2 de mayo de 2012

Mentes del futuro

Resumido de una presentación oral de Howard Gardner en la reunión Ecolint en Ginebra, 2008

  
   El economista JM Keynes dijo que se puede poner a parir a los economistas todo lo que uno quiera, pero lo sepamos o no, todos estamos actuando de acuerdo a la teoría de algún economista muerto hace mucho. Creo que lo mismo sucede con la educación. Personas que nunca han oído hablar de Rousseau, Hobbes, Kant, o Dewey, están viviendo sus filosofías de la educación, pensando erróneamente que es su propia filosofía.

   Mi presentación está en un punto intermedio entre el tiene que y el debería. Tiene que, en el sentido de que las cinco mentes son las competencias que necesitarán los jóvenes y la sociedad en el siglo XXI. Debería en el sentido de que éstos son mis valores. Si yo fuera el zar de la educación en todo el mundo, esto es lo que prescribiría. Cuando hablo de las cinco mentes, por supuesto que estoy interesado en la psicología, pero no hablo de inteligencias: estoy más bien hablando del desarrollo de políticas educativas.

1. La mente disciplinada:

   Es preciso desarrollar una mente basada en a) la práctica constante, b) dominar los principales estilos de pensamiento, y c) poder ser experto en algo (o se acabará trabajando para un experto por un sueldo miserable). Esto está en clara oposición al estudio de hechos, de información. Sin la mente disciplinada es difícil darle sentido a los sucesos y novedades que genera el mundo actual (sea bueno o malo) y difícil tomar decisiones argumentadas sobre cómo enfocar los asuntos importantes.

   Un ejemplo de la mente mal disciplinada (hiper) es cuando la gente ve todo a través de una única disciplina: los economistas que ven el mundo a través de la elección racional, los psicólogos que ven el mundo a través de la psicología evolutiva.

2. La mente sintética: (Charles Darwin en el Beagle)

   La mente sintética se da cuenta de que hoy en día, todos estamos inundados de información. Por tanto, es imprescindible decidir a qué prestar atención y qué ignorar. Además, uno tiene que poder combinar la información de manera coherente, que tenga sentido para uno, y que pueda ser transmisible a otros.

3. La mente creativa:

   La mente creativa es encarnada por Einstein en las ciencias y de Virginia Woolf en las artes. Las personas creativas son los que generan cosas nuevas que finalmente son aceptadas. Si una idea o un producto es aceptado demasiado fácilmente, no es creativo, y si no se acepta, es sólo un ejemplo falso. Y la aceptación puede suceder rápidamente o puede tomar un largo tiempo.

   No se puede ser creativo, a menos que uno haya dominado al menos una disciplina, arte u oficio. Y la ciencia cognitiva nos enseña que, en promedio, se tardan unos diez años (o 10.000 horas de “vuelo”). No se puede “pensar fuera de la caja” (think out of the box) a menos que tengas una caja.

En primer lugar, la personalidad y el temperamento son al menos tan importantes como las facultades cognoscitivas. Segundo: La gente piensa en la creatividad como una propiedad del individuo ("Yo soy creativo"). Pero el criterio definitivo es si, a largo plazo, los creadores cambian la forma en que otras personas piensan y se comportan. Por lo tanto, la mala noticia es que se puede morir sin saber que uno es creativo, pero la buena noticia es que uno nunca sabrá a ciencia cierta que no lo es (creativo post-mortem: como Emily Dickinson y Vincent van Gogh).

4. La mente respetuosa:

La mente respetuosa es muy fácil de explicar, pero eso no significa que sea fácil de lograr. La mente respetuosa es ni más ni menos de lo que dio origen a la Sociedad de Naciones y las Naciones Unidas. Es reconocer que el mundo se compone de personas que se ven diferentes, piensan diferente, tienen distintas creencias y sistemas de valores, y que ya no podemos ser ermitaños y vivir en completo aislamiento.

5. La mente ética:

   La mente ética implica un alto nivel de abstracción. No en términos de cuáles son mis derechos, sino de cuáles son mis responsabilidades como ciudadano, como trabajador, dentro del contexto escolar,… La mente ética reflexiona sobre los diferentes roles que cumplimos y sobre las formas adecuadas para cumplir con esos roles y trata (no siempre con éxito, pero al menos lo intenta), de cumplir con esas responsabilidades, tratando de llevar a cabo lo que llamamos un trabajo con significado y una vida con sentido. No se centra tanto en el próximo premio, sino en el largo plazo: qué tipo de seres humanos queremos ser y qué tipo de mundo queremos para vivir.

   No tengo nada en contra de la excelencia, pero en última instancia no necesitamos tanto más de los mejores y más brillantes, sino de los que tienen buen carácter. Es por eso que los temas de respeto y ética, que son difíciles de medir objetivamente, son tan terriblemente importantes.

2 comentarios:

jorge 17/5/12 23:44  

Lo de la mente disciplinada, me cuadra todo menos lo de "ser experto en algo". Lo siento, pero la palabra experto, me produce sarpullido. De todos modos, he conocido expertos, que trabajaban para verdaderos incompetentes. Muy pocas veces, desgraciadamente coincide que un jefe sea medianamente experto en dirigir bien a sus trabajadores. Las 10.000 horas de vuelo están muy bien, aunque muchos pilotos expertos acabaron espetando el avión, mientras otros jóvenes inexpertos, salvaron el avión de una auténtica catástrofe. No lo veo tan claro. Yo creo más en la buena práxis y en la motivación. Mejor un inexperto motivado que un experto aburrido de su trabajo.

Gustavo 17/5/12 23:51  

Creo que la idea de experto se refiere a poseer un conocimiento de alto nivel en un ámbito concreto; evidentemente es insuficiente por sí misma, pero es importante no tocar simplemente de oído (ahí si se generan verdaderos incompetentes). En cualquier caso se trata de la interacción de los 5 tipos de mente. Yo lo entendí así, al menos.

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