4 de diciembre de 2008

¿Hay una epidemia de depresión?

En Scientific America, sección Mind Matters, revisan un libro nuevo en el que dos profesores de sociología estudian la tendencia de los últimos 25 años por la cual se percibe un incremento casi epidémico en los niveles de depresión, epidemia que con sus datos en mano es inexistente en la realidad. De hecho, manteniendo criterios diagnósticos constantes, los niveles de depresión serían ahora tan frecuentes como entonces. Lo que origina esta plaga es más bien el estilo diagnóstico medicalizado del DSM, que desde su versión III en 1980 asume como depresión mayor el cumplimiento de 5 síntomas de entre 9 durante 2 semanas, sin atender mucho a su contexto. Es decir, según estos autores (y opino en general de igual manera) se ha patologizado un buen número de reacciones de tristeza (intensa, sí; y con otras afectaciones asociadas) que ocurren en contextos en los que posiblemente ésa es una reacción esperable en alguien digamos normal (rupturas de pareja, diagnóstico de una enfermedad grave, pérdida de una promoción laboral). No sólo la presión del DSM III por adquirir un reconocimiento sólido (y necesario) entre la clase médica y científica, sino el beneficio asociado que la industria farmacéutica ha obtenido de esa patologización (Prozac para todos! ) y el que los clínicos obtienen de facturar a las mutuas, han relegado otras alternativas de entender y sobre todo de manejar esos casos a un segundo plano en que la píldora acaba venciendo (a pesar de que a veces las evidencias de su eficacia sean un tanto relativas, por usar un eufemismo discreto).
Para profundizar en esta visión más amplia y psicosocial de la epidemia de la depresión (me temo que ampliable posiblemente a otros ámbitos a veces pseudopatológicos de la ansiedad, y también en el campo de la psicoterapia en el reducto aún no medicalizado y sumamente subjetivo de los trastornos de la personalidad), aquí.
Y para contrastar enfoques que desde la psicoterapia pretenden trabajar con la emoción y no tanto contra ella, 2 menciones: los intentos de sistematizar los procesos de trabajo con emociones en ámbitos más o menos gestálticos (Greenberg & cia.) y el invento de marketing de la terapia de aceptación y compromiso (que a pesar de ello, y sin que quizás pueda tener estrictamente el calificativo de terapia, aporta ideas necesarias en el enfoque cognitivo).

3 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez 5/12/08 11:11  

Como siempre muy bueno el artículo. A Leslie Greenberg tuve la suerte de conocerle personalmente. Este tio, estudió una ingeniería y luego se dió cuenta de que no era lo suyo, y acabó en el "ramo" nuestro, pero claro, siendo uno de los (a mi entender) grandes. He leido bastante de lo que ha editado, y propone incluso un trabajo bastante sistematizado con cada empoción. Físicamente, es verlo y sentir envidia (sana y profesional). Es de esas personas que transmiten seguridad, calor y confianza con solo mirarlas y oirlas. Imaginate a Papá noel sin el traje e igual de gordo, y con la voz que se espera de él. Pues ese es Leslie Greenber, y con el mismo talante (todo le puñetero rato descojonado de la risa).
En cuanto a la Terapia de aceptación, no es sino ponerle una etiqueta a algo que seguramente llevamos haciendo siglos unos cuantos. Aceptar las reacciones propias, el como se és en esencia, y estar al lado del terapeuta en beneficio propio (claro en eso colabora mucho el terapeuta).
Un saludo.

Gustavo 5/12/08 12:34  

Bueno, pues parece un tipo interesante, sobre todo porque en este ámbito lo de ser persona siempre aporta credibilidad...Yo también tengo un par de manuales suyos de trabajo con emociones en psicoterapia etc., y desde luego tiene el mérito de ir más allá de prescripciones protocolarias tipo Beck y de las vaguedades habituales de los gestálticos vamos-improvisando-sin-saber-bien-qué-estamos-haciendo y se mete en un jardín complicado en el que ya tiene mérito el simplemente meterse. Con lo que comentas de él, pues 1000 puntos extra.

depresión en la mujer 1/6/09 23:16  

Cuando una persona está sumergida en una profunda depresión, todas las cosas las ve oscura y sombrías. Estas circunstancias deben superarse cuanto antes, para evitar complicaciones. Muchos son los factores que pueden llevar a una persona a padecer de depresión, sobre todo las mujeres que son más vulnerables a padecerlas. Problemas familiares, laborales o padecer de alguna enfermedad terminal como el cáncer o SIDA puede desencadenarla. Es mejor buscar ayuda profesional para controlarla, para evitar complicaciones en el futuro. Buscando información en Google sobre esta enfermedad, encontré esta página http://www.findrxonline.com/noticias-medica.php con muy buenos consejos para prevenir la depresión antes que afecte nuestra salud.

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