4 de febrero de 2011

Caos

Chuang Tzu, del sigo III a.c., relata la historia de konton, Caos. Sus amigos debían muchos de sus logros a Caos y querían agradecérselo. Discutieron entre sí y llegaron a una conclusión. Observaron que Caos no tenía órganos sensoriales para distinguir el mundo exterior. Un día le dieron los ojos, otro día la nariz y, en una semana, lograron transformarlo en una persona sensible como ellos. Mientras se felicitaban por su buen éxito, Caos murió.
En E. Fromm y DT Suzuki, Zen y Psicoanálisis

5 comentarios:

Gustavo 5/2/11 10:38  

Pues sí. Imagínate que no hubiera caos: no serviría de nada tirar vademecums al suelo...
Saludos.

Jesús Castro Rodríguez 6/2/11 14:31  

Jajaja. POR SUPUESTO....

bento 11/2/11 12:52  

Moraleja: (parafraseo y añado)...y en el caos no hay error...ni sensibilidad
¿Entonces qué hay? (me pregunta mi compi que lee conmigo el post)
Yo (te)pregunto-(le)respondo: ¿no es el caos acaso un orden aún no aprehendido?

Gustavo 11/2/11 17:56  

¿Error? Claro que sí (inclusive buenos errores)
¿Sensibilidad? También, sólo que otra que no es: la consensuada, la de más de lo mismo, la de ver con ojos.
¿Caos como otro orden? Va a ser que sí; pero quizás (hay que asumirlo) ¡inaprehensible! De todas formas da igual: ¿qué hay en Caos? Pues se me ocurre: estímulo de la curiosidad, partida del principiante, nube de no-saber, pajar con agujas extraviadas, reflejo de Vida, hachazo de certidumbres que nos atan...
(digo yo...).
Muy buena la compi tocando un poco los güevillos.

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