8 de noviembre de 2008

Razón e instinto

Un artículo reciente en un periódico norteamericano comentaba las investigaciones clásicas de Antonio Damasio (un neurólogo) sobre la necesidad de conectar con lo emocional, con lo instintivo, para poder tomar decisiones: sin emoción no hay decisión. De ahí, enlazaba con otros psicólogos que han investigado la dualidad razón vs. intuición en el campo de la toma de decisiones, y la evidencia preliminar sugiere que si las alternativas son pocas y los problemas relativamente simples, la razón manda (o debería), pero si la cuestión es compleja es preferible descansar en el poder del inconsciente (no al estilo freudiano, sino en esa variante más científica tipo "consúltalo con la almohada" de procesamiento de fondo, lento, amplio, tipo cóctel; eso que luego te da un Eureka tipo Arquímedes en la bañera)...siempre y cuando previamente uno se haya tomado el tiempo de asimilar todos los datos relevantes. De hecho, la habilidad fundamental sería la de poder considerar cómo uno está tomando una decisión, si a través del análisis o de lo intuitivo, y ajustarlo en función de lo descrito.
El artículo se centraba en cómo Bush (y McCain iba por ese camino) se enorgullecía de basarse en las tripas (guts) a la hora de decidir (esto debe incluir la guerra de Irak) pero eso sí, sintiéndose a priori responsable de sus inevitables equivocaciones (esto decididamente no incluye a Irak), y continuaba sugiriendo a Obama, representante de una onda dicen que más fría y cerebral, a seguir el ejemplo histórico y totémico de Lincoln y admitir en su gobierno a gente que aportara otras formas de percibir y procesar la realidad.
Esta mañana acabo de leer en El País que Obama pretende incorporar a miembros republicanos en su equipo de gobierno. Vamos bien, parece.

1 comentarios:

Jesús Castro 11/11/08 10:41  

Me temo que fundamentalmente las decisiones y los razonamientos están tan influidos por las decisiones, que el ser humano mas que racional, lo ha hace es racionalizar, es decir, contarse a si mismo y a los demas los motivos por los que hace lo que hace, eso si, mediante el lenguaje, la razón en definitiva. Si te fijas, las decisiones importantes que has tomado en la vida (pareja, casa, coche, trabajo, etc...), están tan influidas por cuestiones como "tenía miedo, o no me gusta, o me gusta, o me hace feliz, o me agobia, que dificilmente queda algo para la toma de decisiones extrictamente racional y a priori.
Para un interesante recorrido sobre esta cuestión muy interesantes los planteamientos de Leslie Greenberg, Vittorio Guidano o Humberto Maturana.
Un saludo.

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