11 de febrero de 2011

Terapia Chigliak

Desde los tiempos de mi residencia, cuando después de años de estudiante sin TV pude reengancharme a las reposiciones de Dr en Alaska, me fascinaba el concepto de fundir cine y psicoterapia. Junto al muy verbal Chris Stevens, más del estilo radiofónico, Ed Chigliak se convirtió en una inspiración muy creativa. Por si no lo conocen, les copio de Wikipedia:

Ed Chigliak (Darren E. Burrows) is a mild-mannered, amiably tactless, half-Native Alaskan foundling raised by the local Tlingits. A film buff and would-be director, Ed learned everything he knew about life and the outside world from movies, especially those of Woody Allen and Federico Fellini. He is a shaman-in-training and is occasionally visited by his invisible spirit guide, One-Who-Waits, and by his personal demon, Low Self Esteem, who resembles a leprechaun.
Con relativa frecuencia me sirvo de escenas, diálogos, o pelis enteras para ilustrar un recodo concreto del proceso psicoterapéutico particular que tenga entre manos. Posiblemente adornado por mi cuenta, todo hay que decirlo, y muy lejos (lejísimos) de la genialidad de Chigliak (que tenía unos guionistas cojonudos detrás, también hay que decirlo en mi defensa). Creo que es útil, y con seguridad es comunicativamente muy potente y desde luego más divertido que un autorregistro. Sin embargo, cuando en vez de proponerlo yo, me es propuesto, entonces es un filón, uno de esos regalos que conectan puntos y contextualizan con rotundidad. Como siempre, lo que propone el paciente es muy superior a lo que uno mismo pudiera inventar.
Dos casos particularmente fértiles (por previamente difíciles, supongo) me vienen a la mente: uno de ellos ocurrió hace bastantes años, en Barcelona, en una primera sesión con una chica con una dinámica caracterial esquizoide intensa, en que después de latencias largas, una introspección que parecía una caída a un precipicio, y  tras sugerirle que buscara cualquier metáfora, concepto, idea, canción, pintura o alucinación que pudiera servirle para compartir conmigo su vivencia de quién era y qué le sucedía, me respondió lentamente ascendiendo desde sus profundidades (cuando la sesión casi concluía, con cierta sensación de páramo):

- París-Texas.
- ¿Perdón?
- París-Texas. Wim Wenders. ¿La has visto?
- No, pero la voy a ver.
- Los primeros diez minutos. Esa soy yo.

Luego, después de verla yo, le sacamos jugo, mucho jugo, a esa escena y a otros momentos dispersos por toda la película. Se conectaron las piezas, las percepciones, las emociones, los recuerdos, y la narrativa asumió vida propia y nos hicimos una terapia con Harry Dean Stanton. Lo que parecía exactamente una travesía perdidos en el desierto (que de hecho es la primera escena) culminó en conexión intra e interpersonal. Intenso, real, útil, interesantísimo. Fluido.

Hace unos 2 meses, un chico con una larga evolución límite me trajo un DVD que impulsivamente y sin premeditación ni aviso (cómo no) acababa de comprar, como regalo. "La gata sobre el tejado de zinc".

- Esta es mi película favorita. La veo y la reveo. Hay algo dentro que me fascina. Lloro siempre; siento muchas cosas que no sé si entiendo. Me remueve muchísimo. Creo que estoy ahí dentro, aunque no sé bien dónde. ¿La has visto?
- No, pero la voy a ver.
- La vas a ver. Por eso te traigo el DVD.
- Ya lo había pillado.

Así que desde entonces Paul Newman nos acompaña a ratos en terapia, y su padre, y la botella de whisky, y Liz Taylor. Y no vean cómo se contextualiza todo. A priori, la verdad, no se me habría ocurrido que fuera una peli paradigmática para ubicar un trastorno límite, pero eso es lo de menos: ese sótano tiene unos diálogos fascinantes. Y sí, las piezas fluyen, pero sobre todo se ordenan (que en este caso es esencial). Y a la manera del que lo necesita.


Bendito Ed Chigliak.

2 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez 13/2/11 22:55  

Cuando parí la idea de la tienda de psicología, una de mis prioridades era poder tener un stock de películas o mejor dicho, de esas películas que yo utilizaba/utilizo. Luego la dura realidad de como estaban las cosas a nivel de distribución, hizo que no volvieramos a reponer de material la sección de audiovisuales. Siempre utilizo películas, libros, en definitiva, historias. En las historias está todo (creo). Nos encantan las historias, quizás por eso mismo.
SAludos.

Gustavo 13/2/11 23:39  

Hablando de distribución, Jesús, no sé si te interesa ser distribuidor de esta revista Orsai sin intermediarios; en la 1 me consta que mucha gente de Tenerife (y Gran Canaria) iba loca buscando un ejemplar...
http://orsai.es/distribuidores
Saludos

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