10 de septiembre de 2013

Dennett sabio


La Filosofía -en cada ámbito de búsqueda de conocimiento- es lo que tienes que hacer hasta que consigues averigüar cuáles son las preguntas que deberías haber hecho desde el principio.


Todos hemos oído la clásica disculpa "Bueno, parecía una buena idea en su momento". Esta frase se ha convertido en la reflexión arrepentida de un idiota, un signo de estupidez, pero de hecho deberíamos apreciarla como un pilar de sabiduría. Cualquier ser, cualquier agente, que pueda decir en verdad "Bueno, ¡parecía una buena idea en su momento!" se sitúa en el umbral de la brillantez. Nosotros como seres humanos nos enorgullecemos de nuestra inteligencia, y una de sus señas de identidad es que podemos reecordar nuestros razonamientos previos, y reflexionar sobre ellos - sobre cómo parecía ser, por qué fue tentador en primer lugar, y sobre qué fue lo que salió mal. No tengo evidencia para sugerir que ninguna otra especie sobre la Tierra puede hacer esto. Si pudieran, serían casi tan listas como nosotros. Así que cuandoi cometas un error, deberías aprender a respirar hondo, apretar los dientes, y examinar tu propio recuerdo del error de forma tan cruda y desapasionada como seas capaz. No es fácil. La reacción humana natural tras saber que se ha cometido un error es sensación de ridículo e ira (nunca estamos más airados que cuando sentimos ira contra nosotros mismos), y uno tiene que trabajárselo para superar esas reacciones emocionales. Intenta adquirir el extraño hábito de saborear tus errores, disfrutando del descubrir las particularidades que te dirigieron a la equivocación. Entonces, depués de haber absorbido toda la bondad que puedas ganar de haberlos cometido, puedes dejarlos detrás de tí con ligereza, y moverte hacia la siguiente gran oportunidad. Pero eso no basta: busca activamente oportunidades para hacer grandes, bellos errores, de forma que puedas recuperarte de ellos.

Meta-consejo: ¡no te tomes ningún consejo muy en serio!

Intuition Pumps And Other Tools for Thinking, Daniel C. Dennett - 2012

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4 de septiembre de 2013

Barra libre

Hace unas semanas recibí un correo desde una importante editorial dedicada hasta donde yo sé a literatura médica y similar, donde se ofrecían a enviarme gratuitamente con relativa regularidad diversas obras de referencia que, obviamente, debía reseñar y enlazar en el blog. También proponían organizar concursos y similares, y tuitear al mundo entero tamaña trascendencia.
Me ha dado mucha pereza contestar (disculpe señora editorial), porque dudo que hablemos idiomas similares. De hecho dudo que hayan pillado mínimamente la onda de este espacio. Por si acaso regresan, les aclaro:

· que hasta donde yo sepa, y con la posible excepción de la parte alta de la cadena alimenticia, cuando yo o mis compañeros hemos producido para libros o revistas casi nunca hemos visto un puñetero duro. Yo jamás ni siquiera lo he pedido: me valía el compartir (o el cumplir la orden del amo).
· que los precios de esas mismas obras (y en general de la literatura profesional de nivel en psicología, sean libros o accesos a revistas) son absolutamente desproporcionados y un disparate que muy pocas veces me permití. Esto incluye por ejemplo la obra que pensaban enviarme (que desde luego, era tan profesional que cumplía el requisito de ser un tostón; pero que tire la piedra quien esté libre de pecado, yo no).
· que los formatos digitales, contando que los autores casi nunca cobran, deberían hacer este material muchísimo más accesible de lo que es en ese esquema siglo XX de estos celebros pensantes. Es más: esos celebros pensantes sobran, son saldos de otro tiempo; ya no son intermediarios sino interferencias.
· que es triste robar pero más triste ser ignorante. Ergo: pásense por LibGen o cualquiera de sus clones, y accedan a un banquete de dimensiones colosales de literatura científica de todo tipo, en varios idiomas, incluyendo revistas especializadas. Y sin stock agotado. Precios de risa.

Library Genesis.

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8 de julio de 2013

Psicodesvaríos

El Arguineguín pide ayuda psicológica para sus jugadores sancionados ("la sanción, de entre dos y tres años sin jugar al fútbol a ocho de sus jugadores cadetes por agresión violenta y brutal a otros futbolistas, entrenadores y aficionados del UD Valsequillo").

O: el psicólogo como instrumento de higienización moral social; limpiador de responsabilidades; sustituto reparador de un fracaso social educativo.

Caso Bretón: cualquier tonto con micrófono, realizando peritajes sutiles de personalidad y filosofía. Ejemplos de este mismo desayuno de hoy: Bretón (fíjense qué malvado), se casó con su mujer porque ella era buena persona; no por amor (fiscal dixit: aparentemente gran conocedora de qué es el amor - ese enigma de la humanidad-, de cuáles son la razones lícitas del matrimonio, y de cómo estos datos apuntalan l inevitablemente una personalidad fría y maquiavélica). Ejemplo 2 (tertuliana especialista en algo; he hecho zapping antes de que se me derritiera el celebro): Bretón vocaliza ciertos pasajes de su declaración de forma impecable: lento, preciso, con ritmo muy marcado; esto demuestra su gran sentido del control y la manipulación.

Cada día hay más: y todo un país leyendo tras la mirada, los silencios, la calma y hasta la manera de respirar, cómo es la mente de un psicópata. Como si fuera una biopsia. Vista esta tendencia arrolladora, me tranquiliza saber que los profesionales (psicólogos) en general nos cortamos mucho más que el común de los tertulianos, aunque sea por temor a hacer un espantoso ridículo.

 

Entrevista con psiquiatra presidenta de alguna cosa en periódicos varios:

 - ¿Cómo se adquiere esa capacidad de superación?
- Sólo un tercio de la población tienen esa capacidad innata. Se fijan más en la zona del qué tengo que hacer que en la de la preocupación. Todo se debe a un gen transportador de la serotonina.

Antídoto argumentado y matizado:  Traver.

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19 de junio de 2013

Misturado 14

The Antidote, de Oliver Burkeman: Happiness for People Who Can't Stand Positive Thinking. Brillante aproximación de un periodista británico con mucha ironía y bastante sentido común, que revienta el tufillo entre simplón y simplemente paradójico de la búsqueda ansiógena del pensamiento positivo y la propia felicidad.

Countering a self-help tradition in which "positive thinking" too often takes the place of actual thinking, Oliver Burkeman returns our attention to several of philosophy's deeper traditions and does so with a light hand and a wry sense of humor (Daniel Pink).

Tiene uno previo llamado Help que pone en su sitio (generalmente muy bajo)  con argumentos la endeblez de la autoayuda frívola (abrumadoramente mayoritaria, por cierto).

In the flesh (BBC) : irónica miniserie en que zombies medicados son recuperados a la vida y pasan a calificarse como afectados por el "Síndrome del Parcialmente Muerto" (PDS en inglés). El tratamiento crónico con (tachán) Nortriptilina (un tricíclico clásico) les permite un regreso aproximado desde la muerte, pero deberán convivir con el estigma, la incomprensión y la feroz intolerancia de sus coetáneos. Por supuesto, todos apestados pero unos más que otros. También hay espacio para la reivindicación PDS Pride y en conjunto una interesantísima metáfora de ciertas realidades habituales en el mundo de la psicopatología que promueve reflexión y no solo entretenimiento. Inteligente, casi brillante; espero continuación.

Una nostalgia (más que nunca necesaria) de mi adolescencia, que siempre me remueve:

Cuando ya nada se espera
personalmente exaltante
mas se palpita y se sigue
más acá de la consciencia.
fieramente existiendo
ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea
las tinieblas,
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos
claros de la muerte,
se dicen las verdades, las bárbaras,
terribles,amorosas crueldades,
amorosas crueldades.

Poesía para el pobre,
poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos
trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos
dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes
porque apenas sí nos dejan
decir que somos quien somos.
Nuestros cantares no pueden ser
sin pecado un adorno;
estamos tocando el fondo,
estamos tocando el fondo.

La poesía es un arma cargada de futuro (extracto) , Gabriel Celaya
Musicado por Paco Ibáñez.

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5 de junio de 2013

Godin: ¿para qué sirve la escuela? (II)

" Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación"
Mark Twain


Quiero compartir con vosotros 8 cosas que pienso que van a cambiar completamente si decidimos cómo queremos responder a esa cuestión, o quizás incluso si no lo hacemos.
Uno: como ha señalado Sal Khan, debers de día y clases magistrales de noche. Conferenciantes de nivel mundial que enseñan cualquier cosa que quieras aprender a cualquier persona del mundo con una conexión de internet, gratis. Y mientras duarbte el día te sientas con un ser humano, un profesor, y preguntas lo que necesitas, y haces tus tareas, y exploras cara a cara. Es estúpido que la misma clase se ofrezca "hecha a mano" 10000 veces al día a lo largo del país, pudiendo tener a un gran comunicador ofreciéndosela a quien quiera oírla.

Dos: libros abiertos y libretas abiertas, todo el tiempo. El valor de memorizar datos es nulo. Cualquier cosa que merezca la pena memorizar merece la pena que sea buscada. No deberías mos malgastar tiempo enseñando a la gente a memorizar.

Tres, acceso a cualquier curso en cualquier lugar del mundo a cualquier hora que lod esees. Esto de hacer cosas en un orden determinado, basadas en localización física y cronología, no tiene sentido.

Cuatro: educación focalizada y específica en lugar de bloques en masa. Así se hace casi todo lo que consumimos ahora, ¿no? Antes, podías tener un coche de cualquier color mientras fuera negro (en la época de H Ford). Así manteníamos la cadena de montaje en marcha. Pero ahora se hacen 10000 tipos de coches porque se puede. Así que deberíamos de ofrecer 10000 tipos de educación.

No más exámenes de respuesta múltiple. Fueron inventados para que fueran fáciles de corregir, pero los ordenadores son más listos que eso. Medir la experiencia en vez de las puntuaciones de un test, porque lo que realmente nos interesa es la experiencia.

El fin del cumplimiento como resultado: un CV es sólo la prueba de que has cumplido con el sistema año tras año, con marcas (instituciones) educativas prestigiosas, y así llegas a conseguir un trabajo. Eso ahora es absurdo y sin valor.

Cooperación en lugar de aislamiento: ¿por qué forzamos a los alumnos que lo hagan todo por sí mismos y luego los mandamos al mundo real y les decimos: "coopera"?

El papel del profesor se transforma en asesor, aprendizaje de por vida, y la muerte de las universidades "famosas". No de las universidades buenas. ¿Por qué pagamos más, por qué nos esforzamos más en cumplir y ser obedientes? Para obtener un nombre famoso que unir al nuestro, aunque esto no tenga ninguna relevancia respecto a la felicidad o el éxito.

[...] y cada día enviamos a niños al colegio y les decimos "no lo descubras por tí mismo", "no preguntes cosas de las que no tengo respuesta", "no lo busques por tu cuenta", "no te salgas de la programación curricular", y cumple cada vez mejor, mejor, mejor, encaja, sé como tus iguales, haz lo que te digo porque debo procesarte, porque todo en mi evaluación se basa en si te he podido o no procesar apropiadamente.

Así que aquí van dos mitos con los que quiero cerrar:
Mito uno: un gran rendimiento escolar conduce al éxito y la felicidad. Si esto no es cierto, debemos dejar de repetírnoslo continuamente.
Y dos: los mejores padres tiene hijos que rinden muy bien en la escuela. Si esto no es cierto, debemos dejar de repetírnoslo continuamente.
¿Pedimos anuestros hijos que coleccionen puntos o que conecten puntos? Somos muy buenos evaluando cuántos puntos acumulan, cuántos hechos memorizan, en cuántos moldes encajan, pero no les enseñamos en absoluto a conectar los puntos. Esto desde luego no se enseñan en unn manual "para Dummies".
No se puede enseñar a conectar puntos a través de un libro de texto. Sólo puede hacerse poniendo a los chicos y chicas en una situación en la que puedan fallar. Las calificaciones escolares son una ilusión. La pasión y la introspección son la realidad. Tu esfuerzo es más importante que tu congruencia con la plantilla de respuestas correctas. La persistencia frente a una figura de autoridad escéptica no tiene precio. Y aún así lo saboteamos. Encajar es una estrategia a corto plazo que no te lleva aningún sitio. Destacar sobre la media normal es una estrategia a largo plazo que da excelentes resultados. Si te importa lo suficiente tu esfuerzo como para desear recibir una crítica sobre lo que has hecho, entonces esde cía de clase ha merecido la pena.



¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos ahora?
Sólo un cosa. Haz la pregunta: ¿para qué sirve la escuela?

Seth Godin at TEDxYouth

 

* Para un acceso libre a libros y revistas científicas: LibGen. Extraordinario.


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1 de junio de 2013

Rowling y el fracasar

[...] Estaba convencida de que lo único que quería hacer, por el resto de mi vida, era escribir novelas. Sin embargo, mis padres, que proceden de ambientes pobres y además nunca fueron a la universidad, tomaron mi hiperactiva imaginación simplemente como una excentricidad personal que no me ayudaría a pagar una hipoteca o garantizarme una pensión. [...] No puedo criticar a mis padres por esperar que yo nunca experimentara la pobreza. Ellos mismos habían sido pobres, yo misma llegué a ser pobre, y estoy de acuerdo con ellos en que no es precisamente una experiencia ennoblecedora. La pobreza implica miedo, y estrés, y a veces depresión; significa miles de pequeñas humillaciones y obstáculos. Salir de la pobreza a través de tu propio esfuerzo es algo de lo que enorgullecerse, pero la pobreza sólo es romántica para los tontos.
Lo que más temía a vuestra edad no era la pobreza, sino el fracaso.

No soy tan simple como para pensar que porque ustedes son jóvenes, talentosos y bien educados, nunca habrán pasado por dificultades o desencantos. El talento y la inteligencia nunca han inoculado a nadie contra los caprichos del destino, así que en ningún momento supongo que todos los aquí presentes han disfrutado de una existencia llena de privilegios y satisfacciones.

Sin embargo, el hecho de que ustedes se estén graduando de Harvard sugiere que no están muy acostumbrados al fracaso. Tal vez hayan tenido tanto miedo a fallar como han deseado el éxito. De hecho, su concepto de fracaso puede no estar muy lejos de la idea de éxito de una persona promedio; así de alto han volado ya. En última instancia, todos hemos de decidir por nosotros mismos qué es el fracaso, pero el mundo está deseando ofrecerles su criterio si le dan permiso. Así que creo que es justo decir que bajo cualquier punto de vista habitual, sólo 7 años después del día de mi graduación, fracasé a una escala épica. Un matrimonio excepcionalmente corto se había hundido ya, y yo estaba desempleada, era madre soltera, y tan pobre como es posible serlo en la Gran Bretaña moderna sin acabar en la calle desahuciada. Los temores que mis padres albergaban sobre mí, y que yo albergaba sobre mí misma, se convirtieron en realidad, y bajo cualquier criterio estándar, yo era el mayor fracaso que conocía.
No voy a pararme aquí para decirles que el fracaso es divertido. Ese período de mi vida fue muy oscuro, y no tenía ni la más remota idea de que ocurriría lo que la prensa llama ahora un “final de cuento de hadas”. No tenía idea de lo larogo que sería el tunel, y durante mucho tiempo, cualquier luz al final de él era más una esperanza que una realidad.

 Así que, ¿por qué hablo acerca de los beneficios del fracaso? Simplemente porque el fracaso significó un camino para despojarme de lo no esencial.  Dejé de pretender que era algo muy diferente a lo que era en realidad, y comencé a dirigir toda mi energía a terminar el único trabajo que me interesaba.  Si hubiera triunfado en alguna otra cosa, quizás nunca hubiera encontrado la determinación de triunfar en aquello a lo que creía verdaderamente pertenecer. Me liberé, pues mis mayores miedos se habían materializado, y aún estaba con vida, y aún tenía una hija a la cual adoraba, y tenía una vieja máquina de escribir y una gran idea. Y entonces el fondo se convirtió en los cimientos sólidos sobre los que reconstruí mi vida.

Tal vez vosotros nunca fracaséis a la escala que yo lo hice, pero algún fracaso en la vida es inevitable. Es imposible vivir sin fallar en algo, a menos que vivas tan cautelosamente que no estés viviendo en realidad - en cuyo caso, fallas por defecto. El fracaso me dio una seguridad interior que nunca experimenté al aprobar exámenes. El fracaso me enseñó cosas acerca de mi misma que no hubiese podido aprender de otra manera. Descubrí que tengo una voluntad fuerte, y más disciplina de la que sospechaba. Y también descubrí que tenía amigos que valen más que los rubíes.

El saber que has emergido más sabia y más fuerte de tus adversidades significa que estás, para siempre, segura de tu capacidad para sobrevivir. Nunca te conocerás verdaderamente, ni las fortalezas de tus relaciones, hasta que ambas sean puestas a prueba por la adversidad. Ese conocimiento es un verdadero regalo, en la medida del dolor que cuesta conseguirlo, y vale más que cualquier calificación que haya obtenido nunca. Si me dieran un máquina del tiempo, me diría a mi misma a los 21 años que la felicidad personal reside en saber que la vida no es un listado de adquisiciones o logros cumplidos. Vuestras calificaciones, vuestros currículums, no son vuestra vida, aunque conoceréis a muchas personas de mi edad o mayores que confunden estos dos aspectos. La vida es difícil, y complicada, y más allá del control de cualquier persona, y la humildad de saber eso os permitirá sobrevivir a sus vicisitudes.


Extracto del discurso de JK Rowling en la Ceremonia de Graduación N°357 de la Universidad de Harvard (2008)

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30 de mayo de 2013

Godin: ¿para qué sirve la escuela? (I)

La educación de base científica utiliza precisamente las mismas técnicas que la gestión/ administración empresarial de base científica. Mide a todo el mundo. A menudo. Averigua qué estímulos son susceptibles de generar resultados comprobables. Si un resultado no se puede comprobar fácilmente, ignóralo. Sería un error decir que la educación de base científica no funciona. Funciona: creo aquello que luego ponemos a examen. Por desgracia, las cosas que necesitamos desesperadamente (y las cosas que nos hacen felices) no son las mismas cosas que son susceptibles de ser encajadas en un examen.

A veces (raramente) enseñamos habilidades, pero cuando se trata de juicio y actitud, les decimos a los niños y sus padres: búscate la vida.

Si todo lo que el profesor va a hacer es leer sus notas pre-escritas de una diapositiva de PowerPoint en una sala de conferencias de treinta o de trescientos, tal vez debería quedarse en casa. Esto no sólo es una falta de respeto horrible para el estudiante, sino una pérdida completa del corazón y el alma de la maestra con talento. La enseñanza ya no se trata de la entrega de datos que no están disponibles en ningún otro formato. 
 
[...] la finalidad original de la escuela: teníamos que enseñar a los ciudadanos a ser obedientes (a ser buenos trabajadores), para consumir lo que los vendedores venden (para que le industria siga funcionando), y ser capaz de permanecer sentados  (a ser buenos trabajadores) . La escuela todavía consiste en obediencia y cumplimiento y consumo, pero actualmente, encima de todo eso, son horas cada día de aprendizaje por fuerza bruta sobre cómo funciona realmente el mundo. El problema es que no lo vendemos muy bien, no se absorbe, es caro, y no permanece.


Ahora que la obediencia es menos importante, y que el aprender importa más que nunca, tenemos que ser lo suficientemente valientes como para separarlos. Podemos reconstruir todo el sistema en torno a la pasión en lugar del miedo.

 La idea de que los seres humanos quieren sentirse comprometidos con algo es antigua y profunda. Y, sin embargo, la educación vigente se dedica con insistencia a mantener a los estudiantes al margen de hacer precisamente eso.

Estoy argumentando que la revolución de la conexión crea las condiciones para un retorno al trabajo con sentido emocional. Por primera vez en un siglo, tenemos la oportunidad de que los sistemas digitales hagan el trabajo (work), mientras que los profesores hacen la tarea (labor). Pero eso sólo puede ocurrir si dejamos que los profesores sean profesores otra vez.

 Algunos consejos para el estudiante frustrado: 
1. Las calificaciones son una ilusión 
2. Tu pasión y conocimiento son la realidad 
3. Tu trabajo vale más que la mera congruencia con una clave de respuestas 
4. La persistencia en frente de una figura de autoridad escéptica es una virtud muy poderosa 
5. Encajar es una estrategia a corto plazo, destacar vale la pena en el largo plazo 
6. Si te importa lo que haces lo suficiente para permitir que sea criticado, has aprendido lo suficiente por hoy.

 Todo gran profesor que he encontrado en mi camino es grande debido a su deseo de comunicar emociones, no (sólo) hechos.

 Sólo me preguntaba: ¿qué pasaría con nuestra cultura si los estudiantes pasaran el 40 por ciento de su tiempo a la búsqueda de descubrimientos y oportunidades de crecimiento interesantes, y sólo el 60 por ciento de la jornada absorbiendo hechos que solía ser importante saber?


Haz la pregunta: ¿para qué sirve la escuela?

Seth Godin: Stop Stealing Dreams

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