28 de abril de 2012

Reinventando


Cada proceso terapéutico ha de ser reinventado

No caigas en el error del artesano que fanfarronea de veinte años de experiencia en su oficio cuando, de hecho, únicamente posee un año de experiencia: veinte veces.
Shibumi - Trevanian

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Bob en terapia


Estoy harto de esto. Tengo casi 20 años y mi mayor logro laboral es ser un jodido cocinero en un local de comida basura. Lo peor de vivir en un pueblo pequeño con pocos negocios, es que éste es el único lugar que contrata muchachos sin estudios superiores. Me largaría de aquí si tuviera carnet de conducir, pero resulta que he suspendido cada puñetero examen que he hecho. Sé que socialmente soy un tipo extraño, incluso mi otro compañero de trabajo me odia. Reprimo mis sentimientos de afecto hacia una de mis mejores amigas; ella es una chica atlética, inteligente, y muy guapa. La amo. Pero ya sabes cómo funciona ésto: me ha colocado en "zona de amigos" y ahí estoy. Ella es mi único apoyo, junto a este otro chico, que estoy seguro de que va conmigo sólo porque es mentalmente limitado. Supongo que es el único que me tolera. Y lo que lo hace todo jodidamente peor es que vivo en una piña en el fondo del mar.


Firmado:
I ( . ) ( . ) I

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Elemental...

querido Watson.

   La investigación en psicoterapia ha dejado claro que todas han ganado y que todas deberían tener premio, señalando que muchas aproximaciones parecen ser indistinguibles en cuanto a sus efectos. La incapacidad para encontrar tratamientos diferencialmente eficaces se explica, en parte, por el hecho de que las personas somos sistemas complejos, así como por la importancia de los factores comunes a todos los tratamientos. Cada aproximación terapéutica probablemente afecta al sistema a través de algún proceso específico de cambio a determinado nivel del sistema, sea cognitivo, emocional, neuroquímico, conductual o relacional. Cualquier efecto específico a determinado nivel tiende a reverberar a través de los niveles altamente interconectados del sistema. Probablemente es el factor de cambio específico único a un enfoque particular, más los factores relacionales comunes a muchos de ellos, los que permiten producir cambio significativo en la totalidad de la persona. Por tanto, todos los enfoques acaban generando cambio a nivel emocional, cognitivo, conductual, y neuroquímico.
   [...] Nuestro tratamiento se enfoca primariamente a la intervención al nivel sistémico de la emoción porque vemos a este nivel como altamente influyente y capaz de afectar de forma importante al sistema como un todo. La emoción influye sobre los niveles de funcionamiento biológicos y neuroquímicos, por un lado, y los niveles psicológicos, cognitivos y conductuales, por otro. La emoción ocurre en la interfaz entre mente-cuerpo, constituida por ambos y capaz de influir a ambos.

 Greenberg & Watson: Emotion Focused Therapy for Depression (2006, p. 6)


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20 de abril de 2012

Invidentes 2: actualización profesional

Cómo convencer a un extraño de que lo sabes todo sobre él/ella:

primero hay que decidir qué habilidad especial quiere uno poseer (lectura de palmas, tarot, astrología, o un test psicológico inventado - "dibuje una casa"): entonces hay que poner en marcha los 6 mecanismos básicos:

1 - Halagos:
dile lo que quiere oír: "eres una persona sensible, responsable, amistosa, amable y creativa". Menciona que tiene una gran intuición.

2 - Usar enunciados de dos direcciones
Si describes un rasgo y también su opuesto, la gente se quedará con el que les encaja y despreciarán el resto, aumentando su disposición a devolverte feedback y aceptar tus sugerencias:
 "a veces eres imaginativo y creativo, pero también capaz de ser práctico y con los pies en la tierra"
 "valoras un sentido de rutina en algunos aspectos de tu vida, pero otras veces disfrutas siendo espontánea e impredecible"  etc.


3 - Mantén la vaguedad
mientras luchas por aclarar las sensaciones que pululan en tu intuición, pídele al otro que te ayude a darle forma: "estoy teniendo la impresión de un cambio inminente, quizás un viaje o una promoción laboral"; "suena como si estuvieras preocupado por algún familiar o amigo"; "veo algo relacionado con la limpieza - ¿estás intentando eliminar algo o alguien de tu vida?"

4 - De pesca
toca tentativamente de manera exploratoria los aspectos globales habituales que centralizan lo importante para la mayoría de las personas (relaciones, salud, trabajo, dinero, viajes) y observa las reacciones (un leve asentimiento verbal o de cabeza, una inclinación corporal, un tensión súbita en mano que sujetas mientras lees la palma) para deducir si elaborar más o soltar el tema.

5 - Predice lo muy probable 
"algo importante pasó hace unos 2 años, algo que te influyó...", "veo algo azul o negro; quizás algo que compraste hace poco o que quieres comprar". Asocia obviedades a la franja de edad apropiada (a los 20 sexo y relaciones; a los 60 salud y familia).
Deja que el otro devuelva con mayor precisión.

6 - Prepara la salida
no puedes equivocarte porque si alguien no puede darle sentido a tus enunciados tienes dos redes de seguridad infalibles: primero, amplía tu enunciado ("quizás no eres tú, sino un familiar o amigo o alguien de tu trabajo"; "es posible que se refiera a tu pasado -o futuro"; "al decir 'vacaciones' me refiero a un cambio importante de algún tipo"). Si esto falla, siempre queda el pasar la pelota ("te dejaré con esta idea para cuando te desbloquees; no estás receptiva ahora mismo").

Por supuesto se requieren dotes atencionales medianamente finas (aspecto físico, forma de vestir, marcas de alianzas matrimoniales antes usadas y ya no, manos callosas de currante, inflexiones vocales, etc.)

De Richard Wiseman: Paranormality: why we see what isn't there (2011)


Para alegrales el día, ahí van unos youtubes del famoso invidente Sandro Rey, que no fue a clase más que para la última lección (Preparar la salida).



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16 de abril de 2012

Invidentes


La crisis aumenta los casos de adicción a los videntes

La Vanguardia 16/04/2012



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11 de abril de 2012

Berlin: street-art sozialpsychologie








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26 de marzo de 2012

Sísifo dichoso (más fuerte que su roca)

Léase (sabiendo que después de leer algo tan extraordinariamente hermoso y lúcido, no queda de otra que sentirse terapeuta chiquito y luego aplaudir): 

Se ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser se dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra. No se nos dice nada sobre Sísifo en los infiernos. Los mitos están hechos para que la imaginación los anime. Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces cómo la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volver a subirla hasta las cimas, y baja de nuevo a la llanura.

Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra. Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá jamás. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca.

Si este mito es trágico lo es porque su protagonista tiene conciencia. ¿En qué consistiría, en efecto, su castigo si a cada paso le sostuviera la esperanza de conseguir su propósito? El obrero actual trabaja durante todos los días de su vida en las mismas tareas y ese destino no es menos absurdo. Pero no es trágico sino en los raros momentos en que se hace consciente. Sísifo, proletario de los dioses, impotente y rebelde, conoce toda la magnitud de su miserable condición: en ella piensa durante su descenso. La clarividencia que debía constituir su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no se venza con el desprecio.

Por lo tanto, si el descenso se hace algunos días con dolor, puede hacerse también con alegría. Esta palabra no está de más. Sigo imaginándome a Sísifo volviendo hacia su roca, y el dolor estaba al comienzo. Cuando las imágenes de la tierra se aferran demasiado fuertemente al recuerdo, cuando el llamamiento de la felicidad se hace demasiado apremiante, sucede que la tristeza surge en el corazón del hombre: es la victoria de la roca, la roca misma. La inmensa angustia es demasiado pesada para poder sobrellevarla. Son nuestras noches de Getsemaní. Pero las verdades aplastantes perecen de ser reconocidas. Así, Edipo obedece primeramente al destino sin saberlo, pero su tragedia comienza en el momento en que sabe. Pero en el mismo instante, ciego y desesperado, reconoce que el único vínculo que le une al mundo es la mano fresca de una muchacha. Entonces resuena una frase desmesurada: "A pesar de tantas pruebas, mi avanzada edad y la grandeza de mi alma me hacen juzgar que todo está bien". El Edipo de Sófocles, como el Kirilov de Dostoievski, da así la fórmula de la victoria absurda. La sabiduría antigua coincide con el heroísmo moderno.

No se descubre lo absurdo sin sentirse tentado a escribir algún manual de la felicidad. "¡Eh, cómo! ¿Por caminos tan estrechos...?" Pero no hay más que un mundo. La felicidad y lo absurdo son dos hijos de la misma tierra. Son inseparables. Sería un error decir que la dicha nace forzosamente del descubrimiento absurdo. Sucede también que la sensación de lo absurdo nace de la dicha. "Juzgo que todo está bien", dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo feroz y limitado del nombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y la afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que debe ser arreglado entre los hombres.

Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo, el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos. En el universo súbitamente devuelto a su silencio se elevan las mil vocecitas maravilladas de la tierra. Llamamientos inconscientes y secretos, invitaciones de todos los rostros constituyen el reverso necesario y el premio de la victoria. No hay sol sin sombra y es necesario conocer la noche. El hombre absurdo dice "sí" y su esfuerzo no terminará nunca. Si hay un destino personal, no hay un destino superior, o, por lo menos, no hay más que uno al que juzga fatal y despreciable. Por lo demás, sabe que es dueño de sus días. En ese instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida, como Sísifo vuelve hacia su roca, en ese ligero giro, contempla esa serie de actos desvinculados que se convierte en su destino, creado por él, unido bajo la mirada de su memoria y pronto sellado por su muerte. Así, persuadido del origen enteramente humano de todo lo que es humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando.

Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. El también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada fragmento mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

El mito de Sísifo, de Albert Camus. (via la interesantísima Ignoria).

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