3 de enero de 2011

La vida en un pintalabios

Liberación del campo de exterminio nazi de Bergen-Belsen

"No puedo ofrecer una adecuada descripción del Campo de Horror en que mis hombres y yo debimos permanecer durante los siguientes meses. Era tan sólo un terreno yermo, desnudo como un corral de gallinas. Cuerpos sin vida yacían por todos lados, algunos en enormes montañas, otros solitarios o en parejas donde mismo habían caído.
Tomaba un tiempo acostumbrarse a ver mujeres y niños desplomarse mientras pasabas caminando a su lado, y resisitirse a ofrecerles ayuda. Tenías que hacerte a la idea de que el individuo no contaba. Uno sabía que cada día morían quinientos y quinientos más seguirían muriendo cada día durante semanas antes de que pudiéramos hacer algo que tuviera el menor efecto. Sin embargo, no era fácil ver a un niño ahogarse hasta la muerte por la difteria sabiendo que una traqueotomía y algunos cuidados podrían haberlo salvado; se veían mujeres atragantarse en su propio vómito porque estaban demasiado débiles para darse la vuelta, y hombres comer gusanos mientras agarraban un pedazo de pan simplemente porque habían tenido que comer gusanos para sobrevivir y ya no podían apenas reconocer la diferencia. [...]
Fue poco después de que la Cruz Roja Británica llegase, aunque quizás no tenía ninguna relación con ello, que apareció una gran cantidad de lápices de labios. Esto no era lo que queríamos; ansiábamos cientos y miles de otras cosas, y no tengo ni idea de quién había pedido barras de carmín. Ojalá pudiera averigüarlo, porque fue un acto de brillantez genial, pura. Creo que nada hizo tanto por esos internos como los pintalabios. Las mujeres yacían en las literas sin sábanas ni pijamas, pero con labios de un rojo escarlata; las veías deambular sin nada excepto una manta sobre sus hombros, pero con labios rojo escarlata. Vi a una mujer muerta en la mesa postmortem y sujeto con fuerza en su mano había un trozo de barra de carmín. Al fin alguien había hecho algo real para convertirlos en individuos de nuevo; eran alguien, no simplemente un número tatuado en sus brazos. Finalmente podían prestar atención a su apariencia. Esos pintalabios empezaron a devolverles su humanidad."

Extraído del diario del teniente coronel Mervin W Gonin, quien fue de los primeros soldados británicos en liberar Bergen-Belsen en 1945 (fuente: Museo de Guerra Imperial; citado en Existencilism, Banksy 2002).

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1 de enero de 2011

Historias del Padre Basili (I)

En agradecimiento a Miquel y por supuesto a Basili

Hace unos cuantos años, en el 96 ó 97 si no recuerdo mal, conocí al Padre Basili en una cueva habilitada en la montaña sobre el monasterio de  Montserrat. Basili Girbau era un ermitaño benedictino, y llevaba allí desde el 73. Curiosamente, poco antes había regresado a Montserrat desde Tabur, entre Belén y Jerusalén, donde había ejercido como bibliotecario en el Instituto Ecuménico Pontificio. Basili retornaba en busca de la guía espiritual del anacoreta que entonces habitaba ese espacio (la cueva de la Santa Creu), el Padre Estanislau, para encontrarse que éste ¡se acababa de marchar a Belén! (y luego Japón) a vivir en una cueva menos transitada su retiro del mundo en silencio radical (parece ser que decidió que aquello era demasiado concurrido -mucha gente venía a consultarle, a conocerle). Así que Basili se vio con cueva y sin guía, pero con la firme sugerencia del que hubiera sido su maestro de ocuparla.
El Padre Basili, sin embargo, tenía un talante distinto, muy sociable, dado a la broma y el desconcierto. Había viajado muchísimo por Oriente (llegó en el 61 a Palestina tras 42 días de hacer dedo). Hablaba una docena de idiomas, tenía anécdotas divertidísimas, y mostraba una curiosidad infantil y un sano desprecio por la etiqueta.
Mi amigo Miki lo había conocido en su preadolescencia cuando, en una visita del cole y haciendo gala de su hoy diagnosticable TDAH, se aventuró por la montaña y sorprendió al monje hablando con los pájaros. Muchos años después, cuando rozábamos ya los 30, recordó súbitamente (de esa manera completamente ilógica y caída de ninguna parte que es su sello) al Padre Basili, y fue en su busca; le contó que recordaba su hablar con los pájaros y que había pensado que estaba chiflado, pero que quería conocerle (quizás para comprobar si estaba girao o si como sospechaba era un sabio libre sin sentido del ridículo). Allí pues seguía el ermitaño, en su cueva-ermita, y allí me condujo Miquel en su siguiente visita al Padre ("tienes que conocer a este hombre, es el loco menos loco que he visto nunca").
Su cueva consistía en un jergón, una estufita con tetera, unas estanterías bajas deterioradas llenas de libros en idiomas diversos (hebreo, alemás, latín, creo que árabe), un altar torcido apoyado sobre un tocón mal recortado, y lleno de simbologías religiosas variadísimas (siempre en un equilibrio precario; cada vez que pasabas demasiado cerca gritaba - gritaba- "¡¡cuidado!!" y te acojonabas, y entonces prestabas una atención exquisita, y caminabas más despacio, y te volvías muy consciente del ínfimo espacio en la cueva, y de tus movimientos, y de tus intenciones, y entonces parecía que era todo un juego con el que Basili se divertía a tu costa, pero que de paso te despojaba de tus aires urbanos y del deambular como quien visita un museo, y te invadía una actitud reverencial y ciertamente acojonada, porque los gritos del Padre Basili acojonaban, al menos las primeras veces). También había allí un teléfono que le tenía en ascuas ("es curioso ser un ermitaño con teléfono. Hace dos años el abad me convenció de tenerlo en caso de enfermedad o una urgencia, y ahora me es tan útil que se ha convertido casi en una necesidad. El otro día se estropeó y cada rato me daba por comprobar si ya arreglaron la línea. Así somos los humanos: inventamos necesidades sin parar" y se reía fuerte de su condición de eremita con teléfono y de su propia humanidad, con extraordinaria ternura). Cada vez que sonaba (ocasionalmente, por fortuna), Basili daba un respingo y un ¡aah! como si nunca lo hubiera oído o si hubiera olvidado que tenía uno.
Sólo lo traté en unas pocas ocasiones, una de ellas por espacio de 3 días, pero con el tiempo creí entender que el Padre Basili, ante todo un hombre bueno, consideraba cada instante como único, y por ello todo le sorprendía, con una curiosidad infinita: como si fuera un bebé barbudo de 70 años.






No le gusta que le toquen el tema de su relación con el Dalai Lama, aunque todo el mundo en el monasterio sabe que el Dalai Lama le llama por teléfono. Tampoco le gusta cuando se le pregunta sobre la sabiduría. "Averígüalo por tí misma", contesta.


[...] En la radio suena "Las bodas de Fígaro" de Mozart. Es imposible continuar la conversación. El Padre Basili es una entusiasta de la música clásica. Tararea y dirige con sus manos. Para el Padre Basili no existe el concepto de entrevista. Las preguntas de cualquier tipo generalmente le enojan. Entonces, eleva el tono de su voz y respira profundamente, como si pidiera asistencia divina para lidiar con tanta ignorancia. Pero un momento más tarde sonríe. Una sonrisa sincera. 

De una entrevista en Planeta Humano, en 1999.
[continuará]

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23 de diciembre de 2010

Revisionismo navideño


Y con regalo: un puñao sin fin de libros básicamente en inglés, muchos muy recientes y algunos bastante sofisticados, para aquellos que gustan de acceder al conocimiento profesional sin trabas y en pdf:
Psicología y Psiquiatría (con evidentes solapamientos).

Felices fiestas.

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21 de diciembre de 2010

Narrativas y emocionalidad en función del género

Viewer discretion advised: if you are politically correct,
GTFOH.
Otherwise, LOL.





Originales pescados en soberinanightclub.

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20 de diciembre de 2010

Karma's only a bitch if you are

No suelo descargarme por aquí con temáticas más o menos personales, pero como es mi patio, hoy me apetece. No sé si lo leen mas´de 3 personas (dejé de poner el botoncito de seguidores cuando me di cuenta de que incluso miraba la cifra de reojo; no me gusté), pero sepan disculpar el exabrupto como una concesión navideña. Es decir, sáltense el post sin remordimiento: una vez más, está escrito para bí bisbo.

El excelentísimo D. Francisco Santolaya, Presidente ilustre del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos, acaba de llenar el último Infocop (editorial más publirreportaje) con alegaciones de viacrucis del gremio y del estatus diluido de la profesión por culpa del ministerio; reivindica café para todos y tapar bajo la alfombra las carencias formativas porque es un mal común (¡incluso llega a negar que la formación del licenciado sea lamentable!).
Brillante ejercicio de cinismo: ya que no veo manera de escribir un comentario en la web del COP a las palabras del ínclito y maravilloso, me permitiré recordarle aquí, como microcatarsis sin amargura (visto lo visto, más bien con alivio), que cuando obtuve mi flamante plaza de PIR en la 1ª convocatoria nacional del 93, acudí desde el Foro (donde el COP madrileño pretendía convertirme en adalid político de algo) a Valencia a verle, para indagar qué intrépidos planes, ambiciosos proyectos y preclaras previsiones podía el sr. Santolaya ofrecerme como responsable de la-s plaza PIR en Valencia. Respuesta: n. p. i. Ni flowers. Divagaciones etéreas improvisadas en las que sospeché que ni siquiera sabía que tendría bajo su égida una plaza PIR. La impresión de mamoneo singermornings que me causó fue tan radical, que huí del lugar a refugiarme en brazos de los denostados barceloneses (yo es que vivía en Madrid entonces, compaginando un muermo-doctorado con una carrera profesional en desarrollo de jornadas sueltas de peón de albañil en el extrarradio a 4000 pelas las 8 horas), que con sus evidentes carencias, tenían una idea teóricamente más o menos decente y bastante respetuosa al menos de qué pensaban hacer con el invento (fue una buena decisión, creo; entre otras, los catalanes, buena gente, siempre han mostrado una ética más bien anglosajona que los hace un país cuando menos respetable/creíble/anem per feina a pesar de la baba rabiosa intereconomista).
El Sr Santolaya pide ahora mi apoyo (el de todos los profesionales del gremio, supongo) para enaltecer la profesión. No sé si es un caso del habitual cinismo entre los políticos, o simplemente una demostración lograda del Principio de Peter.

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6 de diciembre de 2010

Tenga usted un buen morir...


"La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a
aprenderlo, ya hay que morirse". Ernesto Sabato

Por esto es tan necesario poder observar la propia muerte, o en concreto el cómo mi muerte es capaz de decirme cómo busco mi vida (en otras palabras: ¿cómo me gustaría contemplar mi vida pasada si me quedaran 5 minutos para morir? ¿ me sugiere esto algo sobre cómo estoy viviendo aquí y ahora? Esto es una reflexión esencial).

Desde luego, una de las condiciones de la buena muerte (o mejor, del buen morir) es la libertad (y a ser posible el mínimo dolor y la máxima conciencia, fenómenos cuyo equilibrio supongo no debe ser fácil a veces, pero que en cualquier caso deben estar sometidos a la primacía del derecho personal a decidir). Puesto que la muerte es el envoltorio conceptual de la vida (y viceversa), me encanta imaginar que elijo mi propia manera de morir igual que me gusta imaginar que elijo cómo vivir...

Y decididamente me enerva que no se permita a otros definir su morir (por supuesto, me aterroriza que no se me permitiera a mí). En este sentido, no puedo menos que recomendarles la lectura de un reportaje de Millás en El País hace unos días, sobre la elección personal libre de Carlos Santos (qué extraordinaria presencia moral la de esos voluntarios de DMD).

Y por el mismo precio, el excelente, provocador, reflexivo y muy, muy recomendable telefilm marca HBO (garantía; igualito que tele5) con un excelso Al Pacino, sobre Jack Kevorkian, más conocido como Dr. Muerte: "You don't know Jack", libremente disponible como siempre en torrentz.com y subdivx.com.


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5 de diciembre de 2010

Misturado 8

Estoy muy perezoso, en esas épocas donde asumo que otros expresan mucho mejor que yo las ideas que importan; menos mal que este blog es un poco borderline y carece de estructura, así puedo compartir el tipo de curiosidades que otros volcaron antes a la red (y que en el fondo es el estilo de blogs que más disfruto).

Buñuel: Ateo gracias a Dios.

"La casualidad es la gran maestra de todas las cosas. La necesidad viene luego. No tiene la misma pureza. Si entre todas mis películas siento una especial ternura hacia El fantasma de la libertad, es, quizá, porque abordaba este difícil tema.

El guión ideal, en el que a menudo he soñado, arrancaría de un punto de partida anodino, banal. Por ejemplo: un mendigo atraviesa una calle. Ve una mano que asoma por la portezuela abierta de un lujoso automóvil y que arroja al suelo la mitad de un habano. El mendigo se detiene bruscamente para recoger el cigarro. Otro automóvil le arrolla y le mata.

A partir de este accidente, se puede formular una serie indefinida de preguntas. ¿Por qué se han encontrado el mendigo y el cigarro? ¿Qué hacía el mendigo a esa hora en la calle? ¿Por qué el hombre que fumaba el cigarro lo ha tirado en ese momento? Cada respuesta dada a estas preguntas originará, a su vez, otras preguntas, progresivamente más numerosas. Nos hallaremos ante encrucijadas cada vez más complejas, que conducirán a otras encrucijadas, a laberintos fantásticos en los que habremos de elegir nuestro camino. Así, siguiendo causas aparentes, que no son, en realidad, sino una serie, una profusión ilimitada de casualidades, podríamos irnos remontando cada vez más lejos en el tiempo, vertiginosamente, sin pausa, a través de la Historia, a través de todas las civilizaciones, hasta los protozoarios originales.

Encuentro un magnífico ejemplo de esta casualidad histórica en un libro claro y denso que, para mí, representa la quintaesencia de una cierta cultura francesa, Poncio Pilatos, de Roger Caillois. Poncio Pilatos, nos cuenta Caillois, tiene todas las razones para lavarse las manos y dejar condenar a Cristo. Es el consejo de su asesor político, que teme disturbios en Judea. Es también el ruego de Judas, para que se cumplan los designios de Dios. Es incluso la opinión de Marduk, el profeta caldeo, que imagina la larga sucesión de acontecimientos que seguirán a la muerte del Mesías, acontecimientos que existen ya, puesto que él los ve y es profeta.

A todos los argumentos, Pilatos solamente puede oponer su honradez, su deseo de justicia. Tras una noche de insomnio, toma su decisión y libera a Cristo. Éste es acogido con alegría por sus discípulos. Prosigue su vida y su enseñanza y muere a edad avanzada, considerado como un hombre muy santo. Durante uno o dos siglos, se sucederán los peregrinos ante su tumba. Luego, se le olvidará.

Y, naturalmente, la historia del mundo será completamente distinta."
Continúa interesantísimo aquí, en Ignoria.

Orsai: cuenta atrás para el clic.

Casciari y su colgado colega Chiri prosiguen la aventura editorial más rompedora: una revista sin publi, sin subvenciones, sin intermediarios. Queda hasta el 10 de diciembre, y decenas de particulares ejercen de distribuidores en México, en Londres, en Lima, en el quinto pino. Ya yo la compré de una pizzería que la envía sin recargo. Ellos mismos la pondrán en abierto, en pdf de calidad a partir de Enero:

"Un periodista me pregunta si no tengo miedo de que, en enero, Taringa.net o Vagos.es escanéen la revista y la cuelguen en Rapidshare.

—No —le digo—, lo vamos a hacer nosotros antes que ellos. Habrá un .pdf con la revista completa, salida de master. En alta resolución.

—Pero…

—Si el 10 de diciembre ya no habrá ventas, ¿de qué piratería estamos hablando? ¿Qué carajo es la piratería?

Clic. Siglo ventiuno. Siguiente pregunta."
Yo y tantos compramos la revista y ni siquiera sabemos de qué va, quién escribe. Pero el Gordo sacó con cuentagotas un par de datos, para abrir boca; a mí éste me emocionó:
" Esa misma noche (11 de octubre, hoy hace justo un mes) le escribí a Seselovsky el siguiente mail:

- Ale, una idea. Te mandamos un pasaje de ida a Madrid para que te deporten y pases 48 horas detenido hasta que te manden de vuelta a casa. Queremos saber cómo es ese mundo desde adentro. Puede que te incomuniquen y que te peguen, pero no creo que muy fuerte. Además no te dejarían entrar a Europa durante algunos años. Te pagaríamos equis plata por la molestia. ¿Lo ves muy descabellado? Abrazo, Hernán.

A los diez minutos nos vino la respuesta por mail:

- Dale. ¿Cuándo lo hacemos? Para mí sería óptimo la semana que viene, porque en diciembre presento mi nuevo libro Trash y tengo que estar acá.
Abrazo, Ale.

Nos quedamos con Chiri mirando su respuesta en silencio. Supimos que Seselovsky estaba más loco que antes, y que era mejor periodista que nunca.

La “Crónica del deportado” es uno de los contenidos que más me gustan del número 1 de Orsai. También es la más cara de las producciones: abogados acá y allá, pasajes, producción, hotel por si Seselovsky pasaba la frontera, etcétera.
Alejandro salió de Buenos Aires cuando Kirchner estaba vivo, sufrió cincuenta y dos horas de presidio y el gobierno español lo devolvió a Ezeiza cuando Argentina ya era otra.
A su regreso me escribió:

- Casciari, estoy de vuelta en la ex patria K. Los resultados de mi experiencia en Barajas son de diez sobre diez, por lo menos en términos de lo que fui a buscar. Para decirlo más fácil, no me podría haber ido mejor. Estuve 47 horas detenido en la zona de no admitidos, fui entrevistado por polis, defendido por abogados puestos por el Estado español, y compartí desayuno, almuerzo, merienda y cena con un rumano que me explicó por qué robar whisky en Madrid es tan redituable para rateros como él, con una nigeriana que lloraba todo el día en el teléfono, con tres brasileñas evangélicas convencidas de que Cristo las iba a hacer entrar a España; en fin, docenas de historias. Saqué fotos clandestinas, te las adjunto. Hay un elemento que me traje que está bueno para usar: lo que está escrito en las paredes de ese limbo. Los deportados dejan grafitis. Copié la mayoría, porque tengo ganas de armar la crónica con esas frases como subtítulos. Es una boludez que hago a veces. Yo dejé un grafiti también, detrás de una de las camas: “Alejandro Seselovsky estuvo acá, para Orsai Revista, el 26 de octubre de 2010”.

Al recibir ese mail, con Chiri supimos que estábamos haciendo la revista que habíamos soñado."

El resto del backstage aquí, muy divertido el robo inspirador. Y si han de poner publi, al menos que fuera como esta muestra. Genial aire acondicionado.

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