4 de septiembre de 2013

Barra libre

Hace unas semanas recibí un correo desde una importante editorial dedicada hasta donde yo sé a literatura médica y similar, donde se ofrecían a enviarme gratuitamente con relativa regularidad diversas obras de referencia que, obviamente, debía reseñar y enlazar en el blog. También proponían organizar concursos y similares, y tuitear al mundo entero tamaña trascendencia.
Me ha dado mucha pereza contestar (disculpe señora editorial), porque dudo que hablemos idiomas similares. De hecho dudo que hayan pillado mínimamente la onda de este espacio. Por si acaso regresan, les aclaro:

· que hasta donde yo sepa, y con la posible excepción de la parte alta de la cadena alimenticia, cuando yo o mis compañeros hemos producido para libros o revistas casi nunca hemos visto un puñetero duro. Yo jamás ni siquiera lo he pedido: me valía el compartir (o el cumplir la orden del amo).
· que los precios de esas mismas obras (y en general de la literatura profesional de nivel en psicología, sean libros o accesos a revistas) son absolutamente desproporcionados y un disparate que muy pocas veces me permití. Esto incluye por ejemplo la obra que pensaban enviarme (que desde luego, era tan profesional que cumplía el requisito de ser un tostón; pero que tire la piedra quien esté libre de pecado, yo no).
· que los formatos digitales, contando que los autores casi nunca cobran, deberían hacer este material muchísimo más accesible de lo que es en ese esquema siglo XX de estos celebros pensantes. Es más: esos celebros pensantes sobran, son saldos de otro tiempo; ya no son intermediarios sino interferencias.
· que es triste robar pero más triste ser ignorante. Ergo: pásense por LibGen o cualquiera de sus clones, y accedan a un banquete de dimensiones colosales de literatura científica de todo tipo, en varios idiomas, incluyendo revistas especializadas. Y sin stock agotado. Precios de risa.

Library Genesis.

2 comentarios:

Sergio Ruano 10/9/13 09:26  

Gustavo: Creo que impera la cultura de la depredación y del interés egoísta, los partidarios del bien común no se imponen simplemente porque no tienen la total falta de escrúpulos que si tienen los depredadores y por eso están en inferioridad de condiciones a la hora de competir en el mundo.

Un saludo

Gustavo Pérez Domínguez 14/9/13 21:05  

Y sin embargo parece inminente una inversión (o subversión) de poderes. O eso me apetece creer.
Un saludo

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