8 de junio de 2009

Mesa y terapia

Hace un par de meses, empujado por la marea de la crisis pero desde la orilla, hube de soltar uno de los dos despachos colectivos en que visitaba (también llamado Titanic) y reinventarme un poquito; como mi naturaleza parece ser de inquilino más que de propietario, no hubo drama. En fin, que expuesto a las leyes del mercado, y tras remover la realidad barcelonesa, opté por la estética y nuevos afectos, de manera que mientras mis compañeros se desperdigaban sin salirse de más de lo mismo, me salí del paradigma de sobriedad médica, secretaria y portal regio de l'Eixample, y me reubiqué en la frontera (decente aún, sin pasarse) del barrio chino con la Universidad, piso añejo pero con filin' (y aire acondicionado), y autogestión total, pero en un despacho tuneado, cálido, compartido con la madre de mi ahijada (excelente terapeuta sistémica), y otras dos psicólogas en el mismo centro; un dato de la nueva realidad profesional: el viernes pasado trajeron tortilla de papas, vino y pa amb tomàquet y comimos rico, rico en la terraza, inmensa, llena de plantas y sol. Sin embargo, el cambio más significativo en lo terapéutico proviene de un detalle en apariencia insustancial: la mesa. Esta imagen de la izquierda es el antes; he de decir en mi descargo que la réplica de la Creación de Michelangelo no fue iniciativa mía, ni de mi amigo Pintor, psiquiatra con quien compartía el despacho; no sabemos quién la puso allí, así que nos declaramos inocentes de narcisismo megalomaníaco (pudimos haberla cambiado, pero eso sólo nos hace culpables de pereza, un cargo menor que aceptamos). Volvamos a esa mesa: formal, aunque no imponente; más abierta que cerrada, relativamente agradable, pero marcando la distancia entre la butaca chachi (bueno, tenía una ruedecilla rota hace 3 años, y -pereza de nuevo- pasamos de arreglarla) y dos sillitas escuálidas, correctas, y en desnivel. La chaisse-longe de diseño que asoma por la izquierda complementaba las esporádicas sesiones de hipnosis (y alguna siestecilla con mp4, lo confieso).
En el escenario actual, observen el cambio: más allá de otros detalles decorativos, la mesa ha desaparecido. Ya no hay parapeto (ni apoyo para escribir, que es una función totalmente legítima de una mesa -pobres mesas, ¡qué culpa tendrán ellas!- aunque en verdad siempre acabo escribiendo después porque me parece irrespetuoso hacerlo mientras) y los butacones son idénticos (y muy cómodos; hay quien tiende a la laxitud despatarrada, pero a gusto); en fin, que es mucho más In Treatment. Tiene un cuartito de baño propio y discreto que no se aprecia en la imagen, un cuarto donde guardo las historias con muchos libros profesionales de esos interesantísimos en el índice y que luego se ponen densos y me aburren; tres sillas sueltas muy estilosas por si se trabaja pareja; una extensión con escritorio y un ventanal inmenso de fondo que da a una terracita privada interior (otra); una alfombra un poco jipi en vez de parket; cierta decoración transcultural y una mesita baja a un lado que sólo sirve para poner bolis, vasos de agua y una agenda lila. Lo interesante es el efecto que eso provoca (y no sólo el primer momento) en el proceso terapéutico; en mí ya se nota, pero ¿y en los pacientes? Pues diría que en un sector mayoritario, desde el principio una apertura incrementada, una sensación de mayor comodidad y complicidad, y una productividad terapéutica cualitativamente mejorada (no espectacularmente, no nos pasemos tampoco, pero espontáneamente expresada o reconocida con cierta frecuencia). En algunos casos, la reacción inicial ha sido de (ligero) espanto ante esa falta de barrera, como si la vulnerabilidad se amplificara sola y desbocada, sin riendas, y créanme que ha sido interesantísimo poner el foco en esa reacción (sin cebarme; a veces simplemente recuperando ese temor inicial al final de la sesión, y viendo cómo la apertura confiada se había instalado sin esfuerzo, sólo dejándose estar). En cualquier caso, parece que lo emocional aflora ahora más fluído, más natural, más real; la comunicación es más limpia, más directa.
¿He descubierto América?. Pues no (seguro que los psicoanalistas ortodoxos escriben libros muy gordos sobre esto, aunque en Medline no he visto ). Ni siquiera es nuevo en el reducto de mi propia experiencia: he visitado en descansillos de escalera (¡mi primera vez!; el PIR no era esperado así que a ratos hube de ser un paria sin despacho ni vergüenza), en un jardín del Clìnic, en salas de actos vacías, posteriormente en cojines gestálticos y descalzo (lo desaconsejo: duele la espalda y los pieses cantan); pero bueno, los inquilinos somos supervivientes. Lo distinto ahora es que esta vez ha sido una especie de experimento naturalista en que las mismas personas, las mismas terapias en curso, cambiaban de escenario de un día para otro, y el click lo aprecio con más contraste. En fin, que mi propósito es deliberadamente sugerir una reflexión sobre lo contextual-espacial-estético que igual alguno de ustedes, desde su propia experiencia (como psicólogo, psiquiatra, paciente/cliente/usuario, individuo sin adjetivos, incluso santero o exorcista) quisiera compartir en este otro espacio virtual (soy temerario además de inquilino, pero estoy preparado tanto para el eco como para una demanda de IKEA).

10 comentarios:

Antonio Olives 8/6/09 12:41  

Nunca he trabajado con mesa y creo que no sabría hacerlo, además aquello que cuentas relativo a la apertura, está la posibilidad de utilizar tu propio cuerpo, las distancias etc... De cualquier manera me encanta tu nueva consulta y bienvenido al club de los sin-mesa.
Por cierto, he visto sólo dos butacones ¿no ves parejas o familias?

Un saludo, está muy bien, me gusta.

Gustavo 8/6/09 13:07  

Sí, comentaba que para parejas hay otras tres sillas que no salen en la imagen; el tema familias me queda fuera de mi rango (tengo una formación limitada por ahí, creo que insuficiente para hacer terapia de familia), pero las otras compañeras sí lo trabajan: en una sala muy grande del centro (donde hacen talleres ocasionales también) con círculo de sillas; también tienen hasta un espejo unidireccional.

Jesús Castro Rodríguez 8/6/09 15:31  

Hola. Interesante. Por cierto, estuve en Barcelona viendo a ACDC, un pasote......
Yo tengo la suerte de ser propietario de mi oficina, aquí los inmuebles no son ni de lejos tan caros como ahí. Mis despachos son bastante amplios, y la mesa, en la terapia la quité de enmedio casi desde el principio de los tiempos. En mi despacho principal tengo una mesa donde cojo datos biográficos y establezco la forma de trabajo (cuatro normitas algunas implícitas y otras explicitas) que me parece importante establecer....
Luego, trabajo normalmente en un rincón con un sofá y butacas. En la clínica, no me queda mas remedio que la mesa, no es mia, paso consulta una vez en semana (o mejor dicho, pasaba hasta hace poco, ya estoy mayor).
Siempre me descojono de la risa, porque empecé con otros compañeros y no teníamos dinero ni para la mesa, así que la hicimos con unos tablones de Leroy Merlín (quedó chulísima y a muy buen precio). Las medidas estaban pensadas exclusivamente, para protegernos del cliente, jajajajaj. Era como un campo de futbol, parecía decir: que corra el aire.
ESAS COSAS influyen muchísimo, y desde luego, nada tienen que ver con las técnicas (¿te dak cuen?). Son dos personas que se relacionan, y deben de hacerlo en el medio mas comodo y amable posible....
Gustavo, un par de sitios que visité y que me parecieron recomendables, esta última vez: cena en Da Greco (ya había ido otras veces, pero siempre está cojonudo) excelente comida italiana, ambiente DE LUJO, y muy muy buenos precios, está en Paseo de Gracia 116 (no me acuerdo bien del número). Curioso el pub "El Bosque", coño, no hay música pero, HAY realmente un bosque ahí adentro, mi estado era tal cuando entré, que la verdad no tengo idea de donde quedaba, aunque era al final de las Ramblas a mano izquierda (por la parte que va a dar al Colón) frente a un museo de cera. De resto, joer, siempre me sorprende lo cara que es tu ciudad muchacho......
Un saludo.

Vladimir Bekheterev 8/6/09 17:55  

Cuando me formé como psiquiatra en la NHS Británica, la distribución de los despachos incluía siempre una mesa pero pegada a la pared, el paciente se sentaba a uno de los lados de la mesa y si era necesario más espacio, se daba la vuelta al sillón del entrevistador y se ocupaba el espacio de detrás, con una mesita baja y varias sillas cómodas. Esta solía ser la distribución invariable.

Me llama la atención el que no tomes nota durante la entrevista. De nuevo, en la NHS Británica, con excepción de la terapia psicodinámica, en dónde se nos prohibía tomar nota, el resto de las veces era un "must".

En el Canadá, el sistema era similar al del Reino Unido (al menos en Alberta, Saskatchewan y P.E.I. - lugares en los que trabajé o hice alguna sustitución).

La mesa entre el paciente y el médico la encontré en España - parece raro cambiarla; además, cuando he sugerido hacerlo, me miran como bicho raro..

Gustavo 8/6/09 18:54  

Jesús, me quedo con las recomendaciones; el bosc de les fades es un clásico, currado, ¿eh? El efecto no-mesa mola, pero sigo reivindicando que creo que la técnica no es siempre irrelevante.
Bekheterev, (¿no será Bekhterev?): el tema notas es interesante, sí; yo siento que en general interfiere la dinámica de la sesión (había un efecto Greenalgo que estudiaron en los 70 creo en terapias psicoanalíticas donde el silencio del terapeuta, cortado por esporádicos "ajá" cuando se tocaban temas tipo padre-madre-infancia iban dirigiendo los contenidos hasta que 3 sesiones después ya eran de libro - Edipo y todo eso), algunos pacientes me han preguntado por temor (como si no quedara constancia de sus asuntos) de que no anotara nada pero en general cuando he preguntado (sana costumbre) prefieren que escuche con la máxima atención (de todas maneras, siempre hago notar indirectamente que hay reflexiones escritas); además la perspectiva global al final de la tarde cuando me siento a escribir todas las historias de alguna manera es más sólida. El caso más radical es el de uno de mis tutores en el Clìnic,un psiquiatra que jamás anotaba nada (y era biologicista radical; yo lo vi recodar medicaciones, dosis exactas, datos biográficos y de genograma familiar de pacientes que hacía años que no veía; era como Funes el memorioso; eso sí, las secres rezaban porque no lo atropellara un coche).

Jesús Castro Rodríguez 8/6/09 22:24  

Gustavo, vive Dios, he sido yo disculpa, quien resucitó la discusión. Que si, está claro que relevancia tendrán las tecnicas, por supuesto, y el problema siempre es tratar de decidir cuanta, aunque por lo que parece, poca es, no se si por suerte o por desgracia. Por ejemplo, para una DS, necesitarias casi seguro una mesa, y perderias parte de todo esto que has ganado quitándola (por no decir que seguramente el tiempo también).
Vladimir, una cuestión sin segundas, solo por curiosidad: ¿la misma distribución para las otras especialidades o solo vistes los "set" de psiquiatria?. Me parece fantástico, y debería de ser casi una obligación, pero me imagino que hablamos de dinero una vez mas, y de lo que supondría hacer esto por ejemplo en la seguridad social. Y si, en España se puede uno encontrar con tantas cosas "autotonas" que muchas veces uno se pregunta si está de romeria "etenna".
Gustavo, currado no, curradísimo. Hablando de empatía....estaba lloviendo a mares el sábado, y el tipo de la puerta nos echó como agua sucia nada mas cerrar el bar. Muy amable y empático. De resto, estupendo...
Respecto a las notas, me parecen inevitables: apunto el nombre (se me suelen olvidar, las historias personales, pueden pasar años, nunca se me olvidan), el teléfono (sobre todo por si me ocurre algo y no puedo acudir a la cita), la edad, en los niños el colegio y la tutora o tutor, cuando empezó el problema (aproximadamente), las soluciones intentadas, y la medicación, quien se la prescribió, y desde cuando y hasta cuando. También, para las estadísticas, de donde viene el cliente, es decir, si le envió un profesional, si le envia otro cliente, si lo vió en algún medio publicitario, etc...
Estos datos creo que es importante anotarlos siempre. Luego, no suelo hacer mas notas, a no ser que existan cambios sobre todo referente a las medicaciones. Cambios que por supuesto no soy yo el que promueve, me limito a seguir estrictamente las recomendaciones, es decir, que se esté bajo control médico o psiquiatrico, y que no se hagan disparates (me encuentro cada vez mas gente que toma medicación durante años y años, sin visitar a ningún profesional desde la vez que se la prescribieron, y tengo que recodar que no toman pastillas de goma).
Un saludo de primera, y como le dije en otro foro a Vladimir espero no tener nunca que saludarte en segunda B (tenéis margen tranquilos...)

E. L. 9/6/09 03:04  

En efecto, varios psicoanalistas apuntaron algo parecido: Bettleheim en "El arte de lo obvio" y Stack-Sullivan en "La entrevista psiquiátrica", que recuerde ahora mismo. (Pero ya lo haría el mismo Freud con su diván).
George Kelly en su "Psicología de los constructos personales" dedica varias páginas a la distribución espacial de su consulta. Y una curiosidad: Paul Goodman, que redactó junto con Fritz Perls el libro clásico de "terapia Gestalt", tiene por ahí un ensayo sobre la influencia de la distribución espacial en la conducta donde analiza, entre otras cosas, la consulta del psiquiatra (mesa), psicoanalista (diván) y humanista (cojines y sin sillas).

Lo de las notas, lógico que te obliguen a llevarlas en el servicio de salud público: las organizaciones públicas se alimentan de informes y tu principal cliente en ellas es el Estado, no los pacientes.

Saludos,

Gustavo 9/6/09 09:31  

Gracias a Esteban, desde Ecuador creo, por la precisión bibliográfica. Aprovecho para recomendar al que pase por aquí su blog, particularmente la serie sobre el fin de las escuelas psicoterapéuticas (cuando acabes, opinaré un poquito):
http://estebanlaso.com/?page_id=355

E. L. 9/6/09 17:45  

Hola!
Gracias por el enlace. Me interesará saber tus comentarios!
Sí, soy de Ecuador, pero ahora mismo vivo en Buenos Aires.
Un abrazo,

ada 17/8/10 15:25  

Hola!
Hay que el juego que dan unos muebles,se ve muy acogedora tu nueva consulta
yo voy a abrir un despacho ( también en Gran Canaria, por cierto)y ahora estoy en la fase de amueblar. La verdad es que pensé que sería más simple, pero me preocupa que además de bonito sea adecuado para todas las actividades que puedan darse dentro, ya que lo másprobable es que lo comparta.
Veo que ustedes cuentan con experiencia en organizar espacios de consulta y esas cosas.
Si quieren darme algún consejo o regla fundamental .... lo agradezco
un saludo a todos
ada judith

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