7 de noviembre de 2010

La revolución necesaria

Sir Ken Robinson es un fulano que descubrí hace un par de meses pero que sincrónicamente se me aparece últimamente hasta en la sopa. Y no es que no me guste: de hecho me fascina. Consejero internacional en educación, excelente orador, inspirador, sencillo pero certero, una de esas almas que generan deseo de crecimiento personal sin que te vendan secretos.

Aquí tienen una Contra de la Vanguardia con sir K. firmada por Lluís Amiguet, de hace unos pocos días:

Un día visitando un cole vi a una niña de seis años concentradísima dibujando. Le pregunté: "¿Qué dibujas?". Y me contestó: "La cara de Dios".

¡. ..!

"Nadie sabe cómo es", observé. "Mejor - dijo ella sin dejar de dibujar-,ahora lo sabrán".

Todo niño es un artista.

Porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse... Hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él.

Los niños también se equivocan.
Si compara el dibujo de esa niña con la Capilla Sixtina, desde luego que sí, pero si la deja dibujar a Dios a su manera, esa niña seguirá intentándolo. El único error en un colegio es
penalizar el riesgo creativo.

Los exámenes hacen exactamente eso.

No estoy en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro del sistema educativo y a las notas en su única finalidad. La niña que dibujaba nos dio una lección: si no estás preparado para equivocarte, nunca acertarás, sólo copiarás. No serás original.

¿Se puede medir la inteligencia?

La pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.

¿Cuál es ese tipo de talento?

Nuestro sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la industrialización: talento sólo para ser mano de obra disciplinada con preparación técnica jerarquizada en distintos grados y funcionarios para servir al Estado moderno.

La mano de obra aún es necesaria.

¡Pero la industrialización ya no existe! Estamos en otro modo de producción con otros requerimientos, otras jerarquías. Ya no necesitamos millones de obreros y técnicos con idénticas aptitudes, pero nuestro sistema los sigue formando. Así aumenta el paro.

Pero se nos repite: ¡innovación!

La piden los mismos que la penalizan en sus organizaciones, universidades y colegios. Hemos estigmatizado el riesgo y el error y, en cambio, incentivamos la pasividad, el conformismo y la repetición

No hay nada más pasivo que una clase.

¿Es usted profesor, verdad? Las clases son pasivas porque los incentivos para estar calladito y tomar apuntes que repetirá son mayores que los de arriesgarse a participar y tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años de educación en cinco niveles que consisten en formarnos para unas fábricas y oficinas que ya no existen, nadie es innovador.

¿Cuáles son las consecuencias?
Que la mayoría de los ciudadanos malgastan su vida haciendo cosas que no les interesan realmente, pero que creen que deben hacer para ser productivos y aceptados. Sólo una pequeña minoría es feliz con su trabajo, y suelen ser quienes desafiaron la imposición de mediocridad del sistema.

Tipos con suerte...

Son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento.

"Sé humilde: acepta que no te tocó".

¡Falso! ¡Todos somos superdotados en algo! Se trata de descubrir en qué. Esa debería ser la principal función de la educación. Hoy, en cambio, está enfocada a clonar estudiantes. Y debería hacer lo contrario: descubrir qué es único en cada uno de ellos.

¿La creatividad no viene en los genes?

Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya hecho desaprender.

Por ejemplo...

Soy de Liverpool y conozco el instituto donde recibieron clases de música mi amigo sir Paul McCartney y George Harrison... ¡Dios mío! ¡Ese profesor de música tenía en su clase al 50 por ciento de los Beatles!

Y...

Nada. Absolutamente nada. McCartney me ha explicado que el tipo les ponía un disco de música clásica y se iba a fumar al pasillo.

A pesar del colegio, fueron genios.

A Elvis Presley no lo admitieron en el club de canto de su cole porque "desafinaba". A mí, en cambio, un poliomielítico, me admitieron en el consejo del Royal Ballet...

Ahí, sir, acertaron de pleno.

Allí conocí a alguien que había sido un fracaso escolar de ocho años. Incapaz de estar sentada oyendo una explicación.

¿Una niña hiperactiva?
Aún no se había inventado eso, pero ya se habían inventado los psicólogos, así que la llevaron a uno. Y era bueno: habló con ella a solas cinco minutos; le dejó la radio puesta y fue a buscar a la madre a la sala de espera; juntos espiaron lo que hacía la niña sola en el despacho y... ¡estaba bailando!

Pensando con los pies.

Es lo que le dijo el psicólogo a la madre y así empezó una carrera que llevó a esa niña, Gillian Lynne, al Royal Ballet; a fundar su compañía y a crear la coreografía de Cats o El fantasma de la ópera con Lloyd Webber.

Si hubiera hecho caso a sus notas, hoy sería una frustrada.

Sería cualquier cosa, pero mediocre. La educación debe enfocarse a que encontremos nuestro elemento: la zona donde convergen nuestras capacidades y deseos con la realidad. Cuando la alcanzas, la música del universo resuena en ti, una sensación a la que todos estamos llamados.

Hay una excelente (y muy creativa) exposición animada en vileda sobre sus críticas y propuestas en torno a la educación que, si les interesa el tema, es fantástica (basada en una conferencia en la Royal Society for the encouragement of Arts [RSA]) aquí.

Y finalmente una charlita en TED con subtítulos en 38 idiomas (no tienen excusa).

Hace 2 semanas yo, producto de 6 colegios (sin contar preescolar) previos a la Uni (públicos la mitad de ellos), diletante errante y en gran medida autodidacta, superviviente a maestros torpones sin pedagogía la inmensa mayoría y con la mano suelta unos cuantos, camaleón adaptado y readaptado sin traumas de consideración ni aparentes deficit irreparables, sin embargo matriculé a mi enanita (2 añitos) para el curso que viene en un cole (británico, por cierto) que me da que al menos apunta con decisión hacia este paradigma renovador (y que ya veré cómo pago, pero lo haré con muchísimo gusto). Pues bien, hace un rato supe por qué me sedujo este centro, y por qué renunciaré a cualquier gestión institucional que siga intentando contagiar mediocridad macdonalizada a mi pichichi. Este es el (hermoso) final de la charlita TED de sir Ken...
Quisiera leer un poema rápidamente, es muy breve, de W.B. Yeats, que alguno de ustedes tal vez conozca. Escribió esto a su amor, Maud Gonne, y estaba lamentándose del hecho de que no podría realmente darle lo que pensaba que ella quería de él. Y le dice: "Tengo algo más, pero no puede ser para usted."

Yeats dice:

"Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules y las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz,
Extendería las telas bajo tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños.."

Y cada día, en todas partes,nuestros hijos extienden sus sueños bajo nuestros pies. Y debemos pisar suavemente.

Muchas gracias. (Aplausos)

Read more...

22 de octubre de 2010

Caunadas y otros misterios


A) Unos tipos publican un estudio en que aleccionar a unos jugadores de golf sobre cómo corregir el tiro crea resultados contradictorios: mientras unos sobrecompensan (corrigiendo en exceso), otros muestran un efecto irónico en que el error se agranda precisamente en la dirección contraria. Buscamos platónica y desesperadamente los mecanismos mentales universales (aunque falta sutileza: por ejemplo, el factor caracterial que no ha sido explorado en este caso entre orientados al deber y reactantes; claro que si uno lo mira bien, es una reificación). Al final me temo nos va a salir un mapa de las dimensiones de la realidad (virtualmente infinito), y claro, eso es un mapa poco útil como tal...


B) Otros tipos, con otros golfistas (dan juego, los jodíos), observan en SciAm que el uso de amuletos creíbles y creídos (es decir, la superstición) mejora de forma evidente sus resultados. Es como Nadal evitando pisar las líneas blancas de la pista y colocando sus botellitas de agua obsesivamente en el círculo de humedad marcado. Mírenlo como quieran: efecto placebo, aumento de auto-eficacia, disminución de la ansiedad por percepción de control, etc.; nada nuevo.

La gracia suprema del efecto placebo (o de la creencia en general) es que aunque el trasfondo evolutivo del mismo, su mecanismo, y su existencia universal estén más o menos documentadas (o sean documentables), el contenido es extraordinariamente idiosincrático: vamos, que el poder del significado, la creencia, la expectativa, es el de ser cuencos vacíos que cada cual rellena a su manera (conscientemente a veces, sin darse cuenta las más), lo que hace que los universales en verdad no puedan serlo, que siempre haya más que lo que parece (o al menos otra cosa), y que a veces sólo la introspección cuidadosa parezca ser capaz de iluminar débilmente (con lo limitado que eso es si la intención es crear una ciencia fuerte - posiblemente un objetivo erróneo en sí mismo).


Mientras, los que dicen tener la ciencia de su lado se siguen apoyando mal: resulta que la mismísima reboxetina (Norebox, Irenor) los dejó tirados (no sólo es ineficaz, sino una verdadera putada). Ni el supuesto efecto placebo potenciado de sus side effects les hace pasar el mínimo (lo cual de rebote debilita las hipótesis psicologicistas de Kirsch; es todo un poco confuso). Les dejo la imagen del excelente artículo de Neuroskeptic, que vale más que mil palabras.


Conclusiones:

1. Ca uno es ca uno y tiene sus caunadas.

2. Tanta información y tan poco conocimiento. Vamos a tener que hacer un uso inteligente de la ignorancia, no queda de otra.

3. Es atractivo el Saber, pero es fascinante que, en el fondo, no se pueda Saber. No es que me recree en la ignorancia ni me deprima nihilísticamente, sino que esta percepción me genera una curiosidad placentera y tensa a la vez, como cuando leo un thriller buenísimo y veo que me quedan pocas páginas, y deseo no llegar al final. Posiblemente por ello en la colección de blogs recomendados (y en sí en el fenómeno global del bloguero inquieto, supongo) hay tantos outsiders heterogéneos, tanto contribuyente inconformista, tanto buscador (recién incorporado: postpsiquiatría).

Hasta esta cita, que haría vomitar a Richard Dawkins, me acaba gustando:
Todo puede entenderlo el hombre, pero sólo mediante aquello que no puede entender. El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo, y todo lo vuelve confuso, misterioso. El místico, en cambio, consiente en que algo sea misterioso, para que todo lo demás resulte explicable.

GK Chesterton, "Ortodoxia"

Read more...

Terapia Cognitiva explicada a los niños

Imagen de Jim Benton.com

Read more...

21 de octubre de 2010

Psicoterapia del Este (breve intro)


Christophe André, médico psiquiatra y psicoterapeuta. Budista.

IMA SANCHÍS - 11/09/2010 (La Vanguardia)

He visto una paloma muerta y me he puesto triste...

Ha recibido una información del exterior que le ha provocado un estado de ánimo, un clima mental.

Metamorfosis silenciosas.

Los estados de ánimo son emociones muy sutiles, pero definen nuestra vida emocional mucho más que las emociones fuertes, que radicalizan y simplifican nuestra percepción de los acontecimientos. Las emociones nos empujan a la acción, y los estados de animo, a la reflexión.

A veces no sabemos qué hacer con lo que sentimos...

Yo más bien diría que no sabemos exactamente qué sentimos y entonces caemos en la cavilación - darle vueltas incesantemente a lo que nos pasa-o la huida; pero cada vez que rechazamos sentir nuestros estados de ánimo, el problema persiste. Lo que hay que hacer es escucharlos, tienen un mensaje para nosotros. El análisis de los estados de ánimo nos vuelve más inteligentes.

Hay que saber hacerlo.

Primero aceptación y después acción, nunca reacción o negación. Aceptar nuestros dolores deja sitio a nuestras dichas, y volcarse (transitoriamente) en uno mismo permite volcarse hacia el futuro; pero aceptar la tristeza no significa sumirse en ella. Y hay que distinguir entre cavilar y reflexionar.

¿Cómo distinguirlo?

Las cavilaciones surgen de la pregunta ¿por qué?:¿por qué he tomado esa decisión?, ¿por qué me ha pasado a mí? La mejor pregunta para ver más claro es cómo:¿cómo hacer para que el problema no persista? Eso es reflexionar. El por qué es una pregunta intelectual, cómo es observación. Conocer cuál es mi experiencia cuando me siento mal trae lucidez para enfrentar el problema.

Los estados de ánimo pueden cambiar varias veces en un mismo día.

Lo deseable sería dar a cada estado de ánimo la respuesta que le corresponde, pero solemos dar a todos la misma respuesta. La herramienta adecuada es la introspección, detenerse y preguntarse qué estamos sintiendo, pero resulta difícil, muy difícil.

No me desanime, doctor.

Un recurso valioso es la meditación de plena consciencia, es decir: estar presente en la experiencia del momento que estamos viviendo, sin filtro, aceptando lo que llega; sin juicios de valor y sin expectativas.

¿Por qué pesan más los estados de ánimo negativos que los positivos?

Nuestro cerebro está cableado así, nos atrapa más lo malo que lo bueno. Cuando estamos en calma, frente al mar por ejemplo, no nos permitimos disfrutarlo, enseguida nos viene a la cabeza un pensamiento del tipo "debo..." o "hubiera tenido que...". En lugar de estar en el instante presente, vivimos en la anticipación o en el rumiar.

Hay situaciones y sentimientos ante los que no tenemos respuesta.

Hay que aceptar que el misterio existe, pero queremos tener respuestas para todo. La persona ansiosa es la que soporta mal la incertidumbre. La tendencia a la preocupación reposa sobre una intolerancia frente a la incertidumbre.

¿Cómo regular la inquietud?

Entendiendo que no podemos controlarlo todo y que los problemas forman parte de la vida, aceptando la incertidumbre; pero preferimos llenar el inquietante vacío de la incertidumbre actuando o anticipando. Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es.

Read more...

9 de octubre de 2010

¡Al abordaje!


“Forbid a man to think for himself or to act for himself and you may add the joy of piracy and the zest of smuggling to his life”

Elbert Hubbard (1856-1915)

Me muerdo los muñones a la espera inmediata de mi nuevo Kindle 3 wifi de Amazon. Por 105 euros (más 36 por portes desde USA e impuestos incl.). Lo más parecido (en versión de más baja calidad, y sin wifi encima) me cuesta unos 260 en España (¡olé!).

Claro que luego González-Sinde me pedirá (luego me amenazará) que juegue limpio con las reglas de la industria, del capitalismo de toda la vida, de la oferta y la demanda. ¿Y qué puedo hacer si la oferta es gratis? Pues demandarla (inspirado por la siguiente cita de un destacado productor musical:"bajar precios [...] me parece un error: es ponerse al nivel de los piratas"). Si ya me pide que me lo monte con Libranda (grotesca versión nacional de amazon a lo pepe gotera y otilio), me dará la risa tonta.

Interesante y extendido tema el pirateo. En mi sector, sin ir más lejos: véanse la infinidad de "terapeutas" que con cursillos de 3 semanas en Gestalt o Reiki se convierten en especialistas de la salud mental (o en terapia cognitiva y auspiciados por la Soc Esp de Médicos de Primaria, recuerden). No es que me moleste personalmente: a veces me preocupa porque generalmente es como una fotocopia muy cutre que cambiara las letras de sitio y las volviera borrosas, y alguna gente (no toda, es cierto) sale trasquilada; pero eso sucede también en ocasiones entre reputados licenciados con especialidad, y viendo cómo funciona el proceso en curso de legitimación de la especialidad de clínica en españa, no sé si estamos mucho mejor. Eso sí, lo de prohibir me da repelús en principio.

Volviendo al tema digital: casi seguro que el consumo de cultura sin cotizar es moralmente reprobable. Sin embargo, hasta ahora, no podía leer Patria de Robert Harris (o Roberto Arlt, entre otros muchos que busqué comprar) porque está descatalogado. Por otro lado, El caso del viaje al Oeste (las aventuras del Rey Mono), antes en 3 tomos: fui tan ingenuo de comprar hace 15 años el primero de ellos, y tardaron 10 años en tener disponibles (reeditados) los otros 2 (aunque aparecían en fondos; eso no se hace, oiga). La historia de las ideas y creencias religiosas de Eliade cuesta ¡135,80! (es otra línea argumental posible). Y, claro, si luego hay desalmados que me ponen a huevo Nunca la jodas (trilogía negra de estocolmo II; extraordinario el I) o Narrenturm pues me falla toda moral. Todo esto está en el horno, esperando, y mucho más: las puertas de la percepción abiertas de par en par.
¿Qué decir de los textos profesionales? De casi todos en que participé hace años, jamás vi un duro (era "amor" -impuesto- al CV). Puestos ya a que el Mal me corrompa y a que este blog contenga aún algo relacionado con la psicología, les sugeriré en voz baja (luego me fustigaré un rato) la excelente Doing Couple Therapy: Craft and Creativity in work with intimate partners, de Robert Taibbi, que gente sin corazón ha volcado a la red (aquí), y encima incluyen el Clinical Handbook of Mindfulness (aquí): dónde vamos a ir a parar. Para los más clásicos: Terapia Cognitiva de los Tr. de Personalidad, de Beck y Freeman (aquí). Y para los que carecen de medios para acceder a las publicaciones especializadas, pásense por mysharing2010.com.

Conclusión: carezco de argumentos sólidos y definitivos, pero de momento no tengo necesidad íntima de ellos; eso sí, asumo desde ya que arderé en el infierno (¿digital?). Mientras tanto difundan el mensaje (o los links).

No obstante, si esta amoralidad me tienta con el vicio de la cultura/formación por la patilla (soy débil, Dios mío), aún queda romanticismo de vieja escuela: lean si no el interesantísimo salto al vacío de Casciari y su colega que, abandonando el laburo seguro del establishment en ElPaís y LaNación, se inventan una revista a partir de Enero de 2011 de precio personalizado y equivalente por países, saltándose la intermediación vampírica, y para mayor aroma suicida, con el compromiso de colgar gratis en pdf para los no pudientes o directamente agarraos. Bello; lo siento sra. ministra: a tipos así si me complace subvencionarlos. Recréense con la ingenua y maravillosa aventura editorial y literaria del intrépido gordito argentino (en Orsai, cap. 1 y cap. 2, por ahora) y consideren su apoyo a la causa.

Read more...

4 de octubre de 2010

Banksy strikes again

Banksy is a graffiti artist with a global reputation whose work can be seen on walls from post-hurricane New Orleans to the separation barrier on the Palestinian West Bank. Fiercely guarding his anonymity to avoid prosecution, Banksy has so far resisted all attempts to be captured on film. Exit Through the Gift Shop tells the incredible true story of how an eccentric French shop keeper turned documentary maker attempted to locate and befriend Banksy, only to have the artist turn the camera back on its owner. The film contains exclusive footage of Banksy, Shepard Fairey, Invader and many of the world's most infamous graffiti artists at work, on walls and in interview. As Banksy describes it, "It's basically the story of how one man set out to film the unfilmable. And failed"

La sociología del arte moderno en forma de ironías carcajeantes, enroscadas en sí mismas, hasta que uno no sabe qué es real y qué no. Aunque parece seguir la huella del indómito Banksy, el documental (¿falso?) es una mirada rompe-esquemas, absurda, y divertidamente inteligente, sobre cierta modernidad a través de un personaje hipomaníaco (Mr Brainwasher) absolutamente alucinante (yo pagaría por hacerle terapia). Para repensar, y de paso reírnos de aquello humano, demasiado humano, que envuelve los mass-media, la fama, y la vanidad del arte: todo eso y más es Exit through the gift shop.


Se estrena el 8 de octubre (pero desde hace semanas en la red): es con mucho lo mejor del año (con permiso de Toy Story 3). Están avisados.

(Galería de obras de Banksy:

Read more...

2 de septiembre de 2010

Espías, empatía y Shoah


Leo hoy que Wiesenthal era agente del Mossad: una vez leído parece previsible...y da inicio el encaje algo tangencial y desparramado de varios asuntos que me bullen en las últimas semanas:

Siempre me fascinaron las tramas de espionaje (preferentemente Berlín en la guerra fría y/o dondequiera que el Mossad apareciera), y hace tiempo, espiándome a mí mismo, sospeché que ese interés tuvo mucho en común con mi deriva profesional hacia la psicoterapia. No hay sesión más fascinante que la primera: uno lo desconoce todo (hasta en las derivaciones lo prefiero así) y nada es lo que parece (o sí, vaya usted a saber).
Ayer veía un capítulo (S01E04) de una nueva serie de slow TV (Rubicon) cuyo personaje principal es un tipo que es analista en una agencia de inteligencia americana. Me encanta de esta serie su lentitud, la pausa, la aparente ausencia de un argumento reconocible, y sin embargo simultáneamente el olor a intensidad que subyace, y sobre todo la confirmación de que cierta TV se emparenta cada vez más con la literatura: los diálogos, muy buenos, priman absolutamente sobre la imagen.
Lean estos dos párrafos sobre el trabajo del analista político internacional en busca del mal, y descifren las similitudes (que no equivalencias) y diferencias con la psicoterapia:

"- Cuando saliste de casa esta mañana llevando esa corbata,tal vez tu esposa te detuvo en el umbral de la puerta. Quizás te dijo lo bien que te quedaba esa corbata, lo bonita que era. Aunque estoy seguro de lo mucho que quieres a tu esposa, sugeriría que deberías permitirte desconfiar de su juicio sobre esa corbata. Quizás tiene un buen recuerdo de otro momento en que la llevaste, un vínculo sentimental, o quizás conoce tu colección de corbatas y está contenta de que no eligieses una de las que no le gustan. Quizás ella notó que te sentías un poco frágil; quizás quiso levantarte el ánimo. Imagina por un momento que tú te sientas aquí con nosotros, y te digo lo mucho que me gusta esa corbata. Inmediatamente tendrás una opinión más, pero tú no me conoces. No hay nada personal entre nosotros. No tenemos una historia de amabilidad educada entre nosotros. Ni vínculo emocional. ¿En el criterio de quién confiarías, en el mío...o en el de tu mujer?
El caballero de mi derecha es un inteligente analista. Es experto en conocimiento de patrones, análisis de sistemas, teorías emergentes, pero la verdad es que su mayor activo es que no le conocéis ni él a vosotros. No va a sufrir por tí, ni le incomodarán tus reacciones. Sólo sabe...cómo es tu corbata.
Puedes confiar en él."

"- ¡Nuestra información es incompleta!
- Ésa es precisamente la naturaleza de la Información."

"- Sólo datos y decisiones. Y nosotros para conectar los puntos.
- ¿Y la moralidad? ¿Y los valores?
- No es nuestro trabajo. Los valores son para los políticos, no para los analistas"


Éste último es un debate interesante. Para mí el eje de la psicoterapia no puede eludir la cuestión de los valores (es más, es el centro de la psicoterapia de fondo); algunos sin embargo sienten pavor y los despachan no desde la neutralidad (que es en general deseable) sino desde la asepsia. En ese sentido, pues, no me identifico para nada, pero ya ven el juego que puede dar una de espías.

Por otro lado, el contenido de esa noticia no sólo ha de ver con el espionaje (o el análisis de información, eufemismo más moderno) sino con la Shoah que clama venganza. Y me recuerda que tristemente la Shoah sólo puede elegir entre la venganza/justicia y el perdón, porque aunque tiene la compasión de su lado de forma casi universal, nunca parece poder reclamar la empatía: esa es la maldición del superviviente de la Shoah. Me explico:

-Compasión: la emoción de conexión con el dolor de otro, que nos incita a desear su alivio o mejoría.

-Empatía: el acto global de colocarse en el marco de referencia interno de otro, cognitiva y afectivamente (al menos de manera ideal).

Por ejemplo, uno lee Las benévolas y puede empatizar con el oficial de las SS Maximilian Aue, pero (quizás a causa de lo lograda que está la representación interna) difícilmente sentirá compasión (a mí la náusea me tiene a medias en el libro); pero puede ver o leer El lector y empatizar pero también compadecerse de la ex-guardiana nazi Hanna Schmitz, incluso en la parte central del juicio, encerrada en su ceguera, sin atisbo de conversión. En el otro bando, El Pianista del gheto de Varsovia, o Si eso es un hombre evocan esa compasión desde la página uno, pero sufren asimismo la imposibilidad de la empatía entre otras cosas porque, como Primo-Levi decía, el lenguaje de un superviviente a un campo de exterminio ya no es compartido con el resto de la humanidad: hambre, por ejemplo, ya no significa lo que hambre es para los otros: ¿qué lenguaje habría que inventar para poder comunicar esa experiencia imposible?.

Entonces por primera vez nos damos cuenta de que nuestra lengua no tiene palabras para expresar esta ofensa, la destrucción de un hombre.

Es hombre quien mata, es hombre quien comete o sufre injusticias; no es hombre quien, perdido todo recato, comparte la cama con un cadáver. Quien ha esperado que su vecino terminase de morir para quitarle un cuarto de pan.


La soledad trágica que anticipaban Primo-Levi y tantos otros era el problema de la supervivencia: ¿quién les iba a creer? Esa realidad tan irreal y monstruosa, esa experiencia inefable, no puede beneficiarse de la empatía, porque es imposible acceder a ese marco interno. Quizás por eso las páginas de tantas memorias de supervivientes hacen comentar a muchos lectores: "¡qué serenidad, qué entereza, qué calma al revivir ese drama!"...cuando posiblemente lo que hay es un ser humano solo, distante, en un planeta lejano e incomprensible.

Read more...

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP