Mostrando entradas con la etiqueta Inclasificable. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inclasificable. Mostrar todas las entradas

25 de diciembre de 2012

Emunah


"No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo." L Tolstoi


Emunah: esto de arriba se tatuó mi señora cuando dejamos Barcelona en los inicios de la Crisis (cuando parecía un bache transitorio y poco profundo; qué tiempos aquellos). Es Fe en hebreo. Ahora, precisamente el día del fin del mundo (21.12.12), trajo envuelta en esa Fe a mi segunda y poderosa (4,900) hija Paula Alejandra.
El mundo no ha acabado, pero necesariamente debe transformarse; algún nivel de muerte es inevitable. En la fe (alguna fe, la que uno elija, o la que lo elija a uno) reside el germen del equilibrio en medio de tormentas como las que nos sacuden. Es un acto terriblemente hermoso el poder afirmar la vida en medio de la incertidumbre; el equilibrar las dudas inevitables con la fe asumida. La fe que hemos elegido se llama Paula, y es en sí misma otra forma muy especial de Belleza.



"La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada" Rabindranath Tagore

Read more...

23 de febrero de 2011

Historias del Padre Basili (y III)

- ¿Qué sentido tiene vivir entre estas rocas, apartado del mundo?
- El sentido que tú le des.
- ¿Usted qué sentido le da?
- Yo estoy aquí y ahora, hablando con ustedes. ¿Qué más quieren?
- Claro, claro, pero…
- Todo lo demás son elucubraciones.
[...]
- Usted…
- Mi vida no es importante.
- Cuando decidió hacerse ermitaño llevaba ya muchos años de vida monacal.
- ¡Treinta! 
- Y es además el hombre que más lenguas habla de los miembros de la comunidad –inglés, árabe, alemán, hebreo…, ha visitado más de medio mundo, ha vivido en Alemania, Gran Bretaña, Oriente Medio…
- No exageremos. Todo esto no tiene ninguna importancia, son cosas que me han ayudado a prepararme para descubrir que lo único que merece la pena es lo innecesario.
- ¿Lo innecesario?
- “Venga a nosotros tu Reino…”
- ¡No pretenderá decir que el gesto de renunciar al mundo para un hombre de mundo no es importante! ¿Por qué se hizo ermitaño?
- ¡Porque sí!
- ¿No huía de nada?
- Evidentemente existen algunos motivos que condicionan…
- ¿Por ejemplo?
- Ver que en el fondo no vales nada. Aunque no merece la pena remover estas cosas. 
- Venga, cuente, por favor.
- Bueno, si quieren les diré que uno de los motivos fue la ejemplaridad del Padre Estanislau, mi predecesor. Yo tenía la impresión de que había muchas cosas que las había captado bien intelectualmente, pero que no tenía la experiencia real. Que hablaba por los libros. Y he querido llegar a estas cosas a través de mi propia experiencia. Es muy importante descubrir lo que tenemos dentro, llegar al fondo. Normalmente la gente va por el mundo pensando que tiene que hacer esto y lo otro, y dedican más esfuerzos a estar ocupados que a descubrir el sentido que tienen las cosas que tanto les ocupan. ¡Pero cuando estás totalmente solo! Entonces sale todo. ¡Es una terapia extraordinaria!
- ¿No le ha pesado nunca estar solo?
- Nunca.
- La soledad es el sentimiento más extendido ahí abajo…
- La soledad es el sentimiento de la no realización interior, de no fiarte de ti y de los que te rodean. 
[...]
- ¿No le molestan las visitas?
- Sí y no. A veces alguien me pregunta si no me estará molestando y yo le contesto: “Mire, yo he venido aquí para que no me moleste nadie y por lo tanto usted tampoco me molesta.” ¿Qué les parece?

        
                                             * * * * * * * *      

(viene de I y II)

El Padre Basili, un ratito antes de la puesta de sol, nos avisaba y paseábamos por un sendero curvo hasta una especie de mirador natural situado a la distancia pero más o menos enfrente de su cueva. Desde allí, observábamos sentados cómo el Lorenzo se despedía tras las peculiares montañas de Montserrat.

Ermita Sta Creu (de gencat)
- Cada día, si puedo, vengo.
- ¿Y no le aburre nunca, Padre?
- ¡Pero cómo...!?!? Cada día es distinto, nuevo. Nunca es igual. Como si fuera la primera vez. Sin "como": siempre es la primera y única vez - decía, posiblemente ya un poco saturado de nuestra estupidez.
- ?
- Sólo hay que mirar bien.

No puedo decir que conociera en profundidad a Basili; de hecho, ni siquiera podría decir que Basili me reveló alguna Verdad sabia. Creo que realmente ni siquiera hablamos de nada especial, excepto en esos momentos en que surgía algo breve, colateral, de manera casi inevitable pero que acababa en silencio, o en una anécdota. Sin embargo, creo firmemente que el Padre Basili transformaba a las personas que compartían su presencia. Y esto sucedía sin palabras, sin personalismos, sin nada especial ... excepto esa presencia misma. Hacía no haciendo nada. Basili era autenticidad, realidad, equilibrio, aceptación, comprensión, tolerancia. Aunque eso son sólo palabras. Para mí, su herencia consistió exactamente en que esa aspiración existencial universal se materializaba y se hacía real en Basili; después de tratarlo no fui más sabio o algo así, pero me di cuenta de que me llevaba un regalo valiosísimo: cuando regresábamos al tercer día a la zona del monasterio, bajando esa montaña supe (porque lo había vivido, y así ha permanecido) que alguien fue capaz, que es posible, que todos podemos de manera realista aspirar cada día a estar un poco más cerca de esa alegría total por estar vivo.

Gracias y hasta siempre, Padre Basili.

Padre Basili Mª Girbau
(1925-2003).

Read more...

17 de enero de 2011

Historias del Padre Basili (II)

(del ídem I)

En una de estas ocasiones, pedimos permiso para hacer un retiro cerca de él, de 3 días, en una ermita pequeña cercana que estaba desocupada. De esa estancia recuerdo sobre todo que era un tipo muy divertido, que repetía las mismas anécdotas siempre (primero me convencí de que era para burlarse de nuestras expectativas, y desmitificar su figura a nuestros ojos; luego sospeché que probablemente era todo más simple: le parecían divertidas y ya, y ese presente continuo le permitía disfrutarlas cada vez, así que para qué otras). Recuerdo también que se cabreaba y reía con absoluta naturalidad, y a veces parecía que simultáneamente. Yo ya estaba seguro de que si buscaba "auténtico" en el diccionario, saldría su foto.

El primer día, en un tono algo molesto e irritable por tenernos por allí pululando, nos advirtió de que no pensaba tolerar que le distrajésemos de su silencio, su meditación y sus rutinas, así que nos avisaría mediante un gong cuando fuera momento de comer y charlar. El Padre Basili no tenía apenas comida (se la traía la gente que pasaba o la reponía en excursiones furtivas a la despensa del monasterio) excepto unas galletas, té y fruta, así que no sabíamos si hacer una comida frugal o ir a la nuestra. Bueno, nosotros no éramos ermitaños, así que finalmente con un camping-gas nos montamos un risotto con chorizo y ajitos cuando el gong nos avisó. Basili, que mostraba una total indiferencia por la comida que pudiéramos ofrecerle, repitió 3 veces: cuando acababa su plato simplemente lo llenaba de nuevo, hasta que no quedó nada. No nos atrevíamos a comer a su ritmo, algo confundidos y cohibidos: peor para nosotros.
El segundo día sacó el tema a media mañana ("pues estaba muy bueno el arroz de ayer") y ya pasó del gong.
El tercer día fue a buscarnos a la ermita con impaciencia:
- ¿Qué tenéis pensado cocinar hoy? Tengo unas ganas de comer...

Una de esas tardes apareció por la montaña un conocido escritor de best-sellers, que recién había llegado de India, donde había conversado con el Dalai Lama; éste le aconsejó que si era de España no podía dejar de conocer al Padre Basili. Así que el hombre se presentó en la cueva (previa cita telefónica) y sacó su repertorio de preguntas sutiles y grandes cuestiones universales (como pretendíamos todos, al menos al principio), pero con ese aire metódico y desinhibido del periodista/investigador. Mientras, bebíamos té, y Basili parecía extraviarse permanentemente en la conversación-entrevista; no se le comprendía bien a veces, y otras daba respuestas inconexas (que invariablemente acababan en sus archirrepetidas anécdotas).
Al final de la tarde, mientras el invitado se alejaba por el camino, Basili nos confesó en voz baja:
- A éstos que vienen buscando sabiduría es preferible darles respuestas absurdas y que no se entiendan; se van contentísimos.
Y le decía adiós con la mano, mientras sonreía.

(continuará)

(Post-post: Una web sobre el Padre Basili, creada y recién enlazada por Victor, aquí).

Read more...

1 de enero de 2011

Historias del Padre Basili (I)

En agradecimiento a Miquel y por supuesto a Basili

Hace unos cuantos años, en el 96 ó 97 si no recuerdo mal, conocí al Padre Basili en una cueva habilitada en la montaña sobre el monasterio de  Montserrat. Basili Girbau era un ermitaño benedictino, y llevaba allí desde el 73. Curiosamente, poco antes había regresado a Montserrat desde Tabur, entre Belén y Jerusalén, donde había ejercido como bibliotecario en el Instituto Ecuménico Pontificio. Basili retornaba en busca de la guía espiritual del anacoreta que entonces habitaba ese espacio (la cueva de la Santa Creu), el Padre Estanislau, para encontrarse que éste ¡se acababa de marchar a Belén! (y luego Japón) a vivir en una cueva menos transitada su retiro del mundo en silencio radical (parece ser que decidió que aquello era demasiado concurrido -mucha gente venía a consultarle, a conocerle). Así que Basili se vio con cueva y sin guía, pero con la firme sugerencia del que hubiera sido su maestro de ocuparla.
El Padre Basili, sin embargo, tenía un talante distinto, muy sociable, dado a la broma y el desconcierto. Había viajado muchísimo por Oriente (llegó en el 61 a Palestina tras 42 días de hacer dedo). Hablaba una docena de idiomas, tenía anécdotas divertidísimas, y mostraba una curiosidad infantil y un sano desprecio por la etiqueta.
Mi amigo Miki lo había conocido en su preadolescencia cuando, en una visita del cole y haciendo gala de su hoy diagnosticable TDAH, se aventuró por la montaña y sorprendió al monje hablando con los pájaros. Muchos años después, cuando rozábamos ya los 30, recordó súbitamente (de esa manera completamente ilógica y caída de ninguna parte que es su sello) al Padre Basili, y fue en su busca; le contó que recordaba su hablar con los pájaros y que había pensado que estaba chiflado, pero que quería conocerle (quizás para comprobar si estaba girao o si como sospechaba era un sabio libre sin sentido del ridículo). Allí pues seguía el ermitaño, en su cueva-ermita, y allí me condujo Miquel en su siguiente visita al Padre ("tienes que conocer a este hombre, es el loco menos loco que he visto nunca").
Su cueva consistía en un jergón, una estufita con tetera, unas estanterías bajas deterioradas llenas de libros en idiomas diversos (hebreo, alemás, latín, creo que árabe), un altar torcido apoyado sobre un tocón mal recortado, y lleno de simbologías religiosas variadísimas (siempre en un equilibrio precario; cada vez que pasabas demasiado cerca gritaba - gritaba- "¡¡cuidado!!" y te acojonabas, y entonces prestabas una atención exquisita, y caminabas más despacio, y te volvías muy consciente del ínfimo espacio en la cueva, y de tus movimientos, y de tus intenciones, y entonces parecía que era todo un juego con el que Basili se divertía a tu costa, pero que de paso te despojaba de tus aires urbanos y del deambular como quien visita un museo, y te invadía una actitud reverencial y ciertamente acojonada, porque los gritos del Padre Basili acojonaban, al menos las primeras veces). También había allí un teléfono que le tenía en ascuas ("es curioso ser un ermitaño con teléfono. Hace dos años el abad me convenció de tenerlo en caso de enfermedad o una urgencia, y ahora me es tan útil que se ha convertido casi en una necesidad. El otro día se estropeó y cada rato me daba por comprobar si ya arreglaron la línea. Así somos los humanos: inventamos necesidades sin parar" y se reía fuerte de su condición de eremita con teléfono y de su propia humanidad, con extraordinaria ternura). Cada vez que sonaba (ocasionalmente, por fortuna), Basili daba un respingo y un ¡aah! como si nunca lo hubiera oído o si hubiera olvidado que tenía uno.
Sólo lo traté en unas pocas ocasiones, una de ellas por espacio de 3 días, pero con el tiempo creí entender que el Padre Basili, ante todo un hombre bueno, consideraba cada instante como único, y por ello todo le sorprendía, con una curiosidad infinita: como si fuera un bebé barbudo de 70 años.






No le gusta que le toquen el tema de su relación con el Dalai Lama, aunque todo el mundo en el monasterio sabe que el Dalai Lama le llama por teléfono. Tampoco le gusta cuando se le pregunta sobre la sabiduría. "Averígüalo por tí misma", contesta.


[...] En la radio suena "Las bodas de Fígaro" de Mozart. Es imposible continuar la conversación. El Padre Basili es una entusiasta de la música clásica. Tararea y dirige con sus manos. Para el Padre Basili no existe el concepto de entrevista. Las preguntas de cualquier tipo generalmente le enojan. Entonces, eleva el tono de su voz y respira profundamente, como si pidiera asistencia divina para lidiar con tanta ignorancia. Pero un momento más tarde sonríe. Una sonrisa sincera. 

De una entrevista en Planeta Humano, en 1999.
[continuará]

Read more...

4 de octubre de 2009

Cambio y corto

"Contempla constantemente que todo se produce por cambio y acostúmbrate a pensar que nada quiere tanto la naturaleza del Todo como cambiar lo que es y hacer nuevas cosas iguales. Porque todo lo que es, es de alguna manera la semilla de lo que será a partir de sí mismo". Marco Aurelio, Meditaciones (libro IV)
Pues sí, Heráclito strikes again. Sin saber si volver (yo adivino el parpadeo) es una forma de llegar, el 1 de Noviembre, nos mudamos los tres a Gran Canaria, a reinventarnos en medio del caos económico, a probar un salto que parece sin red (¿encontraremos trabajo?) pero que, motivado por afectos y parentalidad con buenas intenciones, sí que tiene la única red que realmente acaba importando: familia, afectos (y admito que en mi caso, esa pulsión cíclica de asomarme al precipicio para removerme un poco las tripas y salir de inercias agotadas). Como inspiración del triple mortal, una hermosa idea cervantina del Quijote: que Dios (llámalo X, llámalo energía) guía nuestros pasos mejor de lo que nosotros mismos nos atreviéramos a desear.


Barcelona ha sido una etapa larga (récord personal: 15 años) y enormemente satisfactoria, sobre todo en las amistades y en la tolerancia social y convivencialidad que a pesar de nacionalistas de uno y otro signo ignorantes (o peor: malévolos) creo que es superior en esta ciudad a cualquier otra en este país. Igual de agradecido me siento a este blog, que resultó más interesante para mí que lo que en un principio anticipé, y especialmente porque me llevó a estimularme y a conocer las ideas y aportaciones de otros; siempre desde el buen rollo han ido apareciendo unas conexiones sutiles de intereses y simpatías que disfruté y agradezco: un saludo a los habituales (y, ya puestos, a los esporádicos). Pero me permitirán que, en homenaje a esta ciudad, su gente, y por supuesto a la Muerte/Vacío/Renacimiento y el Azar que son los ejes cardinales de esta metamorfosis, me despida (no sé si es un hasta lueguito) con una bellísima canción de Lluis Llach cantada con un chicha ilustre, Pedro Guerra (eso es sumar y lo demás es bobería).


Que tinguem sort
(escuchar)

Si em dius adeu
Si me dices adiós
vull que el dia sigui net i clar,
quiero que el día sea limpio y claro
que cap ocell
que ningún pájaro
trenqui l'harmonia del seu cant
rompa la armonía de su canto
Que tinguis sort
Que tengas suerte
i que trobis el que t'ha mancat
y que encuentres lo que te ha faltado
en mí
en mí

Si em dius "et vull",
Si me dices "te quiero",
que el sol faci el dia molt més llarg,
que el sol haga el día mucho más largo,
i així, robar
y así robar
temps al temps d'un rellotge aturat
tiempo al tiempo de un reloj parado
Que tinguem sort,
Que tengamos suerte,
que trobem tot el que ens va mancar
que encontremos todo lo que nos faltó
ahir
ayer

I així pren tot el fruit que et pugui donar
Y así toma todo el fruto que te pueda dar
el camí que, a poc a poc, escrius per a demà
el camino que, poco a poco, escribes para mañana
Què demà mancarà el fruit de cada pas
Que mañana faltará el fruto de cada paso;
per això, malgrat la boira, cal caminar
por eso, a pesar de la niebla, hay que caminar.


Si véns amb mi,
Si vienes conmigo,
no demanis un camí planer,
no pidas un camino llano
ni estels d'argent,
ni estrellas de plata,
ni un demà ple de promeses, sols
ni un mañana lleno de promesas, sólo
un poc de sort,
un poco de suerte,
i que la vida ens doni un camí
y que la vida nos dé un camino
ben llarg.
bien largo.

Read more...

18 de octubre de 2008

Belleza Absoluta

Una vez, en Benarés, fui a la Fundación Krishnamurti para intentar conocer al tipo en cuestión (en vídeo, claro; el sr. Krishnamurti se había muerto unos años antes); en la era pre-ADSL/emule todo era así de real. Entré a solas en una habitación vacía con un video en reproducción continua de una conferencia suya en que hablaba de la Belleza, así con mayúscula, y lo que recuerdo (una reconstrucción que igual no es tan fiel al original, la memoria es así) era la idea de que lo bello implica que el observador simplemente se regocija, contempla, conecta, disfruta de la mera existencia de esa Belleza, y se funde en ella, y desaparece ese yo que nos hace juzgar, desear, poseer y matizar...

Bueno, una vez vi la Belleza absoluta en un fjordo noruego en pleno verano, de noche (ahí pensé que quizás en eso consistía Dios). Otras veces habrá reaparecido también, aunque en este instante no lo podría precisar, pero hace unos días la encontré de nuevo, como un amigo que uno sabe que esperaba, pero lo sabe sólo en el momento en que lo encuentra: 12 de Octubre de 2008, 11:21 de la noche. Este es un reflejo algo debilitado de ese momento mágico. Se llama Adriana Lucía, y ése era su tercer día en este mundo loco.
.
.


Read more...

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP