1 de agosto de 2009

Influencia III: evidencia social

"Where all think alike, no one thinks very much."—Walter Lippmann

Es más probable que hagamos (o al menos probemos) lo que otra gente está haciendo mayoritariamente. Si uno se pone a mirar a lo alto en medio de una acera, casi nadie se sumará, pero prueba a hacerlo con cuatro cómplices más : hasta un 80% de paseantes se verán influídos (se pararán a mirar o al menos echarán un vistazo rápido mientras caminan). Cuando busco pelis desconocidas para descargar, tiendo a seleccionar las poquitas que son puntuadas por miles de usuarios en IMDB por encima de 7, y casi siempre paso de las de menos de 6. En algunas discotecas ya se ocupan de crear largas colas a la entrada aunque dentro haya sitio de sobra: eso atrae a más clientes (las mamás siempre recomiendan acudir en el mercado a la parada con más compradores). En estudios sobre dolor, el informe subjetivo pero también medidas psicofisiológicas eran de menor intensidad cuando, ante descargas eléctricas, otro sujeto mostraba tolerancia elevada al mismo. Una vez fui de espectador a un programa televisivo de entretenimiento: allí estaba el realizador señalando cuándo aplaudir, animar, incluso reír, para marcar el tono al televidente (lamentable, pero encima funciona, vean los antecedentes operísticos de los claqueurs profesionales italianos del siglo XIX).
Hay dos factores importantes en este efecto: la incerteza y la similaridad.
El primero consiste en que cuanto más ambigüo sea el contexto (y menor la certeza en una respuesta "correcta"), más probable es que se active esta búsqueda de evidencia en los otros, dando lugar a veces al fenómeno de la ignorancia pluralística. Para explicar este fenómeno Cialdini reanaliza el célebre caso Genovese: una chica apuñalada y asesinada en la calle en NY durante más de media hora mientras 38 testigos no llamaban a la poli. Si bien se alude a una difuminación de responsabilidad ("alguien más habrá llamado") hay un segundo factor en juego: Genovese no fue salvada porque había demasiada gente mirando. Si bien la realidad de los hechos puede haber sido bastante menos dramática que el reportaje periodístico (sí hubo al menos una llamada temprana a la poli, y no fueron 38 los que vieron de hecho un apuñalamiento), el efecto se ha reproducido múltiples veces experimentalmente (con actores simulando epilepsia, o desvanecimientos, etc.). Si todos los testigos están en pause buscando en los otros la respuesta adecuada...la respuesta acaba siendo el pause. En cualquier caso, Cialdini dice que no es que vivamos en una sociedad apática, fría y deshumanizada: si hay un único testigo de la petición de ayuda, la probabilidad de respuesta empática es altísima; es la presencia de más gente la que tiende a frenar a los individuos. En relación a esta ayuda al necesitado, el hecho de que los presentes sean extraños entre sí reduce la probabilidad (los hace más dependientes de la iniciativa ajena). El entorno urbano no es en sí deshumanizador, sino más dado a la ambigüedad cambiante, a que haya mucha gente simultáneamente en el escenario, y a menor familiaridad, y por tanto activa la no respuesta de ayuda pero no por falta de amabilidad / sensibilidad, sino por ignorancia pluralística.
El segundo factor de evidencia social es la similaridad: compre usted porque X millones no pueden estar equivocados. Dove se ha hecho un hueco en el mercado de higiene femenina utilizando modelos "normalitas" (treinta y pico, un pelín fondonas). La publicidad nos asalta con actores malísimos que fingen ser el vecino de al lado, y que nos recomiendan consumir esto y lo otro.
Un caso espectacular es el de los copycats: las imitaciones de suicidios, envenenamientos de analgésicos o de alimentos, agresividad homicida en coles, etc. Cialdini revisa las investigaciones de Phillips sobre la influencia de suicidios muy publicitados sobre...muertes no sólo por suicidio, sino por accidentes. Las correlaciones con datos de muchos años son espectaculares y dan que pensar (¿accidentes? bueno, sería una forma "disimulada" de buscar la muerte). Si añadimos la similaridad, el incremento de estas muertes tras el suicidio omnipresente en medios de comunicación se relaciona diferencialmente con características específicas (rango de edad, raza).
Otro análisis detallado de Cialdini es el de los 910 suicidios de los miembros de la secta de Jim Jones en Guayana: en orden, con calma, de buen rollo...Entre otras cosas por el contexto (una secta escapada de San Francisco y aislada en medio de la Guayana) más el hecho de que ante el planteamiento del suicidio colectivo, algunos miembros lo actuaron de manera inmediata, calmada y convencida, y marcaron el patrón para el resto.
En terapia, una aplicación excelente son los clásicos estudios de Bandura de modelado: observar a otro resolviendo el reto fóbico inspira un afrontamiento mucho más eficaz. Esto es eficaz inclusive a partir de filmaciones. El efecto placebo en los antidepresivos parece aumentar en los últimos años quizás porque el impresionante marketing del Prozac et al. ha creado una percepción social de una mayor expectativa de respuesta (un modelo social de qué esperar). Si todos los pacientes son medicados para la migraña y todos los profesionales sanitarios creen en la insoslayable necesidad de ese enfoque, cuando un neurólogo prueba una estrategia cognitivo-conductual, el entorno desconfía. El estudio pendiente en psicología votado hace un año como el más relevante por hacer, implicaba la hipótesis de J Harris en The Nurture Assumption: los padres importan mucho menos que los iguales (similaridad). Los programas para luchar contra el tabaquismo en adolescentes son más eficaces si utilizan a adolescentes como mensajeros. La actitud de aceptación en el terapeuta es un factor de primer orden quizás porque guía al paciente en esa misma aceptación de lo que hay, en lugar de angustiarse por su angustia. Mostrar esperanza también es alimentar esperanza.


¿La defensa ante los posibles abusos? No es fácil, pero pasa por buscar evidencia en contra de la tendencia grupal, y considerar apoyos complementarios distintos de lo que otros similares hacen.

5 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez 1/8/09 17:19  

Interesante y compleja cuestión, de tal envergadura que no se si hay términos y procesos mezclados.
Somos animales sociales, por aquello de que aislados, alienados, enloquecemos. Así que de los otros procede nuestro propio conocimiento, en los otros nos miramos y nos reconocemos, nos resultan fundamentales, y nuestra identidad es elaborada en relación con los otros, no se dá en el aire.
Ahora bien, el problemita es esa misma identidad, que como tal, funciona como elemento diferenciador del yo respecto a los otros. Es decir, necesitamos también el diferenciarnos, y aquí es cuando vienen los problemitas, porque eso desde luego, tiene un "coste": la presión del grupo. Y como todo lo que tiene un coste o "si algo quieres algo te cuesta", los problemas vendrán también cuando la cuestión "económica" no está clara, como es el caso del apuñalamiento y el de "mirar para arriba (perdón en este caso está claro, no tiene ningún coste, por eso la gente mira).
Por otra parte, estamos muy bien hechos y la economía la aplicamos a todo, por lo que hacer lo que la mayoría hace, o ponerse en la cola en la que está la mayoría, en la mayor parte de los casos, nos ahorrará muchos esfuerzos, porque efectivamente, la mayoría no suele equivocarse (ojo, depende de que se busque, y por supuesto son numerosos los fallos, pero en la balanza viene a "compensar). Es exactamente lo mismo que las categorizaciones lingüisticas....
Claro de la "influencia" siempre hablando de los grandes números, porque cuanto mas reduzcas el "n" mas probabilidad de equivocarte, y por supuesto, como el "sujeto experimental" se entere de tu hipótesis de trabajo, se te jode fino el experimento, o lo que es lo mismo, la discoteca.
Muy interesante.....

Arturo Goicoechea 1/8/09 20:00  

Una prueba tragicómica del contagio social se da entre los neurólogos que tratan migrañas (desde la perspectiva biomédica): tienen casi 10 veces más incidencia que la población "normal".

Esta escandalosa cifra surgió de un estudio publicado en la revista oficial de la Academia Americana de Neurología, Neurology.

"No encontramos una explicación para este fascinante dato estadístico..." comentó el "experto", autor del trabajo.

Jesús Castro Rodríguez 2/8/09 09:07  

Ese dato que menciona me parece tremendamente interesante. Un dato que limita las explicaciones del problema a dos posibilidades:
1) Hay contagio y el modo en que se realiza (contagio real).
2) Las migrañas no tienen una base biológica, ni su etiología, ni su mantenimiento.
Se me ocurre una tercera, que no se si puede ser: fallos en los diagnósticos dado que es algo absolutamente subjetivo.

Jesús Castro Rodríguez 2/8/09 09:08  

En el punto 1) tenia que seguir, "el modo en que se realiza lo desconocemos por completo"

arturo goicoechea 2/8/09 14:56  

Para mí la migraña tiene un origen básicamente cultural, pero desde mi punto de vista la cultura es un elemento biológico. El modo en que se produce la "infección" migrañosa es por generación de un estado probabilístico de daño necrótico en la cabeza. Esta asignación de dicha probabilidad (descabellada) está facilitada, tanto por una genética que predispone a la vigilancia somática como por factores de observación-imitación de entorno y, sobre todo, por información experta.

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