28 de junio de 2008

Dexter

(Afortunadamente se estrena en Cuatro. Mejor verla en V.O., pero eso es a estas alturas un tópico)

Dexter es un tipo de perfil psicopático algo peculiar: bajo en empatía, atraído por el poder propio sobre los otros, muy capaz de manipulación, pero con baja impulsividad y no particularmente narcisista. Digamos que es un psicópata listo, prudente, y que es capaz de planificar con astucia cómo saciar su sed de muerte. Lo curioso es que Dexter es un tipo que te cae bien, incluso muy bien, aunque sepas que trabaja de forense en la policía de día (en parte para poder estar cerca de la sangre, en parte para obtener información privilegiada sobre sus objetivos) y se dedica a matar gente de noche; eso sí, estrictamente mata a otros asesinos en serie (no tan civilizados, sino de esos que matan inocentes). Es desde luego moralmente turbador, pero de pronto te ves apoyando al killer desde el sofá, y disfrutando de su astucia manipuladora...
Una segunda curiosidad del personaje es que combina la inercia agresora biológicamente marcada del psicópata de toda la vida (es decir, Dexter no va a dejar de matar nunca; no hay terapia) con la reeducación parcial que durante su infancia-adolescencia recibió de su padrastro (consistente en un rígido código moral que le permite matar al culpable pero respetar a todos los inocentes). Es como un psicópata contextualizado.
Ya sé, todo muy objetable, pero si la ven, les caerá bien. Y esto les confundirá un poquito hasta que lo acepten y ya, simplemente, la disfruten.

2 comentarios:

Anónimo,  17/10/08 23:13  

Descartando de momento su impulso asesino, Dexter parece un tipo de lo más normal. ¿Baja empatía? Bueno, la habitual en alguien no especialmente extrovertido (ya sé que hoy en día cada vez quedamos menos introvertidos... qué se le va a hacer); una pareja de oportunidad, como la mayoría, unas relaciones laborales suficientemente superficiales, un trato distendido con los niños... Dexter dice que finge, pero si le hiciéramos el test de Turing seguro que lo pasaba. Ahora carguemos el impulso asesino incontenible. ¿Quién no tiene un impulso incontenible? Pellizcarse, rascarse, fumar, beber, masturbarse, comprar... La diferencia que marca Dexter, la única diferencia que puede marcar una persona sobre sus actos, es la disciplina, el propósito, el código y el método. Por eso me cae bien, por eso le admiro.

Gustavo 18/10/08 11:13  

De acuerdo conque la particularidad más admirable de Dexter es su capacidad de elegir por encima de lo que desea. Sin embargo, la baja empatía no está implicada en la introversión (más bien, según Jung, al revés; y no creo que las proporciones de introvertidos varíen, puesto que que es un concepto comparativo y de campana de Gauss). Bueno, en un autista sí obviamente, pero el autismo a estas alturas ya no se considera afortunadamente como simplemente un introvertido extremo...El antisocial es extravertido y poco empático; el histriónico clínico también...Yo diría que la baja empatía es más bien síntoma de baja salud mental en general. Por lo que respecta a igualar todos los impulsos incontenibles, entre pajearse o fumar como loco y cepillarte gente creo que hay una distancia psicológica radical...aunque supongo que realmente a donde vas a parar es a lo admirable (especialmente) de esa capacidad de autocontrol, de autogestión, de aceptar su impulso pero redirigirlo a donde su conciencia propone. Y ahí, totalmente de acuerdo contigo. Desde luego, en mi opinión, Dexter es el personaje más original, rompedor y turbador en mucho tiempo en TV.

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