17 de junio de 2009

La metamorfosis del blog(uero)

Es curioso lo poco currado que está en la literatura académica psicológica el blogueo como inspirador de artículos de investigación / reflexión. Lo cierto es que lo poquito que hay tiende a ser muy limitado y confuso. Por ejemplo: con frecuencia se alude erróneamente al uso de blogs cuando realmente se refieren al uso de Facebook, Myspace y cosas así, que realmente son espacios de socialización y publicitación personal (por supuesto el efecto previsible es que ello aumente al capital social y el sentimiento subjetivo de bienestar). Por otro lado, hay un par de artículos con muestras pequeñas sobre los blogs médicos y análisis estadísticos de sus formas (antigüedad, copyrights, posibilidad de que un paciente se reconozca en alguna descripción) y una reflexión cercana al pánico en que se recomienda evitar cualquier dato personal reconocible (o mejor, dejar el blog e irse a jugar al golf) por si las flies (demandas de pacientes y cosas así). Sobre la psicología del blog (o del bloguero, que como dice Casciari, parece un insulto tropical "¡Pero no sea usted bloguero, hijo mío, levántese y vaya a trabajar!"; a mí me suena más a una mezcla entre chapero y estafador, no sé) pues poquito: un estudio discretito que sugiere tendencias a la apertura a la experiencia y al neuroticismo (mediado éste por género; más influencia en mujeres), y alguno más orientado al uso de blogs en marketing. Es decir: casi nada con una mínima sustancia.
Entonces me encontré con un artículo muy reciente del NYTimes (no me acuerdo via quién) en que se asegura que hay unos 130 millones de blogs registrados (a finales de 2008), pero el 95% están abandonados (sin actualizar en 4 meses); de hecho, lo más probable es que no lleguen a 100.000 los que son más o menos leídos por alguien más que uno mismo. El artículo muestra la decadencia y muerte del blog, pero Casciari lo expresó mejor:

"En 2004 la prensa empezó a apostar por la tendencia, y la llamó justamente así: “La revolución de los blogs”. Pero en 2006 las cosas cambiaron un poco para bien, y entonces la palabra ya no era revolución, sino fenómeno. Se corrigió el primer error y se llamó a la cosa “El fenómeno de los blogs”. En ese año empecé a sentirme un poco mejor, porque entendí que el asunto había empezado, lentamente, a pasar de moda.
Muy pocos se dieron cuenta de la diferencia entre esas dos palabras. Pero yo lo noté enseguida, porque estaba esperando que ocurriese la debacle. Supe que era un muy buen síntoma que algo pasara de ser una Revolución a ser un Fenómeno. Era como si, de repente, el Che Guevara, a punto de libertar Cuba del yugo capitalista, decidiera unirse a un circo ambulante y disfrazarse de payaso.
[...]
El blog perderá su nombre técnico, perderá su contrapeso revolucionario, será una costumbre natural para los que tengan cosas que decir, cosas que hacer, cosas que ofrecer en la Red.

[...]
Un blog es una herramienta de trabajo, nada más. Y no es revolucionaria ni es fenomenal. Es útil para el que tenga algo que decir. Para lo demás, habrá siempre nuevas modas.
[...] Festejaremos su muerte mediática y su nacimiento real.
Y un rato después, sin lastres, sin presiones, sin revoluciones tecnológicas, nos pondremos a trabajar, como siempre, en nuestras obsesiones primarias. A trabajar y a mejorar nuestros oficios de fotógrafos, divulgadores, profesores, escritores, periodistas, poetas, informáticos, arquitectos, estudiantes, humoristas, diseñadores, empresarios, monologuistas y comunicadores.
"

Es verdad que en el artículo americano se vislumbra la ambición económica y de fama, tan de ellos, en esos lejanos años de 2004-2005; aquí me temo que somos menos ilusos, o quizás es que nos enganchamos con retraso, con el blog ya de capa caída y apartado a collejas por los Facebook y similares; yo llegué a empezar éste hace poquito más de un año, y antes no seguía ninguno (por ignorancia, básicamente). Pasé un primera época (corta) de pudor, luego de ligera ansiedad por saber si alguien lo leía en algún sitio, después me estimuló encontrar otros blogs con los que mantener una cierta sensación de conexión de intereses (sin pasar mucho por la casilla de comentarios), y actualmente creo que lo que más me aporta es un impulso a darle algo de orden y consistencia a mi curiosidad algo diletante, y ahí tengo el refuerzo intrínseco: me vale ya, creo que podría volver sin dolor al blog sin lectores, o al menos seguiría escribiendo.
Así que el blogueo sigue siendo una palabra fea (muy fea), y además se ha convertido en general en una realidad discreta, casi invisible, alejada del Gran Bazar. Y en mi opinión y por lo que observo en comparación con lo que cuentan de esa prehistoria, ha evolucionado en consonancia con ese perfil más curioso y reflexivo y menos socializador: hacia una expresión y difusión de ideas que van más allá del onanismo y en que la gran motivación, tal y como lo percibo, es el aprender (al leer, y casi más al escribir) y el compartir lo aprendido (las certezas y sobre todo las dudas, que es lo que más nutre y encima no engorda). Que se aparten los devotos del impact factor: la curiosidad es más libre; ya no necesita de tanta vanidad.

3 comentarios:

CCA 18/6/09 00:46  

Es siempre agradable encontrar que hay otros que piensan y escribes lo que uno piensa pero no se atreve o no sabe escribirlo. Comparto los pasos en la evolución del "bloguero"; supongo que a mi me sirve para reflexionar acerca de aspectos de la profesión de una manera puntual y relajada, sin los encorsetamientos propios de cualquier profesión competitiva en dónde se escrutina lo que dices y lo que haces...
Buen comienzo para un artículo interesante, en inglés naturalmente, y nada de Impact Factor, ahora lo que se usa es el eigenfactor que es gratis... je, je, je...

arturo 5/7/09 19:42  

Soy neurólogo desarraigado de mi oficialidad y gracias a haber abierto un blog hace algo más de tres meses tengo la sensación de no estar sólo. Para mí también es un espacio en el que puedo escribir sin los corsés de las publicaciones con su imposible filtro del "material y métodos".

¡Larga vida a los blogueros!

Jennifer 5/10/09 19:40  

Saludos:
Me ha encantado este articulo y de paso te felicito por el blog.
Me sucede un poco igual que a Arturo, soy psicologa, esnecialmente dedicada a la investigacion pero me cansè de escribir para las revistas cientificas y el blog me abrio todo un mundo de nuevas experiencias, a la vez, continuo ayudando a las personas y aprendo yo misma muchisimo.
Coincido contigo, quizas el fenomeno del bloggeo sea el proximo tema de investigacion de unos cuantos psicologos.
Acà les dejo la direccion de mi blog y asi me dan sus opiniones tambien, una mirada màs siempre es bienvenida. http://rincon-psicologia.blogspot.com

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