30 de mayo de 2008

La felicidad de los fundamentalistas es excluyente

Arthur Brooks finaliza su serie de artículos sobre política y felicidad. Después de observar que los conservadores parecen más felices (o satisfechos), Brooks revisaba la evidencia de que los más radicales (de cualquier orientación) también parecen más satisfechos que los moderados (la certeza crea bienestar, o al menos más alivio que las opciones más abiertas). Esto parece ligeramente turbador, o cuando menos desdice una creencia común que aboga por el vive y deja vivir. Y efectivamente: los fundamentalistas se sienten más felices, pero esa felicidad es altamente excluyente; tú no les gustas, a no ser que pienses como ellos. Como señala Brooks, no es que muestren rechazo de ciertas ideas, sino que lo que rechazan son las personas que tienen esas ideas. En otras palabras, estarán encantados de haberse conocido a ellos mismos, pero no les gusta que existamos los demás.

1 comentarios:

irichc 3/6/08 16:03  

"El infierno son los otros" siempre me ha parecido una frase hipócrita, diametralmente opuesta al "conócete a ti mismo". No somos seres inmaculados, ni tan razonables como cabría esperar. Por ello el autoconocimiento no es una tarea agradecida y, si se lleva lejos, conduce a la desesperación, al cinismo o a la indiferencia nihilista. Necesitamos un ideal de pureza que nos condene y nos justifique. Si percibir esta necesidad es fundamentalismo, bienvenido sea.

Curioso blog.

Saludos.

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