, regardless of what is actually said. As the researchers say, ‘Something about seeing neuroscience information may encourage people to believe they have received a scientific explanation when they have not.’

Ben Goldacre - Bad Science

Los jueces son más indulgentes con los psicópatas si se les da una explicación neurológica de su trastorno (BPS Research Digest). Mi cerebro me hizo hacerlo (sobre el dualismo naive, en el NY Times).


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21 de octubre de 2012

Espías, diplomáticos, políticos


— ¿No se supone que son ustedes esos caballeros que mienten por el bien del país?
— Esos son los diplomáticos. Nosotros no somos caballeros.
— Así que mienten para salvar el pellejo.
— Se equivoca otra vez. Esos son los políticos. Un mundo totalmente distinto.


Un traidor como los nuestros - John Le Carré

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18 de octubre de 2012

Definiendo Amor

el amor es cuando te faltan algunos dientes pero no tienes miedo de sonreír porque sabes que tus amigos te seguirán queriendo aunque una parte de tí no esté.
Emma K, edad 6 años

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19 de agosto de 2012

PNL y otros humos


Los psiquiatras tienen sus Big Pharma como grano en el culo que, sin embargo, les da oportunidad a bucear y reanalizar su práctica (y, en algunos casos, incluso su identidad). Los psicólogos, por otro lado, nos sentimos satisfechos de no ser tarotistas o mentalistas televisivos, pero nuestros granos en el culo son realmente mucho más sutiles y por tanto más difíciles de reconocer y de usar como aliados en nuestra propia progresión profesional. Cuando estudiaba en la Uni el enemigo era el psicoanálisis (lo cual obviamente habla de los congénitos 20 años de retraso que todo tiene en este extraño país): preocupaba (con una lógica respetable) la ausencia de evidencias fuertes, el tono críptico, o los tiempos y condiciones tan exigentes que separaban la práctica de la psicoterapia tradicional de la realidad de la demanda no elitista. Había otros tipos (humanistas) pero sonaban algo laxos y todos parecían ser por encima de todo renegados cabreados con Freud. Los sistémicos siempre estaban solos en la fiesta y defendían su condición minoritaria cuchicheando sólo entre ellos, con cierto orgullo de clase (esto pasaba luego en el Hospital también).


En mi primer año de residente, relativamente alineado con el establishment cognitivo-conductual pero con inquietudes incontenibles, empecé a reinteresarme por un fulano que había descubierto por casualidad en el reducidísimo corpus de la biblioteca de la facultad: Milton Erickson. Lo admito: he sufrido el síndrome de admiración de la magia que supongo todo psicoterapeuta en ciernes debe sufrir (la magia como inspiración me sigue atrayendo, pero ya no creo). Así que era inevitable empezar a indagar en torno a los tipos que habían analizado el lenguaje y las formas de hacer terapia del maestro de Phoenix (junto con las de Satir y Perls) y parecían haber sistematizado como PNL: el truco de magia al fin al descubierto. De hecho, recuerdo que en sólo tres o cuatro capítulos de uno de los libros de Grinder y Bandler (más lo mucho leído de Erickson, es cierto) ya había podido hacer inducciones posthipnóticas bastante complejas, así que algo aportaba. Luego empecé a aburrirme del tono grandilocuente - pseudotécnico y del tufillo a hueco y seguí con mis insatisfacciones a buscar otras ideas más esenciales.

En estos casi 20 años parece que nos ha atrapado al fin la ola inevitable de esas inquietudes de renovación revolucionaria de los 70, pasadas por la cultura del pelotazo de los 90. En general, poco han tocado a la psicología académica u oficialista; incluso es posible que impregne poco a la psicoterapia profesional tal y como se practica, pero florecen como setas con nombres sofisticados y evocadores de rigurosidad (un poco de inglés o de "neuro" ayuda). Esas corrientes subterráneas parecen tener varias características comunes:

1. una inusitada sensibilidad comercial para reconocer las insatisfacciones de lo que ellos deben considerar como mercado: en concreto, propuestas de cambio rápidas, con mínimo proceso, y con resultados que lo transportan a uno del estatus de cliente al de iniciado (con posibilidad se sumarse a la estructura piramidal a través de cursos y niveles de practitioners, masters etc).

2. un marketing a veces falto de gusto y de vergüenza pero que combina retóricas aparentemente profesionalizadas con envoltorios de conocimientos novedosos, neurolegitimados, repletos de anglicismos y de desvelamiento de secretos celosamente guardados finalmente "ahora a su alcance".

3. una carencia total de justificaciones o evidencias. Siendo esto algo más o menos habitual entre todas las psicoterapias en un sentido estricto (puesto que gran parte de lo que ahora se llama evidencia tiene poco contacto con la realidad de la praxis, y al fin y al cabo las eficacias no se diferencian mucho), en este caso es mucho más trágico porque las aseveraciones que realizan son inusitadamente fértiles, inacabables, y a veces descaradamente precisas, y por ello más peligrosas: si fueran ciertas, revolucionarían la psicología como disciplina (cosa que nunca sucede). Alimentan el conocimiento dogmático con una autoconfianza de prestidigitador. Y las aportaciones que son correctas suelen suponer redescubrimientos de la pólvora o como mucho observaciones importantes pero no psicoterapias en sí mismas (aunque eso puede tener un valor notable, cómo no: en esta profesión uno necesita recordarse lo elemental con mucha frecuencia, y la observación/escucha es nuestra principal herramienta). En fin, que más que apoyarse en la necesidad de dudar y mirar fuera de lo asumido, e incitar a un diálogo renovador/integrador, se atrincheran en márgenes de autobombo, resentimiento y endogamia pretendiendo ofrecer una visión revolucionaria y total del ser humano (mientras hacen caja con cierta facilidad; esto nunca falta).

Las formas de estos vientos (humos, más bien) tienden a agruparse (algo sospechosamente) de manera que igual te hacen un curso de PNL que de EMDR,  Tapping/TLE, Neuro-Coaching, etc.: la misma gente y en los mismos chiringuitos (realmente un modelo empresarial inteligente, tipo Starbucks: te ofrezco diversidad y la sensación de personalizar tu compra, y alguna cae). Creen realmente en piedras filosofales: esa credulidad da cierto miedo, bien por la ingenuidad salvadora, bien por lo comercialmente estratégico. De esta manera perdemos todos: obviamente los usuarios, pero sobre todo los profesionales, que nos vemos sin debate y sobre todo sin intenciones integradoras de renovar sumando, atrapados en la defensa algo infantiloide de la seudoidentidad de cada uno. Supongo que es nuestra eterna situación preparadigmática (lo cual genera ansiedades de definición y en consecuencia tendencias al punto ciego y a reducir la disonancia cognitiva escindiendo el mundo en nosotros -los de esta tribu particular-, y el resto -los otros curanderos-, y además profesando una fe ciega en dogmas, cual minoría en territorio extraño: radicalizándonos y renunciando a dudar de lo que creemos saber).

Para muestra reciente de la desnudez del emperador (una más), The Eyes Don’t Have It: Lie Detection and Neuro-Linguistic Programming, de R Wiseman y cols., en PLos ONE . La PNL pasó pronto en manos de sus iniciadores del análisis lingüístico de patrones de comunicación terapéutica a suponer una metodología supuestamente consistente y teóricamente fundada sobre cómo desarrollar el cambio con máxima eficacia y mínima inversión de recursos (y muy lucrativa como saber iniciático fuera del establishment que debía ser financiado por los nuevos iniciados; recuerden que Shapiro lo vio rápido con el EMDR, como sabemos). Pretende conformar un saber sobre el cambio que sin embargo carece de un modelo mínimo sobre el funcionamiento psicológico (de la normalidad y la patología) aunque vende retales (el meta-modelo) que o son observaciones obvias, poco novedosas y ya asumidas desde la comunicación terapéutica más o menos estándar (mapa-territorio), o carecen de cualquier fundamento cuando precisamente reivindican visiones revolucionarias y ocultas (sistemas representacionales y movimientos oculares); son técnicas empastadas y simples de transmitir para iniciados poco exigentes y no más (quizás por esto tienden con el tiempo a encontrar su nicho en la formación de estudiantes de psicología insatisfechos, en talleres para consumidores crónicos de lo alternativo, y en el coaching empresarial). Bien, rodeados como estamos de ruido sin sustancia podría parecer un ensañamiento innecesario, pero en el descaro de esta peña hay que reconocer que hay una falta grave:

To be able to make with any confidence   any   single   one   of   these   claims   about   the human   mind   and   behaviour   would   necessitate   an enormous   amount   of   honest   systematic   work,   the gathering together of mass of data, and the deployment of not a little ingenuity. In the absence of such effort and diligence, it would be dishonest and perverse to use these claims   as   teaching   material,   particularly   when   the trainees are people who earn their living by ministering to the welfare or education of others.

M Heap, The validity of some early claims of NLP.

Yo, mientras tanto, me encomiendo a Mark Twain:


No es lo que no sabes lo que te causa problemas, es lo que sabes con certeza y no es así.

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18 de mayo de 2012

Normal


Ciertamente.

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2 de mayo de 2012

Mentes del futuro

Resumido de una presentación oral de Howard Gardner en la reunión Ecolint en Ginebra, 2008

  
   El economista JM Keynes dijo que se puede poner a parir a los economistas todo lo que uno quiera, pero lo sepamos o no, todos estamos actuando de acuerdo a la teoría de algún economista muerto hace mucho. Creo que lo mismo sucede con la educación. Personas que nunca han oído hablar de Rousseau, Hobbes, Kant, o Dewey, están viviendo sus filosofías de la educación, pensando erróneamente que es su propia filosofía.

   Mi presentación está en un punto intermedio entre el tiene que y el debería. Tiene que, en el sentido de que las cinco mentes son las competencias que necesitarán los jóvenes y la sociedad en el siglo XXI. Debería en el sentido de que éstos son mis valores. Si yo fuera el zar de la educación en todo el mundo, esto es lo que prescribiría. Cuando hablo de las cinco mentes, por supuesto que estoy interesado en la psicología, pero no hablo de inteligencias: estoy más bien hablando del desarrollo de políticas educativas.

1. La mente disciplinada:

   Es preciso desarrollar una mente basada en a) la práctica constante, b) dominar los principales estilos de pensamiento, y c) poder ser experto en algo (o se acabará trabajando para un experto por un sueldo miserable). Esto está en clara oposición al estudio de hechos, de información. Sin la mente disciplinada es difícil darle sentido a los sucesos y novedades que genera el mundo actual (sea bueno o malo) y difícil tomar decisiones argumentadas sobre cómo enfocar los asuntos importantes.

   Un ejemplo de la mente mal disciplinada (hiper) es cuando la gente ve todo a través de una única disciplina: los economistas que ven el mundo a través de la elección racional, los psicólogos que ven el mundo a través de la psicología evolutiva.

2. La mente sintética: (Charles Darwin en el Beagle)

   La mente sintética se da cuenta de que hoy en día, todos estamos inundados de información. Por tanto, es imprescindible decidir a qué prestar atención y qué ignorar. Además, uno tiene que poder combinar la información de manera coherente, que tenga sentido para uno, y que pueda ser transmisible a otros.

3. La mente creativa:

   La mente creativa es encarnada por Einstein en las ciencias y de Virginia Woolf en las artes. Las personas creativas son los que generan cosas nuevas que finalmente son aceptadas. Si una idea o un producto es aceptado demasiado fácilmente, no es creativo, y si no se acepta, es sólo un ejemplo falso. Y la aceptación puede suceder rápidamente o puede tomar un largo tiempo.

   No se puede ser creativo, a menos que uno haya dominado al menos una disciplina, arte u oficio. Y la ciencia cognitiva nos enseña que, en promedio, se tardan unos diez años (o 10.000 horas de “vuelo”). No se puede “pensar fuera de la caja” (think out of the box) a menos que tengas una caja.

En primer lugar, la personalidad y el temperamento son al menos tan importantes como las facultades cognoscitivas. Segundo: La gente piensa en la creatividad como una propiedad del individuo ("Yo soy creativo"). Pero el criterio definitivo es si, a largo plazo, los creadores cambian la forma en que otras personas piensan y se comportan. Por lo tanto, la mala noticia es que se puede morir sin saber que uno es creativo, pero la buena noticia es que uno nunca sabrá a ciencia cierta que no lo es (creativo post-mortem: como Emily Dickinson y Vincent van Gogh).

4. La mente respetuosa:

La mente respetuosa es muy fácil de explicar, pero eso no significa que sea fácil de lograr. La mente respetuosa es ni más ni menos de lo que dio origen a la Sociedad de Naciones y las Naciones Unidas. Es reconocer que el mundo se compone de personas que se ven diferentes, piensan diferente, tienen distintas creencias y sistemas de valores, y que ya no podemos ser ermitaños y vivir en completo aislamiento.

5. La mente ética:

   La mente ética implica un alto nivel de abstracción. No en términos de cuáles son mis derechos, sino de cuáles son mis responsabilidades como ciudadano, como trabajador, dentro del contexto escolar,… La mente ética reflexiona sobre los diferentes roles que cumplimos y sobre las formas adecuadas para cumplir con esos roles y trata (no siempre con éxito, pero al menos lo intenta), de cumplir con esas responsabilidades, tratando de llevar a cabo lo que llamamos un trabajo con significado y una vida con sentido. No se centra tanto en el próximo premio, sino en el largo plazo: qué tipo de seres humanos queremos ser y qué tipo de mundo queremos para vivir.

   No tengo nada en contra de la excelencia, pero en última instancia no necesitamos tanto más de los mejores y más brillantes, sino de los que tienen buen carácter. Es por eso que los temas de respeto y ética, que son difíciles de medir objetivamente, son tan terriblemente importantes.

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16 de abril de 2012

Invidentes


La crisis aumenta los casos de adicción a los videntes

La Vanguardia 16/04/2012



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11 de abril de 2012

Berlin: street-art sozialpsychologie








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26 de enero de 2012

Vergüenza

Feinberg, M., Willer, R., and Keltner, D. (2012). Flustered and faithful: Embarrassment as a signal of prosociality. Journal of Personality and Social Psychology, 102 (1), 81-97 (via BPS blog).

La vergüenza mostrada en público es señal indicativa de inclinaciones prosociales. Interesante...

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6 de enero de 2012

Misturado de Reyes (sin yerno)

Ya que Papá Noel nos ha invadido sin compasión, arrasando con todo en manifiesto exceso de lujuria (ver foto), y viendo que los pobres Reyes van sobreviviendo de postre de las fiestas, deseo compartir con uds. en homenaje a estos tres dinosaurios quizás el principal atractivo que le veo a esto de los blogs: difundir sugerencias, descubrimientos, curiosidades interesantes que permitan al goloso que hay en cada uno embostarse a gusto.

Blogs: me ha pillado BrainPickings: hecho con gusto, un torrente de ideas, estética, combinaciones casi imposibles y algunos descubrimientos muy interesantes (p.e. libros sobre psicología anglosajona divulgativa - ergo comprensible). En el sector, por supuesto Neuroskeptic es lo más: admiración a raudales.

TV: dos series de distinto corte. Black Mirror (británica, 3 episodios independientes: historias distópicas en torno a la nueva era de la información y perversiones asociadas; como siempre un nivel actoral bastante sobrado). La ganadora: Louie (2 temporadas, USA): mezcla de cortos tipo falso documental y standup con un señor muy gracioso: risas corrosivas extremadamente amorales, cuasi demoníacas, que por supuesto subliman un espíritu trágico y poético; no apto para devotos del tabú.

Libros: si hablamos de psicoterapia, Existential Psychotherapy de I Yalom. He hecho un trabajo de detective y editor para una obra muy interesante. Alguien lo puso aquí; que aproveche: es el regalo de Reyes. Otras aportaciones fascinantes en psicología, en abierto: Kahneman (Thinking. Fast and Slow).
La mejor lectura narrativa de 2011 para mi gusto: HhHH. Y todo lo que encuentren de Lapidus (trilogía negra de Estocolmo completada), Jo Nesbo, Jussi Adler-Olsen y Don Winslow.

Cine: The Tree of Life (cine transpersonal, extraño, bellísimo, hipnótico; abstenerse visores lógico-analíticos y comedores de palomitas), La Deuda (los servicios secretos israelíes son una de mis debilidades confesables) y Ajeossi (The man from Nowhere, Corea del Sur - violencia extrema envuelta en poesía y un final de lágrima catártica; esas combinaciones imposibles que los coreanos hacen tan bien, sobre todo cuando tienen que ver con la venganza).

Inspiración: una frase legendaria como aspiración existencial para el 2012: Jagger y Richards en onda taoísta. De hecho, intemporal. Para repetirla cada mañana, a ser posible el tema musical completo con London Bach Choir incluido, claro.
Rolling Stones - You Can't Always Get What You Want
(de MusicPhilosophy)
Un proyecto (otro) fascinante: la nueva editorial Orsai. En plena crisis y mientras en Europa nos quejamos de la incompetencia y pinochismo de papá-estado, en latinoamérica, donde asumen serenamente que inteligencia gubernamental o transparencia política son ejemplos de oxímoron, se buscan la vida (como ya les es costumbre) e inventan: cultura sin nadie en el medio, justa y democrática (lean el sistema de acceso a ser publicado) y sin miedos ni insultos (publican los pdfs en abierto y así...¡venden más!). Excelente video en TED de Casciari en esa misma web: hermoso proyecto. Creatividad argentina sólo comparable a la de la cocina peruana (también en Las Palmas!). Punto.


Lema de Mr Wert
Noticias que aúnan indiferencia, memez, y sonrisas: Lucía Etxebarría (la de los plagios, incluído uno a un psicólogo) no va a publicar más (pues vale; puedo soportarlo). Más tarde: Lucía volverá a publicar (dicho hace unas horas; scheisse!). Esta reconversión (algo fastidiosa) se debe al proyecto de Mr Wert de ponerle puertas al campo. Gente con poder + vanidad + ignorancia: peligrosa combinación (todo sigue igual). Si quieren frustrarlos en 3 minutos, descarguen el manual de desobediencia a la ley Sinde. Mientras, y en la esencia del párrafo anterior, Louis C.K. (el de la serie) saca una grabación propia de un standup en su web, la pone a la venta fácil, sin restricciones anticopia, fácilmente pirateable, pero barata, y ¡tachán! cubre gastos en 12 horas y gana 1 millón de $ en 12 días...Y va a seguir haciéndolo. Mucho que aprender.


 Finalmente, la prueba argumental definitiva (para aquellos intoxicados por los telediarios) de que hay vida después de 2012. Suerte y que nos cunda a todos.

soberinanightclub


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30 de noviembre de 2011

La burbuja TCC

Pues sí: la terapia cognitivo-conductual acaba de perder la calificación triple A (ampliar en Neuroskeptic). Mucho impact factor y pocas nueces. Obviamente, no es la ciencia la culpable, sino la caricatura simplista y algo totalitarista con que frecuentemente se pretende negar que nuestro objeto de estudio nos desborda continuamente: c'est la vie (cuánto desperdicio de energía se producía en la facultad y en determinados servicios de salud mental combatiendo al enemigo dinámico y ninguneando al humanista; me pregunto si ahora será igual...o peor).
Y esto no niega la aplicabilidad y los recursos útiles que el paradigma TCC aporta, sólo que debe enmarcarse en contextos particulares y argumentables y es absurdo forzarlo a convertirse en universales protocolizados de tratamiento (ahora que nos reforman la pública, y parece que se pretende desde el modelo CIU que los médicos de familia hagan salud mental, supongo que la tentación de hacer pseudoTCC en 60 segundos -"todo está en su cabeza", "mírelo de otra manera", "tiene que controlar sus pensamientos"- será demasiado grande como para que la dejen pasar: y ya se veía venir).
En fin, que al final todas las burbujas acaban pinchando: la herencia de ZP, Big Pharma, y las EFT (técnicas de liberación emocional); otras sobreviven aunque ojalá por poco tiempo (Mourinho, los tertulianos de política en TV). Mientras, sonriamos con un magnífico editorial sobre usos y abusos de la ciencia:


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22 de agosto de 2011

El intesné III: descerebrados

A respected Swiss scientist, Conrad Gessner, might have been the first to raise the alarm about the effects of information overload. In a landmark book, he described how the modern world overwhelmed people with data and that this overabundance was both “confusing and harmful” to the mind. The media now echo his concerns with reports on the unprecedented risks of living in an “always on” digital environment. It’s worth noting that Gessner, for his part, never once used e-mail and was completely ignorant about computers. That’s not because he was a technophobe but because he died in 1565.

Vaughan Bell, Slate 2010

En las últimas semanas se ha generado un importante re-vuelo (ya iniciado hace un par de años) en torno a las opiniones de Susan Greenfield, profesora de psicofarmacología sináptica (sic) y baronesa. Dice la sra. Greenfield (prolongando con más ropajes de pretendida neurociencia los arranques de Nicholas Carr en "Superficiales - ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?") que internet y en general las nuevas tecnologías están alterando nuestros cerebros (o sobre todo los de nuestros hijos; obvio por otro lado: vivir, en general, altera el cerebro) en una actualización de los temores tradicionales a la tecnología (desde que Sócrates advirtió contra el peligroso influjo de la escritura). El eco en prensa (en general cada vez menos rigurosa y más rumoróloga) ha sido importante, y es divertido ver la de palos que le caen a la pobre mujer (a Carr también le cayeron, ven Frontal Cortex): desde Neuroskeptic a Mind Hacks, la endeblez argumental y especialmente en evidencias de la sra. Greenfield la colocan en una posición ridícula y afortunadamente rebatible, si bien me temo que fácil de difundir (el miedo siempre vende más, particularmente si hay periodismo de por medio; ya Bad Science le dio estopa de la buena en los inicios de la popularización de la sra. dra.).

Un caso particularmente grave es la aseveración de Susan (hay confianza) de que el incremento en el uso de internet se relaciona con el incremento en las tasas de autismo diagnosticado. Esta sugerencia de causalidad (pues así la presentaba), una barbaridad pseudocientífica, ha cambiado ligeramente el debate en una manera que creo debe ser genuinamente británica: Greenfield ha pasado a ser inspiradora de barrabasadas ingeniosas. Todo se remite a su declaración cuando fue cuestionada por la dra. Bishop por semejante idea: "¿qué evidencia tiene de esto? El incremento en autismo se originó hace 20 años, antes de la popularización de internet, y suele diagnosticarse entre los 2-3 años, cuando posiblemente no muchos niños están enganchados a la red". La respuesta de Susan es algo desconcertante para una experta exdirectora de la Royal Institution cuya función era la difusión y popularización de la Ciencia: "I point to the increase in autism and I point to internet use. That's all.". Esto se llama ahora un greenfieldism:

I point to the increase in global warming and I point to porn. That is all.


I point to the internet, and I point to the financial crisis. That's all.


I point to high heels and I point to the rise in schizophrenia. That's all. [oops!]

El mejor quizás, Neuroskeptic, que es exactamente el tipo de blogger que querría ser yo casi siempre si no fuera (yo) tan perro: Susan Greenfield causa autismo: el incremento en citaciones de trabajos de Greenfield correlaciona claramente con el incremento en tasas de autismo. Brillante.

En relación a los temores paleolíticos de Susan, déjenme aportarles ciertas fuentes interesantísimas que vienen al caso:

The Information -James Gleick: If Mr. Gleick has one overriding goal it is to provide an animated history of scientific progress, specifically the progress of the technology that allows information to be recorded, transmitted and analyzed. This study’s range extends from communication by drumbeat to cognitive assault by e-mail. Estoy en ello y es fascinante...Entre otras, documenta cómo Susan es el equivalente moderno de los agoreros contra la escritura, la imprenta, el telégrafo, la radio,...

Now you see it - Cathy Davidson: "As long as we focus on the object we know, we will miss the new one we need to see. The process of unlearning in order to relearn demands a new concept of knowledge not as thing but as a process, not as a noun but as a verb.” Davidson usa resultados de experimentos de psicología como lentes a través de las cuales examinar la naturaleza y evolución de la atención (eje de muchas intervenciones de mindfulness y uno de los conceptos más útiles en terapia, para mi gusto). El sistema educativo tradicional está basado en expectativas rígidas sobre qué es la atención y cómo refleja la inteligencia, de forma que los estudiantes que no encajan en ese modelo cantan como piuezas aberrantes que no encajan y deben ser reajustadas. La neurociencia nos indica que las variedades de procesos atencionales son tantas, y habitualmente no lineales y simultáneas, que las instituciones académicas y laborales deberán readaptarse a esta eclosión facilitada por las nuevas tecnologías:  no rechazar lo nuevo, sino usarlo a favor. La sintomatología atencional epidémica es más una consecuencia de una transición adaptativa por hacer (con un potencial de crecimiento individual y social extraordinario) que una enfermedad. (Acaba de salir impreso y aún no lo leí, pero es un futurible claro).

Todo va cambiar. Enrique Dans: clásico moderno en nuestro entorno, una muy interesante aproximación a cómo las nuevas tecnologías van a producir cambios en personas, sociedades y empresas, con más acento en la oportunidad que en el miedo.

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20 de mayo de 2011

Reflexión sobre el 15-M

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17 de abril de 2011

Perversión pericial

En ese extraño país llamado USA, donde pervive la pena de muerte, leí hace poco que ésta se transforma en pErpetua si eres capaz de mostrar un CI inferior a 70. Lo  cierto es que los psicólogos no sabemos qué es la inteligencia ("lo que miden los tests de inteligencia" decían en la facultad); ni siquiera nos ponemos de acuerdo en una definición para ir tirando, así que no digamos sobre cómo valorarla.
En The Element, Ken Robinson señala que el CI se incrementa de forma regular en el curso de una generación, de forma que los baremos se han de reactualizar cada 15-20 años; así, se crean situaciones perversas en que un interno de CI bajo en cadena perpetua que se esfuerce en su educación puede convertirse 10 años después en...¡apto para la pena de muerte! (hay casos reales).
En una vuelta de tuerca al despropósito de las valoraciones periciales, en el NYTimes (16-04-2011) acabo de leer que un colega, el psicólogo G Denkowski, usando pruebas psicológicas readaptadas de su invención, consiguió subirles el CI al menos a 16 internos y mandarlos así al corredor de la muerte; dos de ellos ya han sido ejecutados. "There's no scientific basis for his procedure" dijo un crítico, como si la hubiera para los procedimientos estándar.

G Denkowski evaluando a uno de los internos pendientes de ejecución. Profesional, muy profesional.
Este sr. (es un decir) ha sido multado con 5500$ e inhabilitado para más peritajes del estilo (al tiempo que pactadamente se retiraban los cargos contra él ¡y se prohibía usar este acuerdo como base para apelaciones!). Peor que las cloacas de Big Pharma: porque la motivación es ideológica, protofascista, sin siquiera delimitación a reglas de mercado que son modificables sino anidada en visiones fundamentalistas de limpieza social (o quizás el sr. Denkowski alegue que necesitaba pagar la hipoteca, quién sabe).
También desde la psicología damos miedo.


Una reflexión sobre el psicodiagnóstico - Banksy

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18 de marzo de 2011

Tomasín y otros distintos

Pasaba hace unos días por la plaza de San Roque, en mi pueblo, cuando reparé en lo muy especial de la escultura a Tomasín: un señor algo distinto que la inauguró en vida y cuyo mérito fue el mejor posible para una escultura (logro que no igualan ni generales ni salvadores de la patria): el afecto atemporal y muy intenso que el pueblo le tuvo (le tiene). Yo lo recuerdo de mi niñez, pero más recuerdo otros distintos que formaron parte de mi preadolescencia (segunda fase: Yayo y las palomas, Tariro y sus sandalias con calcetines, Mari Paz). Lo de especial viene por el respeto cariñoso o al menos la tolerancia delicada que entonces se dispensaba (casi siempre) a aquellos que no estaban en la normalidad; viendo el busto de Tomasín se me ocurrió que quizás eso sólo puede suceder así de espontáneamente en una comunidad pequeña (por entonces en el casco éramos como 5000) que sea muy consciente de los individuos y del lugar (de la importancia) que cada uno tiene en ella. Ahora que en mi tercera fase en el pueblo éste creció y se expandió y se llenó de residenciales, me preguntaba si otro Tomasín tendría su busto, pero como foráneo desarraigado necesitaba la mirada de alguien de aquí. Así que propuse a Javi, escritor (entre otras cosas), que me escribiera algo para este blog. Javi entendió a su manera (faltaría más) lo que yo buscaba, y me envió un escrito con permiso a arrojarlo a la papelera de reciclaje si no encajaba. No lo hice por dos motivos: primero, porque me debo lealmente a mi ofrecimiento, y nada más feo que invitar a alguien a casa y hacerle pasar la fregona; segundo y más importante, porque como suele suceder, el resultado es mejor aún que mi intención. En efecto, mi curiosidad local por entender qué hace que Tomasín tenga un busto en una plaza se actualiza, se enaltece y se convierte en una estampa universalizable de comprensión, de aprecio y de valoración, y se demuestra en fin cómo, para cambiar el mundo, también (o quizás sobre todo) vale con cambiar una mirada.

Si hay algo que me fascina de él es ese silencio hondo y absoluto en el que se envuelve. Es como una isla dentro de la isla. No sé qué edad tiene aunque sospecho que rondará los veintitantos pero creo que el tiempo a él ni le inquieta ni le importa.  En ese sentido es todo un privilegiado.  A Javier lo descubrí verdaderamente hace tan solo unos años, cuando me mudé a una casa que está muy cerca de donde él vive con sus padres. Hasta ese momento éramos meros vecinos de pueblo y yo lo conocía someramente al coincidir en  varias acampadas organizadas por los scouts, a los que él pertenecía y con los que yo colaboraba siempre que podía en todo lo relacionado con el medio natural.
Entonces su existencia me resultaba estólida pero cuando pasamos a ser vecinos de calle y nuestros encuentros fueron más frecuentes me sorprendió gratamente su natural bonhomía y la amplia autonomía de la que disfruta a pesar de su notoria incapacidad psíquica, que según he sabido con posterioridad, deriva de una complicación fortuita en el momento justo de nacer. Los tramos sin asfaltar por los que transcurre a veces la vida, que diría el poeta.  
Basta con mirarlo a los ojos, siempre ausentes a pesar de su fijeza, para advertir su discapacidad. Es un niño perenne en un cuerpo que envejece. Ahora lo sé a ciencia cierta por su discurso, falto de madurez y de coherencia y por su voz aún aflautada que surge de un hombre ya en sazón, y que en ocasiones, mientras habla cosas triviales con algún vecino, entra en mi casa, delgada y sutil, por los intersticios de la puerta.
Hace unos meses coincidimos mientras estaba cada uno en su azotea. Él permanecía acodado en la cornisa de la fachada, mirando el paisaje que se abría hacia el poniente. Lo llamé, pero no respondió. Volví a llamarlo y continuó en su ausencia, absorto, indiferente a mi presencia. Sé que me oyó pues la distancia entre ambas cubiertas es de apenas unos metros. No sé porqué pero en ese momento, mientras él observaba quedamente el paisaje, pensé en las gárgolas de Notre Dame, que acodadas en la balaustrada de la catedral otean desde el medievo la extensión ya sin límites de París. He de reconocer que me embelesó su contemplación y aquel silencio de burbuja que decidió establecer entre él y el mundo exterior mientras sucedía un bellísimo atardecer. Ahora no hay semana que suba a la azotea y lo busque y lo descubra en esa posición, en su rincón orientado al atardecer, deleitándose siempre ante el mismo paisaje de tierra, luz, cielo y mar. Ahora cuando suceden estos encuentros, mientras desdoblo y expongo la ropa al soplo necesario del alisio, ralentizo la tarea y lo observo porque su silencio y su contemplación me fascinan y me sosiegan.
Ayer, entre una aglomeración confusa de sucesos y de gentes lo vi en el parque, empleado como jardinero, con el peto verde y unas botas enormes, mientras recogía con otros compañeros de igual condición las hojas secas que arrancaba el viento de un viejo flamboyán. Luego, de nuevo entre las gentes y los ruidos que convoca cada mañana la insistencia de la rutina, lo divisé ya apartado, solo, sentado entre las lavandas con un pequeño rastrillo que sostenía inconsciente entre sus pies. Estaba profundamente callado entre el fragor de un mundo que gira y gira sin parar y sin esperar, entregado a sus elucubraciones, como lo haría un monje cartujo en la celda solitaria de su monasterio. Lo llamé y, como esperaba, ni se inmutó ante su nombre y mi voz, pero he de reconocer que al verlo allí, tan callado, pensé en lo necesario que es el silencio hoy en día para sobrevivir.
Javier Estévez 


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