12 de marzo de 2011

El salto mortal de nº 5

Hace unos días en Mind Hacks se comentaba un reciente artículo de Time sobre la actualización del estudio del proceso de duelo: ya no se sostienen los estadios fijos de Kübler-Ross, (hace tiempo, no es noticia, aunque otros hablan de fases solapables etc.; más pertinente es la crítica de que se mantenga la opinión mayoritaria de que el duelo ha de ser trabajado, elaborado (p.e. J W Worden: el tratamiento del duelo, una referncia en castellano), lo cual tampoco parece sostenerse). Vamos, de nuevo lo de ca uno es ca uno y cuidado con ir salvando a la gente a la fuerza.
Un metanálisis reciente del mes pasado en Clinical Psychology Review (The prevention and treatment of complicated grief: A meta-analysis), ahondaba en la puesta al día del duelo complicado señalando que si bien el tratamiento psicoterapéutico es efectivo, las estrategias preventivas son por lo visto estériles (lo cual es un tirón de orejas a considerarnos necesarios antes de serlo, que es otro error distinto).
En una vuelta de tuerca al asunto, aparece en escena un señor que no conocía (imperdonable, intuyo) que se llama Wakefield (coautor de un clásico que no he podido conseguir aún del sr google; seguiré intentando: The Loss of Sadness How Psychiatry Transformed Normal Sorrow into Depressive Disorder ) y en cuya web de la NYU se describe así:
 Rejecting both the anti-psychiatric critique that holds that there is no such thing as mental disorder other than as a label for socially disvalued conditions, and the standard psychiatric position that any well-defined syndromal set of symptoms can define a disorder, Dr. Wakefield argues for a middle ground position in which the concept of a physical or mental medical disorder is a hybrid value and scientific concept requiring both harm, assessed according to social values, and dysfunction, anchored in facts about evolutionary design. Unlike the anti-psychiatric view, the "harmful dysfunction" analysis offers a position from which to mount meaningful criticism and detailed suggestions for improvement of standard psychiatric diagnostic criteria based on assumptions about disorder that lie at the foundation of psychiatry itself.

Hace unos años, Wakefield, bajo estas premisas, denunciaba en el Archives que no sólo el duelo no complicado (vamos, el de toda la vida) es ejemplo de cómo el malestar emocional intenso puede ser no-síntoma / no-trastorno, sino que ambicionaba extender esa contextualización nosológica del malestar en otros tipos de pérdidas. En otras palabras: salir de la sospecha casi delirante de que todo malestar emocional es patología y recuperar la presunción de inocencia, o al menos la necesidad de contextualizar para comprender y valorar antes de etiquetar. 
Ahora, leo en Neuroskeptic, Wakefield está argumentada y articuladamente cabreado porque el puñetero ha revisado el criterio de exclusión para la depresión por duelo y confirma que bajo el vetusto y simplón dsm III-R (tosco, sí) de exclusión más restrictiva que el dsm IV, se diagnosticaban como duelos complicados (depresión) vs no complicados menos casos (45 vs 80%; menos patologizante) y además esa distinción con los duelos digamos normales era más acertada (identificaba mejor realmente los cuadros que finalmente suponían gravedad bajo criterios adicionales). Es decir: la nueva versión era un empeoramiento a todos los niveles; se habían lucido (y nos lo habíamos tragado, claro).
Como todo sin embargo puede empeorar, aquí viene el último ingenio creativo del dsm-5, el que va a matar definitivamente mi vínculo: planean sacar del todo el criterio de duelo. Sí: diagnóstico de depresión sin contexto, a pelo. Suma de síntomas y me llevo una. Sutileza llamo yo a esto; psicopatología de garrote. De hecho, recordé que tuve un compañero mir de psiquiatría durante la residencia que defendía precisamente en una sesión clínica que el duelo en queja ha de ser tratado sintomática (y funcionarialmente diría yo) como depresión mayor y convenientemente medicado; no era asunto del profesional a cuento de qué viene el síntoma (o como decía otro ilustre psiquiatra del honorable hospital "¿por qué me cuenta usted su vida?"; graciosísimo, sí: festival del humor).  El mir fue ingresado unas semanas después con un cuadro delirante, y hasta ahora ahí había contextualizado yo, parece que erróneamente, sus digresiones.
Neuroskeptic sacará en breve una segunda parte del post, con extra-rebote argumentado de Wakefield. Permanezcan atentos a sus pantallas: In Wakefield We Trust. Yo, mientras, estoy ya oficialmente de duelo (sin complicarme).
Actualización: gracias a la exquisita y espontánea amabilidad de Nietos de Kraepelin desde Canadá (¿quién dijo que los blogs eran pasatiempos inútiles?), pude acceder a ese round de Wakefield vs nº5: Knock Out, diría yo.

3 comentarios:

Jose Valdecasas 12/3/11 14:42  

Interesante y, creo, bastante acertado. Tratar todo duelo o pérdida tiene, no obstante, importantes beneficios (empresariales). Y así nos van marcando la agenda, y nosotros que nos dejamos...

Un saludo.

Gustavo 12/3/11 18:16  

Ciertamente es un tema del tío Gilito. Parece no obstante que están siendo demasiado descarados (afortunadamente?).
Un saludo

Jesús Castro Rodríguez 13/3/11 00:03  

Joer, cuando parece que la cosa no puede empeorar, pues si....empeora.
¿Hacia donde coño va esto...?

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