11 de mayo de 2009

Fracase, hombre, fracase

Michela Marzano, investiga la pornografía, el ´management´ y el ´coaching´ en el CNRS
LLUÍS AMIGUET - 11/05/2009 La Vanguardia


"Tengo 39 años. Investigo en el Centre National de la Recherche Scientifique. Soy creyente no practicante. La pornografía y la autoayuda coinciden en servirse de la ilusión de libertad individual para perpetuar la explotación de unas personas por otras. Colaboro con el CCCB" (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona)

Vivimos el mejor momento para desenmascarar la impostura de los libros de management personal, autoayuda, coaching...
¿Por qué ahora?
Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque, por mucho que quieras, no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría.
No veo nada malo en autoayudarte.
Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.
Algunos de esos libros son divertidos.
Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.
Antes había perdedores simpáticos.
Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos...
Ya no quedan señoritos de esos.
Porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.
Gente que sepa mandarse a sí misma.
En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia - sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.
La célebre dirección por objetivos.
Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.
Pero el trabajo produce satisfacción.
Esa es la trampa - envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Yyano te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.
Trabajar antaño fue maldición bíblica.
Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte - creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.
Eso si la empresa funciona...
Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.
Tampoco podíamos crecer siempre.
El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.
A veces, crecer es ser más pequeñito.
Sí, menos mal que hemos "fracasado" en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.
Aquí aún estarían enladrillando playas.
Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo.
¿Por qué?
Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.
Y resulta que la suerte también existe.
Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede - por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.
Pero sí nuestra actitud ante ella.
Veo que ha leído mucha autoayuda.
He entrevistado a un montón de gurús.
Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.

En La Vanguardia de hoy mismito (gracias Charlie). Me recuerda a Happiness, de Will Ferguson, sátira sobre el mundo de la autoayuda: "La razón por la que tenemos tantos libros de autoayuda es que no sirven de nada." "Happiness podría ser catalogada como un excelente libro de autoayuda, un libro de autoayuda que deja al descubierto el truco: la infelicidad es el verdadero motor del mundo, así que no debemos cometer el error de erradicarla. (Papel en blanco) "

4 comentarios:

Carolus 11/5/09 21:23  
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Jesús Castro Rodríguez 11/5/09 22:41  

Joer, jejejej, menudo mensajito autoayudante se te ha colado...jajaj
Bueno, he de decir que yo los vendo, y los vendo bien. Tenemos una amplia selección, que en principio llegue a estudiar uno por uno, hasta que llegué a la conclusión de que si seguia mirando los que ponía y los que no, no ponía ninguno.
En cuanto a la entrevista, pues me parece bien, ahora, como mensaje de autoayuda yo le diria a este señor "QUE FRACASE TU PADRE....." yo haré lo posible por tirar para donde quiero tirar.
En cuanto a lo del control y la responsabilidad, este hombre no puede estar mas perdido, supongo que porque trata de ser extremista y lo consigue. Siempre uno decide, trabajar mas o menos, seguir los objetivos o no, estar mas con la familia o no, hasta hay gente que se sale del sistema y se va a hacer puseritas a la playa (alguno conozco y no vive mal). Mi opción personal, como habrás adivinado es poner mi esfuerzo siempre en lo que tiene que ver conmigo, mejorar lo que puedo mejorar, y asumir que por supuesto el azar existe....Por ejemplo: las circunstancias actuales han hecho que el volumen de trabajo baje, tenia dos opciones echarme a llorar y cagarme en todo, o irme cagando en todo mientras hacia algo para tratar de mejorar las cosas, y de camino tener ciertta sensación de control (eso alivia mucho, hacer algo, aunque al final no sea efectivo). Así que de ahí, de esa "crisis" salieron cuatro blogs y una reforma completa de mis oficinas (en los catorce años anteriores entre unas cosas y otras no pude). ¿mejoraron las cosas?, desde luego, algo, y como mínimo trabajo ahora en un sitio mas agradable.
Si de lo que habla este señor es de concectar deseos con echos, tiene razon, si de habla de lo que hace cada cual en las circunstancias y las consecuencias que eso tiene, EVIDENTEMENTE es una imbecilidad lo que está diciendo.
Ahora bien, su crítica a la autoayuda me parece acertada en el fondo.
Un saludo.

Antonio Olives 12/5/09 08:31  

Está clarísimo, los libros de autoayuda son la herramienta de dominación tecno-capitalista. Y los lectores zombies tontos-el-culo, autoayudados y autosugestionados para hacer que la máquina funcione sin quejarse ¿¿¿¿????. A veces lo acabo pasando mal pensando si sólo soy un tío simple o soy mu-tonto. El caso es que se me ocurren argumentos cienes y cienes, para criticar libros de autoayuda (algunos más) sin llegar a tamañas complejidades filosóficas. Todavía no acabo de entender que pintan las terapias breves por el medio (por alusiones), ¿qué son las terapias breves? ¿cuáles no lo son?
Pues eso, parece una tía lista (dicen por ahí que lo es) no sé si por compleja, me gusta lo que cuenta, pero me suena un poco paranoide.

Gustavo 13/5/09 11:49  

Ok, paranas pero además creo que subtipo estratégica: si hoy día no dices algo radical, simple y provocativo, no te hacen entrevistas (ni te contrata el CCCB, supongo). a pesar de ello, algunas ideas interesantes.

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